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“Proyectamos diferentes historietas que tienen como finalidad reconstruir o hacer visibles historias de lucha en el territorio federal, sobre todo en la región del litoral”, cuenta Sabrina, integrante del colectivo editorial Aguará, y agrega: “Tenemos como un recorte que hacemos que es de Santa Fe y Entre Ríos que tiene que ver con nuestra identidad, y de poder contar y producir contenidos en torno al lugar que habitamos y no tener siempre la bajada de línea de los medios hegemónicos sino hacer una producción contrahegemónica”.

Vienen de diferentes profesiones, oficios y militancias y la mayor parte de la producción del colectivo son historietas que se enmarcan en la colección Historias Reveladas. “Casi todos somos militantes de derechos humanos y algunos de nosotros, sobre todo Jime (Jimena Esborraz, otra integrante de Aguará) y yo, venimos de la comunicación, estudiamos en la Escuela para Animadores y siempre nos interesó mucho contar historias. La historieta nos permite utilizarla como recurso pedagógico y político, en ese sentido nos funciona”.

“Como venimos de diferentes áreas de la militancia o de nuestra práctica profesional o de nuestros deseos de dibujar, de contar historias y de la docencia, nos parecía interesante y oportuno pensar estos materiales que están orientados para el y la docente que necesite trabajar problemáticas de grave vulneración a los derechos humanos en el aula. Si bien estas historietas son para todo tipo de público, están como pensadas para esa funcionalidad, un poco política, un poco pedagógica”. Los “aguarás”, como llaman a sus producciones, intentan poder “dar disputa respecto de los sentidos”, de las significaciones.

Qué se cuenta

Las historias que cuentan “tienen que ver con intereses o experiencias que atravesaron o atraviesan en las subjetividades a quienes integran el colectivo editorial”. “Arrancamos con Génesis, que fue el comienzo de todo,e venía la marcha de Ni una menos y en ese momento todavía el colectivo no estaba totalmente definido pero a mí se me había ocurrido que quería participar de alguna manera y producir algún contenido, y empecé a hacer Génesis sin saber muy bien cómo iba a terminar todo esto”.

Ya han editado En el nombre de Ana, en relación con la lucha por la legalización del aborto; Pelea de fondo, sobre los derechos de trans y el colectivo LGTBIQ+; Siempre de pie y Todos sabíamos, sobre la violencia institucional, y Génesis, acerca de la lucha por la identidad de género.

Actualmente tienen otros “aguarás” en producción.  Está casi terminada la historia de Elena Moncada y tienen en carpeta otra sobre el voto femenino.

Las historias en general tienen que ver con cuestiones que le surgen a quienes integran el colectivo, pero Sabra cuenta que “también hay una contrapropuesta que viene desde afuera y que tiene que ver con que cuando vamos recorriendo diferentes lugares presentando los aguarás por ahí nos tiran una onda y nos dicen queremos hacer tal. Ese es el caso, por ejemplo, de Agmer, que es el gremio docente de Entre Ríos que nos propuso que hiciéramos el de Mariela Leiva, que es el caso de la escuela rural fumigada en Basavilbaso, es decir que nos parecía también interesante esta ida y vuelta que tiene que de alguna manera se va viendo la funcionalidad que se le encuentra a los aguarás en la medida en que también nos interpelan a nosotros a producir alguno que no estaba entre la agenda de los diez títulos que queríamos sacar”. Así incorporaron el caso de la maestra fumigada en Entre Ríos, que permite pensar en este contexto de aislamiento y de pandemia global “a partir de un modelo basado en los agrotóxicos, cómo lo económico está hasta por sobre la vida de los chicos y de las chicas de las escuelas rurales, en este caso de Entre Ríos”.

Experiencias pedagógicas

“Al principio nosotros producíamos las presentaciones, en el sentido de presentar el libro, pero también hay como una demanda de algunos o algunas docentes que como ven lo rico del recurso pedagógico, de la herramienta, nos piden que vayamos a brindar talleres”, dice Sabra. “Por ejemplo el caso de la Integral de Fisherton –recuerda–. Cuando el director tomó conocimiento de las historietas, nos propuso que fuéramos a dictar unos talleres a la escuela en el marco de la Semana de la Juventud, así que fuimos a dar un taller de historieta”. Desde su perspectiva popular, Sabrina aclara que “todos tenemos algo para decir y pensamos la herramienta de la historieta como manera de empoderar a les jóvenes. En ese sentido, nosotros usamos como disparador la historieta del aguará pero en ese taller les estudiantes produjeron su propio relato sobre lo que era para ellos la identidad, lo que era para ellos pensarse como jóvenes, pensar por qué derechos ellos podrían luchar en la escuela”.

Domitila

La última publicación de Aguará se sale de la colección Historias Reveladas, que es donde están los otros títulos, y tiene una estructura menos definida. “Como fue en el contexto de pandemia, también fue más libre la producción y se armó una dupla más espontánea. Con Andrés Sánchez Sotelo, que es el guionista y con quien somos amigos hace miles de años, nos encontramos en esta experiencia de conocerla a Domitila. Así decidimos comenzar a pensar que se podía lanzar ese aguará y también con otra lógica diferente de circulación y de venta”. También plantean la publicación como “su aporte a esa lucha feminista, indigenista, en ese contexto en el que también la República Plurinacional de Bolivia está atravesando todo este proceso autoritario”. Sabra comenta que en la producción “fueron noches y noches de charlas e investigación con Andrés, indagando acerca de la experiencia de la revolución permanente y pensar la historia de lucha de la comunidad minera”. La experiencia de Domitila fue en el marco de la dura explotación minera, y Sabra resalta que “es muy loco pensar que a sí mismas, las esposas de los mineros que eran sometidos a condiciones inhumanas para la extracción de estaño se autodenominaron el Comité de Amas de Casa”, las mismas “que iniciaron una huelga de hambre” y que con el tiempo “pudieron derrocar y derrotar al dictador Hugo Banzer”. Esta publicación se puede descargar a través del sitio web del Colectivo Editorial Aguará.

Fuente: El Eslabón

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