El Coloso dejó de ser un reducto fuerte para la Lepra: perdió ahí los últimos tres partidos, incluido el de este lunes ante Huracán, 1 a 0, en el cierre de la fecha 13. Matías Cóccaro, de cabeza, anotó el único gol de la noche.

Muy atrás en el tiempo quedó aquel Newell’s arrasador en el Marcelo Bielsa, donde acumulaba puntaje ideal en las primeras fechas. Perdió allí los primeros puntos en el empate ante Central, en la fecha 7, y luego nunca más pudo sumar, producto de las derrotas en serie ante Atlético Tucumán, River y ahora Huracán.

Estaba haciendo todo bien en la primera parte, cuando el partido aún estaba igualado, y sólo le faltaba el gol, que parecía ser cuestión de minutos. Casi convierte tras una muy buena jugada colectiva que culminó en la zurda de Nicolás Castro, que colocó la pelota –fiel a su estilo, que no perdió pese a patear con la pierna menos hábil– y la puso en el palo.

En seguida nomás, Maximiliano Comba lo tuvo –aunque parezca raro, por su baja estatura– de cabeza. Es que fue tan preciso el centro de Gabriel Compagnucci que el petiso ex Gimnasia no tuvo que pelear con nadie en lo alto, y cabeceó en soledad. Pero una gran volada de Marcos Díaz le ahogó el grito.

“Llegaron media vez”, gritó Fernando Gamboa para retratar lo ocurrido a los 24’, cuando Matías Cóccaro metió un frentazo fuerte, a quemarropa, tras un tiro de esquina, en el que ingresó al área casi sin marca. Y fue a tan poca distancia de Alan Aguerre, que éste quedó sin margen para alguna maniobra salvadora. 

La Lepra se fue desinflando de a poco. El tanto le significó más que el estar abajo en el marcador, ya que desde ahí el trámite del partido se emparejó. El Globo lo volvió a tener por arriba: en esta ocasión –otro córner– el que ganó en las alturas fue Fabián Enríquez en el punto penal, pero una buena tapada de Aguerre evitó otra caída del dueño de casa.

Al rojinegro le costó acomodarse en el segundo tiempo. Al conjunto de Parque Patricios le resultó más cómodo el partido desde que se puso en ventaja, y sin mayores obligaciones en ataque, lo esperó en la mitad de la cancha, sin arriesgar a sus volantes. Y recién a mediados del complemento pudo llevar peligro al arco rival: Nico Castro, esta vez, recurrió a la potencia, y sin acomodarla demasiado, pateó apenas desviado.

En el final, los de blanco tuvieron para liquidarlo en un par de contras y perdonaron. Castro, el más claro –como casi siempre– pateó fuerte en tiempo de descuento, y nuevamente se encontró con un firme Díaz, que no se complicó al despejarla.

Los del Parque Independencia venían de dar el batacazo en La Fortaleza ante Lanús, que pelea el torneo. Pero el envión anímico y futbolístico no tuvo su correlato ante los dirigidos por Frank Darío Kudelka. De andar irregular, los del Negro Gamboa deberán mejorar mucho –sobre todo en la puntería y en defensa– para que en la balanza no pesen más los partidos con derrota que los victoriosos.

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