La modificación de la Ley de Glaciares se dio en un contexto internacional de crisis energética y conflictos por petróleo y minerales, ante un gobierno “escandalosamente entreguista”, definió la especialista Melisa Argento.
Melisa Argento es investigadora del Conicet y docente de la UNR. Como politóloga y ecofeminista integra diversos espacios de militancia socioambiental como el Equipo Transiciones, Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas y el Grupo de Investigación en Geopolítica y Bienes Comunes. Entrevistada por El Eslabón ofreció un análisis en profundidad que revela el contexto de la reciente sanción de la modificación de la Ley de Glaciares la semana pasada en el Congreso.
Energías “limpias”, a un lado
“En primer lugar, tendríamos que decir que las agendas de transición energética, aún corporativas, capitalistas, que se impulsaban desde el mercado y que sólo entendían la adición energética —como un reemplazo de fuentes, es decir, pasar de fuentes fósiles a energías, “limpias”, que sabemos que igual eran recursos no renovables como el agua— , esas agendas de adición energética que impulsó el capitalismo global — podemos decir desde la cumbre de París hasta la guerra rusa-ucrania, hasta 2021— , vinculadas a las agendas 2030, 2050, se han abandonado”, sentenció Argento.
“Lo que tenemos es una agenda no tanto de capitalismo verde, sino de capitalismo verde militar, verde oliva”

“Ahora lo que tenemos es una agenda no tanto de capitalismo verde, sino de capitalismo verde militar, verde oliva, como le llaman algunos colegas investigadores. Consiste en el abandono de una transición por reemplazo de fuentes y se está asistiendo más en términos de adición, es decir, sumatoria de fuentes de energía”, explicó la investigadora..
“Obviamente esto refiere al problema de la crisis energética global que es inminente, y entonces lo que tenemos es que se incrementan las explotaciones de hidrocarburos. Está muy lejos de disminuir, al tiempo que se embate todos los territorios del sur global en la búsqueda de los tan famosos minerales críticos, que son un conjunto de 60, dicen hoy los estudios minerales, antes eran 37, que había determinado la Unión Europea. Incluyen también las famosas tierras raras, que no son ni tierras ni raras, sino que son un conjunto de 17 minerales que son fundamentales para la industria electrónica, como la industria tecnológica, más precisamente, y la industria militar”, puntualizó.
La raíz de las guerras

“Entonces lo que tenemos es la conformación de un bloque económico de poder global, yo lo llamaría así, que está en la raíz de todos los conflictos bélicos que se despliegan en este momento en el mundo, inclusive de la invasión militar a Venezuela, y que es un bloque hegemónico de poder global corporativo, conformado por las más grandes corporaciones del mundo, ligadas a la industria en tres fases, la industria tecnológica, los centros de datos, de cómputos, la inteligencia artificial, la industria militar y la carrera armamentística”, enumeró la politóloga.
“Vemos una ofensiva extractivista sobre nuestros territorios en la búsqueda de suministro y del aseguramiento de los minerales críticos para los países centrales”
“El incremento brutal del presupuesto de Estados Unidos al gasto militar, por ejemplo, y la carrera de la transición energética, más eminentemente entendida como la desfosilización. Estas son las baterías del auto eléctrico, por ejemplo, que demandan en la actualidad cerca del 80 por ciento del litio del mundo, carrera tecnológica que controla y domina el otro hegemón que es el dragón asiático, es decir, China. Estos tres bloques del poder financiero son los que presionan en la búsqueda de los minerales críticos en los continentes, no solo en Latinoamérica sino en África, y lo vemos, lo podemos analizar a partir del caso del litio, pero también del cobalto, del níquel, del manganeso, del cobre, que no es un mineral que podríamos decir cuya extracción es nueva, sino que se redobla porque se requiere mucho más de este mineral para todo lo que refiere a estas tres grandes industrias”, amplió Argento.
“Lo que vemos entonces es una ofensiva extractivista sobre nuestros territorios en la búsqueda de suministro y del aseguramiento de los minerales críticos para los países centrales. Esto se puede observar en la firma de todos los últimos acuerdos de entendimientos, en los pactos Mercosur-UE, en los acuerdos y memorándum de entendimiento entre Argentina y Estados Unidos, pero también en la flexibilización de todos los otros países latinoamericanos. En Ecuador también se acaba de firmar un acuerdo con Estados Unidos que asegura el suministro de minerales críticos hacia Estados Unidos, por supuesto”, recalcó la ecofeminista..

El impacto social
“Esto impacta profundizando los niveles de violencia profundizando la afectación negativa que siempre es, primero, para con la población que habita en esos territorios: la destrucción de sus economías productivas, la destrucción de sus ecosistemas, la vulneración de la sociedad en su conjunto, de los derechos”, planteó al profesora.
“Muchos de estos derechos — prosiguió— refieren a que generalmente los minerales se encuentran en territorios de autonomía indígena territorial, es decir, validados por el Derecho Nacional Internacional Indígena, que es sistemáticamente violentado y las poblaciones son las que sufren los principales despojos. Pero este despojo o este saqueo no es sólo para con esas poblaciones, sino para con el conjunto de la población, lo cual se puede ver en los exiguos márgenes de ingreso a las cajas provinciales o nacionales que ya existían en todas estas actividades extractivas y que ahora se profundizan muchísimo más en el marco de gobiernos libertarios decididos a alinearse con la potencia de Estados Unidos en declive, alinearse geopolíticamente en los conflictos bélicos y decididos sobre todo a llevar hasta márgenes inéditos la entrega de soberanía nacional, como por ejemplo lo es el caso del RIGI”.

El oprobioso RIGI
La especialista recordó el histórico perfil desde la conquista española y la colonización, de Latinoamérica y Argentina como proveedoras de materias primas. Pero la llegada de los gobiernos libertarios “exacerba hasta límites inéditos la entrega de soberanía de nuestros países y de nuestros recursos” , definió.
“Un ejemplo de esto es el RIGI, que es el régimen de incentivo de las grandes inversiones, sancionado en la Ley de Bases y puntos de partida a poco de iniciarse el gobierno de Javier Milei. El RIGI es casi el cuerpo, el corazón, el caballito de batalla de la ley de bases. Ya entregamos el agua a la empresa israelí Mekorot que ha privatizado el agua en cantidad de provincias en nuestro país. Sin embargo y también sucedía con la ley de inversiones mineras sancionada por el gobierno de Carlos Menem en 1993, que ponía un tope a cualquier posibilidad de las provincias de recaudar ingresos, definitivamente la minería era una actividad extractivista y al mismo tiempo no generaba los ingresos ni traía los dólares del famoso «mandato exportador» (Concepto de schoor Cantamutto y Wainer)”, advirtió.
“La destrucción de la normativa que les ponía límites a las corporaciones mineras se ha mermado de manera total y radical”
“Lo que veíamos es como la normativa neoliberal permitía por diversos mecanismos fugar todos los dólares referidos a las ganancias de estas actividades extractivas. Pero el RIGI lleva todo esto a un punto mucho más dramático, es un régimen de incentivo para las grandes inversiones que se extiende a todas las actividades extractivistas. Pero además anula cualquier posibilidad de que las empresas transnacionales estén obligadas a por ejemplo encadenar o agregar trabajo o valor nacional y que libera totalmente a las corporaciones transnacionales de no tener que rendir ni informar cuántos dólares ingresan, ni que permanezcan los dólares en el país”, señaló Argento.
“Además como ya sabemos disminuye la presión tributaria sobre las corporaciones que además les permite precios preferenciales que son un conjunto de privilegios cambiarios, arancelarios, tributarios, etcétera que les entrega a las corporaciones ligadas a diversas actividades extractivas por un lapso no menor a 30 años con posibilidad de renovarse. Es decir que la destrucción de la normativa que les ponía límites al dejar hacer de las corporaciones mineras se ha mermado de manera total y radical, no importa qué color o tipo de gobierno tengamos: esta normativa garantiza por 30 años un suministro, por ejemplo, del agua y de la energía estable, aún si en las provincias tienen escasez de agua como por ejemplo son los casos de Mendoza o de Catamarca”, indicó.
“Esto define la noción de saqueo de los bienes comunes —siguió la ecofeminista— y al mismo tiempo viola en algún punto el federalismo porque ninguna provincia puede sancionar ninguna normativa que contradiga al RIGI. Por otro lado, lo que vemos, analizando el RIGI, es que casi todas las corporaciones que ya existían en nuestros territorios y cuyos proyectos extractivos ya estaban en curso, aplicaron este régimen de beneficios y les están siendo otorgados y no son capitales nuevos sino inversiones, que ya estaban ahí, y que solamente se ven ampliamente favorecidas en esto que definimos un modelo de dueñidad corporativa, en donde se elimina totalmente cualquier margen de acción estatal de la provincia para poder frenarlas al no permitir una normativa que vaya contradiga la norma del RIGI”.
“Pero además y más peligroso todavía —abundó Argento— se elimina todavía el margen de acción sociopolítica del conflicto social o de las comunidades o de las poblaciones provinciales en su conjunto, por ejemplo Mendoza, Chubut puesto que cualquier problema que exista en términos de litigio estas corporaciones pueden llevarlo a tribunales internacionales, como es el caso del CIADI y presentarle un juicio a nuestro país. La mayoría de las veces ganan las corporaciones y la tiene que pagar es el Estado con lo que diríamos la nuestra, es decir la plata de todos y todas las argentinas. Esto obviamente lleva a niveles dramáticos la entrega de soberanía y la entrega de los márgenes de acción que tenemos los ciudadanos en cualquier régimen que se precie como democrático”, concluyó.

La explotación del planeta
Para Argento “la concentración económica es la misma que la concentración contaminante”. “Lo que hay que transformar son las relaciones sociales por detrás de este sistema, obviamente capitalista, pero un capitalismo ya, un necrocapitalismo, que pone en evidencia el grado de concentración económica y desigualdad socioeconómica y de, por supuesto, pobreza. Y pone en evidencia también el mundo con el que están soñando los Elon Musk y los demás. Es decir, un mundo donde tenemos que ocupar Marte o tenemos que ir a buscar agua a la luna, puesto que algunos pocos han decidido al parecer abandonar o desertar, antes que transformar este metabolismo social predador de la naturaleza y crear condiciones donde podamos continuar con una vida justa y digna para los 8 mil millones de personas y no para una sola parte de ella que pueda pagarla”, sostuvo la especialista.

Estado ecosocial
“En ese sentido, desde Equipo Transiciones, pensamos que en Argentina se pueden hacer muchas cosas. Y hemos propuesto, ¿cómo generar trabajo?, un trabajo que sea ecosocial. Es decir, que involucre los límites físicos y planetarios. ¿Cómo pensar un estado que sea ecosocial? Por supuesto que esto es una ruptura completamente radical con el Estado liberal nación que tenemos hoy en día completamente excluyente, completamente racista, completamente capitalista. Tenemos pensado también propuestas de cómo comprender la transición energética, dentro de una transición ecosocial de una manera justa y no la transición energética corporativa o dejar de pagarle con nuestros cuerpos y territorios la transición a los países potencia”, contó.
“Tenemos pensado también cómo transformar un modelo productivo que involucre otras formas de productividad que no sean primarios extractivas y fortalecer una industria, pero que sea ecosocial, fortalecer el trabajo, el crecimiento de la calidad de vida del conjunto de los 47 millones de argentinos. Tenemos pensadas un montón de propuestas que buscan abrir un diálogo con diferentes sectores, organizaciones, movimientos que cada día ponen su cuerpo en diversas luchas. De la articulación de fuerzas sociales precisa cualquier impulso transformador. Algunas de ellas están publicadas en el libro que sacamos desde Equipo Transiciones que es de descarga gratuita y se encuentra en la página web de Equipo Transiciones. Y también ampliar los horizontes para poder ir en contra de esta afectación profunda al ánimo que nos están haciendo, porque efectivamente ser o estar tristes, cansados, agotados, exhaustos, estresados, es muy funcional a que no se pueda transformar nada”, planteó la investigadora.


