Naty Vilá, militante y activista, reflexiona a diez años del asesinato de la Pepa Gaitán en Córdoba, un lesbicidio que marcó un antes y un después en la agenda de las tortas de todo el país. 

El 7 de marzo de 2010, a las 2.25, la Pepa Gaitán murió en el Hospital de Urgencias de Córdoba. Tenía 27 años y un día antes había recibido un disparo a la altura del hombro derecho con una escopeta calibre 16 de un sólo caño por parte del padrastro de su novia. Graciela Vázquez, su mamá, definió el crimen con un grito que todavía resuena: “¡La mataron por lesbiana!” El 7 de marzo de 2010, Naty Vilá vivía en Villa Constitución, provincia de Santa Fe, tenía 28 años y salía con una chica. La familia de su novia no aprobaba para nada la relación. “El día que fallece la Pepa yo decidí cortar con esa relación porque me dio muchísimo miedo terminar como ella. Ese día también empezó mi militancia”, dice, diez años después, la activista local. 

“Hace diez años no era la misma situación que ahora. El matrimonio igualitario marcó un antes y un después. Tampoco fue lo mismo para las tortas antes y después de la muerte de La Pepa”, explica Vilá. La razón es simple: el lesbicidio de la cordobesa trajo organización de tortas y lesbianas a lo largo y ancho del país, tal como años después sucedió con el pedido de excarcelación de Higui. 

El asesinato de la Pepa transformó cada 7 de marzo en una jornada de lucha y memoria. Primero, fue el Día de Lucha contra la Lesbofobia. Ahora, es el Día de la Visibilidad Lésbica. “Y eso marca otro antes y después: el de la forma de comunicarnos”, remarca. Existe un debate claro y clave que dan las lesbianas, las tortas, las chongas, al interior del movimiento feminista: que se las nombre, que se las mencione, que se entienda que no son las mismas categorías las mujeres, las lesbianas y las tortas, porque para muchos y muchas ser lesbiana todavía está mal. Naty lo remarca: Rosario es la excepción, en otras ciudades no es tan fácil darse un beso, quererse, calentarse entre pibas, entre señoras, entre travas.

“Lo que no se nombra no existe”, dice Vilá, recordando la histórica consigna. “Si no nos nombramos como mujeres lesbianas, como mujeres trans, como no binaries lesbianas, trans lesbianas, no existimos. Por eso remarcamos la importancia de nombrarnos y tener un día de lucha. Nosotras luchamos y nos visibilizamos cada día, pero ayuda que cada 7 de marzo estemos en algún medio más, en una plaza más, en un grupo más. Así es como de a poco se empieza a hablar más, más allá de las distintas formas identitarias de vivir el lesbianismo”. 

Una década ganada

Cuando mataron a la Pepa Gaitán, Naty VIlá hacía pocos años que había salido del clóset. “Estaba experimentando todo este gran abanico lésbico que hay”, se recuerda diez años más tarde. Valga la redundancia: ella tenía 28 y una novia con una familia que no la aceptaba. El asesinato de Gaitán no fue sólo reconocer el miedo a que le suceda lo mismo. Fue también el día que empezó a militar. “Me dí cuenta de la importancia de lo que es tratar de que los vínculos sean transparentes. También de que yo contaba con el apoyo de mis amigos, amigas y mi familia y eso me ponía en una situación de privilegio frente a otras tortas. Yo no vivía discriminaciones ni demás, y  eso me llevó a salir a la calle y empezar a trabajar por la visibilidad”. 

De esa decisión a hoy, pasaron diez años. Este 7 de marzo, Naty Vilá se elige, se dice y vive como torta. Es activista, militante y visible. Todas las definiciones, todo lo que es, van de la mano. No existe en ella una construcción que pueda ser sin la otra. “En estos 10 años he crecido muchísimo, he tenido la posibilidad de integrar grupos nuevos, trabajar con compañeres de la ciudad, de ser parte de la Coordinadora del Orgullo, del Ateneo John William Cooke, que no sólo ayudan a construir mi militancia, sino a mí misma”, sostiene. 

Si piensa sobre el momento en que comenzó a luchar como respuesta al odio, a ahora, lo mejor que tiene el ser torta son las redes. “Habernos encontrado en distintas partes del país, saber que una lucha como las que lanzamos por la Pepa o Higui nos pueden juntar, es saber que nunca, nunca más, vas a estar sola. Y eso es enorme”, concluye. 

Agenda de la visibilidad

En el marco del Día de la Visibilidad Lésbica, en Rosario se llevarán a cabo distintas actividades. Este mismo sábado, desde las 20, habrá un Festival en Memoria de los 10 años del lesbicidio de Natalia Gaitán. En La Vulvería, espacio lésbico de pasaje Fabricio Simeoni 1158, se presentarán libros temáticos de autoras locales como Maia Morosano, Flor Cualquiera, Morena Pardo y Luciana Fernández. También habrá lectura de Tarot, danza tango, narración escénica, feria de emprendedoras y música en vivo con Catalina Giordano, Carolina Bossa, Gabi Segovia y Alejandra Domínguez. Otra movida similar, bajo el lema Festival por la autodefensa y resistencia, se realizará de 17 a 22 en el barrio La Sexta (Esmeralda y Riobamba), y en el que además habrá radio en vivo, fútbol y un taller de autodefensa.

Por último, el sábado 14, en el centro cultural QTP, de Riccheri 340, se presentarán Marilina Tortillera y DJ La Puta Ama, y se podrán degustar bebidas y comidas a precios populares. Las anticipadas se consiguen en Arde Libros, Sarmiento 783 Local 13, y en Andrógina, Dorrego 1013.

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