
La geopolítica no da tregua. Al manejo rentístico en la provisión de vacunas contra por el Coronavirus que vuelve a mostrar los desniveles del mapa económico, en la geografía también hubo noticias. Un decreto del presidente de Chile, Sebastián Piñera, agitó las aguas internacionales al avanzar sobre territorio marítimo argentino, reconocido a nivel internacional. Evidenciando que los límites son paras las soberanías, como un mal rayo que no cesa. Tampoco cesan los interrogantes, ¿por qué?
Contexto ineludible uno, el 63 por ciento del territorio nacional es la plataforma continental marítima. Contexto dos, en el año 2009, la Cancillería Argentina presentó un informe ante la Comisión sobre los Derechos del Mar de las Naciones Unidas, que lo aprobó en 2016. El visto bueno extendió el territorio de la Plataforma Continental Argentina, hasta los 6.581.700 kilómetros cuadrados. La extensión contiene el área interdicta. En la Antártida nuestro país, desde hace cien años, tiene la posición privilegiada de la Tierra de San Martín, donde residen en forma permanente la mitad de las Bases científicas.
El Eslabón dialogó con Martín Ayerbe de Social 21, que viene dando batalla por la soberanía hídrica en cuanto espejo de agua lo amerite, y que además, con elecciones a las vista, es precandidato a diputado nacional por Buenos Aires, desde el Frente Justo, Social y Humanista, Lista 502. En su opinión, el decreto chileno “es un exabrupto y ocurren por la falta de acción de los gobiernos argentinos que no tienen una política para Malvinas, de recuperación, de navegación del Atlántico Sur y tampoco tienen una política Antártica, las cosas andan porque andan mediante la voluntad de los argentinos patriotas que mucho esfuerzo sostienen allá nuestra presencia”.
Además dijo que el enunciado chileno, no tiene ninguna fuerza, lo que ocurre es que ante la inacción del Gobierno argentino, con muy poco, se instala el tema en la agenda. Para Ayerbe, de acendrada militancia por los derechos soberanos del país, lo que dejan ver estos episodios, es la necesidad de fortalecer algunos puntos estratégicos como la isla Tierra del Fuego porque “es el corazón de la patria marítima del siglo XXI, es nuestro pivote geopolítico de integración territorial, es cabecera de puente de conexión bicontinental, algo que no existe en ningún lugar del mundo”, señaló.
Esta condición enlaza, hacia el continente, a la Patagonia “vacía y manos extranjeras”, y al sur, la conexión directa a la Península Antártica, “reserva de agua dulce y biodiversidad”, explicó. Y dijo que a su vez, Tierra del Fuego se vincula con los mares y regiones del sur del planeta y con el océano Pacífico mediante el Estrecho de Magallanes. Según Ayerbe, este escenario es harto suficiente para que la “geopolítica argentina se oriente, desde el corazón geográfico que es Tierra del Fuego, hacia la integración bajo un centro de operaciones direccionado hacia la planificación y una logística que integre todo el territorio nacional”.
Reclamo chileno
¿En qué consiste el pedido chileno? “Reclaman un espacio marítimo dentro del espacio argentino, y también vienen reclamando la posesión antártica en la Tierra de San Martín”, dijo Ayerbe. Y opuso la unidad a la pretensión de dividir aguas, nunca tan literal. “Lo que deberíamos hacer es unir, las posiciones argentinas y chilenas y expulsar al inglés de la Antártida”, enfatizó. Y dio razones: “en lugar de solaparnos en reclamar, hay que unirse frente a quien nos quiere dividir, porque los pobres de las patrias argentinas y chilenas, deben unirse como hermanos que son y pelar juntos contra el invasor, como ya lo hicimos con los generales San Martín y Bernardo O´Higgins”.
Para el portavoz del espacio político Social 21, Argentina debe avanzar en su política “porque sino cualquiera se la lleva puesta de atrevido, hay que tener el Ministerio de Asuntos Marítimos y Navales de la Nación, que atienda desde la centralidad de Tierra del Fuego, el espacio marítimo de 6.581.700 de kilómetros cuadrados que la circundan”, argumentó. Y aseguró que el tiempo geopolítico en la actualidad implica industria naval y navegación nacional. En este sentido, y enlazando otro tema de fuste como es la Hidrovía, anotó: ejercer la reserva de carga del flujo internacional con proyectos como el mercado de fletes que daría 400 mil dólares de recaudación diaria, como para reactiva toda la industria naval del país. “Todo esto con estado parlamentario desde hace más de 15 años en el Congreso Nacional”, enfatizó.
“Es un plan de industria naval que desde el 2012, le presentamos a todos los gobiernos, que prevé de construcciones en astilleros, hasta un servicio de navegación estatal de Tierra del Fuego para cruzar el Magallanes, pasando por buques patrulleros para controlar la pesca ilegal, que es la fuente de sostén de la ocupación de los ingleses en Malvinas, mediante la licencia chilena, con subsidio pesquero de 40 mil dólares por habitante”, explicó. Y dijo que se debe instalar tres Bases en Tierra del Fuego, para fortalecer la posición aeronaval en el Atlántico Sur.
Resortes económicos
¿Por qué el proyecto de industria naval que tiene incumbencia en este tema no ve la luz en el Congreso? “Porque la conducción de los gobiernos de los últimos cuarenta años no es argentina, es internacional, es la OTAN, son las embajadas extranjeras con las que se negocia gobernabilidad, que significa las condiciones actuales de colonia y dependencia, por eso no hay golpe de Estado en Argentina, no hacen ni falta”, enfatizó. Y dijo que el precio de esa gobernabilidad la pagan los pobres, con hambre en un país de alimentos y falta de viviendas en un país subpoblado.
“Esto hay que observarlo como las fuerzas externas que desde el Plan Larkin que en 1959, fragmentó en tres partes el territorio nacional, el primer tramo abarca la cuenca del río Paraná, dominado por las multinacionales del comercio exterior, el segundo, comprende el 98 por ciento de la Patagonia, hasta Río Gallegos, donde la desconexión es absoluta y el tercer tramo, es hasta el Polo Sur, con la firma de los acuerdos de Madrid; donde se abandona el control militar y la explotación pesquera a los ingleses”, detalló.
“La salida es la Patria Grande, “debe constituirse desde el Continente Blanco, proyectarse hacia el espacio marítimo de Atlántico y Pacífico, hasta el Río Bravo, hasta el Mar Caribe, a través de la comunidad de estados americanos y caribeños siglo 21”, detalló el portavoz de un Frente que integra a los Partidos Socialista Auténtico, Humanista, junto a radicales, peronistas y de izquierda nacional. “Quienes siguen levantando las banderas de la YPD estatal de Irigoyen y Mosconi, de la Reforma Universitaria del 18, el Estado Empresario de Perón y la Justicia Social de Evita, hacemos un llamado a continuar estas líneas dentro del Frente que constituimos para crear un movimiento de masas, de liberación nacional, que se exprese en los términos del antimperialismo”, aseguró.
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