Mucar

Mantené los 2 metros de distanciamiento - Provincia de Santa Fe

 

El Movimiento de Unidad de Ciegos y Amplíopes de Rosario, más conocido por su sigla Mucar, cumple 40 años de trabajo en defensa de los derechos de las personas con discapacidad visual. Con ese meta de la inclusión y equiparación de oportunidades, la ONG despliega desde que se creó una serie de actividades sociales, culturales, laborales y de capacitación. Entre otros de esos logros, figuran la fabricación y comercialización de elementos que acompañan a las personas ciegas y de baja visión en sus vidas cotidianas, y que son modelos de producción en Latinoamérica.

“Mucar, 40 años incluyendo”. Así se llama la campaña de difusión del aniversario de la ONG fundada el 2 de junio de 1981, que se propone dar a conocer lo hecho desde que se creó y sus proyectos de ampliación de derechos.

Si bien la pandemia de coronavirus -y como pasa con todos los sectores de la sociedad- limita el funcionamiento de los talleres y emprendimientos, desde el Mucar eligen resaltar todo lo construido en estos años. “Somos una ONG que representa y lucha por los derechos de las personas con discapacidad visual. Sabemos que todos estamos representando a nuestro propio colectivo”, expresa Hernán Caruso, integrante de Mucar, a Redacción Rosario.

La decisión también corre para el tiempo de distanciamiento marcado por la pandemia. “No podíamos quedarnos sin hacer nada, había que sostener el vínculo”, dice y explica que desde el año pasado mantienen encuentros virtuales -utilizan software para leer en las pantallas- para garantizar la comunicación posible.

“La mayor parte de los talleres los tuvimos que suspender cuando empezó la pandemia, una por la exposicion de los asociados, otra porque nosotros usamos mucho el tacto. Se complicaba todo”, detalla Hernán. Dentro de esos cuidados de salud necesarios, sí tuvieron algunas posibilidades de intercambios virtuales organizados de la mano de la Federación Argentina de Instituciones de Ciegos y Amblíopes (Faica), y en articulación con la Fundación Once en América Latina, también orientada a la inclusión e integración de las personas con discapacidad.

De estas entidades depende el Programa Agora “de inclusión laboral de personas con discapacidad visual”. En lo concreto este programa ofrece capacitaciones laborales y colabora en las adaptaciones de los puestos de trabajo.

Con el Ministerio de Trabajo de la Provincia desarrollaron -en 2019, antes de la pandemia- un taller de panificación y otro de trabajo en cuero, con mucha repercusión. Y para este año estaban en marcha otros dos: uno de talabartería y otro de marroquinería, en el marco del programa de formación laboral “Santa Fe capacita”, dependiente del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la provincia.

La casa de colores

Sede de Mucar
La sede Mucar, intervenida por el artista plástico Pablo Boffelli. Foto: Redacción Rosario

Mucar tiene su sede en Buenos Aires 1626. Un punto de encuentro para todas las acciones que emprende, eso incluye los talleres culturales, sociales, laborales y los espacios de participación para atender las más diversas problemáticas. “Tenemos un frente todo colorido, que hace que a la sede la llamemos La casa de colores. Nos quedaba muy formal decir la sede institucional. Por eso hace un par de años hicimos una intervención, y el frente lo pintó el artista plástico Pablo Boffelli, tenemos una sede linda y llamativa”, cuenta Hernán y sobre esa iniciativa agrega: “Lo que buscábamos es mostrar que no porque seamos personas ciegas o con baja visión no nos importa la imagen o no nos gustan los colores; o que la gente nos mire y nos vea bien; tenemos un registro visual, y quienes no tienen ese registro visual, les gusta igual combinar colores, como a todos”.

Para atender a diferentes demandas y necesidades de las personas con discapacidad visual que asisten a Mucar, la ONG se divide de diferentes maneras. Funcionan un Grupo de Jóvenes, otro de Adultos Mayores, por ejemplo y también cuentan con el Area de Género. “En 2019 realizamos el primer encuentro regional de mujeres con discapacidad visual en conjunto con el Movimiento Mirame Bien de la ciudad de Santa Fe. En dicho encuentro, alrededor de 25 mujeres con discapacidad visual se propusieron reflexionar e interrogarse sobre dos ejes que se intersectan: género y discapacidad. Buscaron pensar cómo la discapacidad opera como variable en la construcción de su identidad, en tanto mujeres con discapacidad”, detalla Hernán Caruso.

Entre otras iniciativas de militancia y participación, destaca el Encuentro Regional de Jóvenes con Discapacidad Visual realizado en 2017 en Rosario. “Fue una actividad tremenda. Un evento muy grande: vinieron 50 jóvenes ciegos y con baja visión de la provincia, de Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires. Estamos para ayudarnos entre todos y exigir por nuestros derechos”, resalta del sentido de esa reunión regional.

En La casa de colores, el Mucar dispone de una sala de informática, con lectores de pantalla. Han realizado reformas para que accedan también personas con discapacidad motriz. La ONG funciona con sus asociados, que no son solo las personas con discapacidad visual sino muchas que se unen como adherentes. La suma con la que se puede colaborar una vez al año es realmente ínfima pero de mucha ayuda para la institución.

“Tenemos muchas personas sin discapacidad, como adherentes. Tenemos un grupo de colaboradores. Somo un grupo de personas que creemos en la militancia por nuestros derechos, y que tenemos que unirnos para luchar por eso”, destaca Hernán Caruso.

Superar prejuicios

Mucar
El Mucar fabrica elementos que ayudan en los aprendizajes de las personas ciegas. Foto: Gentileza Mucar

Uno de los hechos que decide la creación del Mucar fue que al inicio de los 80, muchos jóvenes ciegos y con baja visión deciden inscribirse en el profesorado para personas ciegas y amblíopes creado en Rosario (1981). Se anotan, comienzan a asistir y cuándo preguntan cómo iban a rendir exámenes les dicen que solo podían asistir como oyentes pero no como estudiantes regulares. Es ahí cuando ven un motivo urgente por el cual comenzar a reunirse -el hecho lo repasa un video institucional del Mucar-, organizan esas reuniones que luego dan origen a la ONG.

Hernán Caruso dice que mucho se ha avanzado y logrado en estos cuarenta años. Un ejemplo claro que trae a la charla la creación de una Red de Estudiantes Universitarios con Discapacidad.

Es cierto que también quedan muchos prejuicios por superar, gran parte dados por el desconocimiento. “Hay que animarse a preguntar”, invita Hernán y pone como ejemplo cuando alguien quiere ayudar a una persona ciega a cruzar una calle. “Me ha pasado que espero para cruzar la calle, vienen dos personas y las dos me agarran al mismo tiempo”, se ríe de la situación, al tiempo que destaca la solidaridad, “porque la mayoría ayuda como puede, la gente es muy solidaria”.

Eso sí, lo que no admiten es que definan a las personas ciegas por la negativa, por lo que no son. “Hablamos de personas con discapacidad visual, en contraposición a discapacitados o personas con capacidades especiales. No nos gusta que nos llamen por la negativa: no videntes. Cuando alguien dice así es como que estamos definiendo por lo que no es en lugar de lo que es”, manifiesta Hernán.

Otro espacio por el que deben dar pelea es el laboral. Se han generado talleres y capacitaciones, pero siempre hacer valer el cupo laboral en el Estado es un motivo de lucha permanente.

También hay una tarea para hacer con las personas ciegas y amblíopes, de acercarles mayor información de cómo mejorar en calidad de vida. “Es todo una lucha porque hay mucho desconocimiento aquí también. Por ejemplo, que se conozcan los software que se instalan en cualquier computadora y nos permiten leer. O bien que con el apoyo con una lupa o con cambiar la iluminación del espacio, las personas de baja visión tienen mejores posibilidades”, cita como ejemplos.

Por otro lado, ese desconocimiento se traslada a las posibilidades de estudio, que se han ampliado más de lo difundido. Hay tanto posibilidades para aprender oficios y capacitarse como transitar una carrera universitaria. “Hay muchos psicólogos, abogados, trabajadores sociales…”, dice el joven integrante de Mucar de los profesionales con discapacidad visual.

Hernán Caruso es un joven ciego, tiene 28 años, terminó de cursar la licenciatura en ciencia politica en la Universidad Nacional de Rosario, y le quedan por aprobar tres materias y la tesina para graduarse. Es además ayudante de dos cátedras universitarias. Destaca los programas de inclusión de la universidad pública, que facilitan y garantiza el acceso y permanencia en la educación superior.

Con la Escuela Braille

“Cuando viene una persona ciega o de baja visión al Mucar, y nos damos cuenta que tiene dificultades para moverse le preguntamos si pasó por el Centro Braille”, cuenta Hernán para describir el trabajo estrecho y de articulación que mantienen con el Centro de Rehabilitación para Personas con Discapacidad Visual Nº 2014 Luis Braille.

La rehabilitación es un paso más para lograr equiparación de oportunidades y mejor manejo en la vida cotidiana, lo que implica también mayor autonomía. “Trabajamos con el modelo social de la discapacidad, con la perspectiva de derechos humanos”, amplía Hernán sobre el sentido que le dan a estas acciones. Y remarca la complementariedad de tareas que se dan entre la ONG y la institución educativa.

Bastones

Mucar
Los juegos de ajedrez, otros de los productos del Mucar. Foto: Gentileza Mucar.

El Mucar produce los Bastones FC (fibra de carbono), que son modelo de producción nacional y en Latinoamérica “por su calidad y precio, ya que es una ONG y no una empresa la que los fabrica”. Además de los bastones, el Mucar fabrica elementos tiflológicos (tienen relieve y facilitan el aprendizaje de las personas ciegas) como pizarras brailles, instrumentos geométricos y juegos de ajedrez, entre otros ejemplos.

“Todo eso lo producimos en el Mucar, muchas otras las hacemos producir y nosotros las comercializamos”, dice Hernán orgulloso de esos emprendimientos, de los que resalta: “Todo lo que hacemos nos cuesta muchísimo, años de militancia”. Entre los últimos logros, está haber adquirido la licitación para que en los taxis lleven también su identificación en sistema braille.

Actualmente -dada la pandemia- los talleres están suspendidos, de todas maneras, el Mucar mantiene vínculo permanente con la UNR, la Municipalidad de Rosario, la Provincia de Santa Fe “siempre con la idea de garantizar la vigencia de nuestros derechos y de exigirle al Estado para construir de manera colectiva”

Más sobre el Mucar

Mucar logo
Logo del Mucar.

La actual Comisión Directiva de Mucar está integrada por Diego Dorta (presidente), Cristian Faletto (vicepresidente); Carlos Colere (secretario y también presidente de Faica); Belén Vissani (tesorera). Y vocales: Ezequiel Falletti, Hernán Caruso, José Jaime y Emiliano Taborda. Además, los revisores de cuenta Cristian Lucero y Fabiana Emeri. La Comisión de Jóvenes está a cargo de Vanesa Rivolta y Emiliano Taborda; y la de Adultos, de Malena Berteti y Cristian Lucero.

El Mucar ha sido declarado como Institución Distinguida de la Ciudad de Rosario en 2017. “Es una ONG sin fines de lucro que defiende los derechos de las personas con discapacidad visual” se presentan en la página oficial mucar.org.ar, donde además invitan a colaborar como una manera de “formar parte de una nueva cultura de dignificación e inclusión de nuestro colevtivo. Ayudanos a luchar por un tiempo en el que todos seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.

Para más datos, se puede escribir al correo: mucar.cd@gmail.com

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