La galería Desmayo inauguró una exposición colectiva –producto del taller de dibujo Un triángulo y una calavera–, una performance de Leiny Julieth y un site specific (obra diseñada especialmente para un lugar en particular) de S.D.K. Este sábado, cierre musical.

Los niños tienen la costumbre de dibujar a su personaje favorito. El deseo y la admiración los mueve a copiarlo una y otra vez. Algo de ese acto infantil todavía se siente en la infinidad de dibujos que son parte de “La gente está rara”, muestra colectiva del taller Un triángulo y una calavera. En ella encontramos múltiples versiones de personajes populares del cine, la televisión y las historietas. Personajes cuyo diseño simple y accesible dominaron los imaginarios infantiles de varias generaciones: de Mickey Mouse a Mafalda y de Droopy a la Pantera Rosa. En esta exposición colectiva encontramos ejemplos en los que el personaje se describe simplemente sobre el soporte de manera aproximada, casi a modo de ensayo. Sin embargo, en otros casos, sus figuras se transforman, mutan y entrecruzan con otras. Allí hacen su aparición, bajo una marcada impronta personal, las caracterizaciones, las versiones “drags” y mutaciones más diversas. Estos “covers” no dejan que la unidad se pierda dentro la heterogeneidad. Aquí la impronta del autor se diluye pero al poco tiempo retorna con fuerza. Esta característica ha sido uno de los sellos de este taller coordinado por Silvia Lenardón y Pauline Fondevila desde sus comienzos hace 10 años.

Los proyectos de Un triángulo y una calavera siempre recurren a dispositivos de montajes específicos. En este caso los talleristas formaron un tendal de obras colgadas sobre cuerdas que atraviesan la sala. Estas piezas están pintadas sobre bolsas de nylon y cartones. También hay mesas con dibujos sobre papel a manera de feria y una escalera llena de ropa intervenida. Si bajamos la vista, un Garfield luciendo lencería nos va a estar mirando desde el reverso de una caja de rompecabezas. Este es sólo un ejemplo de cómo, bajo esta propuesta, lo masivo regresa al ámbito de lo cotidiano pero ahora mediado por la subjetividad del artista y no por la cultura del consumo. En eso radica su rareza y su impronta disruptiva.

La obra de S.D.K está siempre desbordándose y en continuo movimiento. Puede partir del fanzine e ir hacia la pintura, de la música hacia el objeto artístico o del diseño de indumentaria al mural. “Detonaciones disonantes en la mañana del colapso” es su site specific (obra de arte diseñada especialmente para un lugar específico) en el espacio de la escalera de ingreso a Desmayo. Un mural sirve de fondo a una serie de obras de diversos soportes y formatos que se despliegan a lo largo de dos paredes enfrentadas. Paredes pintadas de un verde oscuro donde notamos “estrías” hechas con amoladora que dejan ver la capa anterior de manera sutil. Sobre este escenario se despliegan un conjunto de piezas: pinturas sobre manteles teñidos e intervenidos, cartones entelados, dibujos sobre papeles, collages y objetos sonoros. Sobre estas superficies cargadas de texturas y detalles se mueven seres híbridos y monstruosos, criaturas fantásticas o pesadillescas. Son formas en las que lo animal, lo vegetal, lo humano y lo robótico se mezclan y entrelazan como en un continuum. Esta convergencia la notamos también en la naturaleza multisensorial de su producción, desde la elección de superficies aterciopeladas o finamente bordadas que invitan al tacto, hasta su órgano de juguete modificado con la técnica del circuit-bending que invita al espectador a participar a través del sonido.

Las paredes de la segunda sala están cubiertas de marcas hechas con pintura gris. Es el resultado de la performance que Leiny Julieth realizó el día 7 de abril, durante 24 horas continuas, bajo el título de “Una montaña que desaparece entre la niebla”. Para esta acción, la artista recurrió a un pigmento de ceniza vegetal: la yista, una sustancia que en la zona de los Andes acompaña la práctica de coqueo. Según cuenta la autora, tras un primer momento en el que dominó un dibujo de impronta figurativa vinculado a un universo mítico personal, a medida que pasó el tiempo, y el cansancio fue ganando terreno, la acción y la presencia del cuerpo se fueron imponiendo. Esto dio como resultado la aparición de manchas accidentales, salpicaduras y chorreaduras fruto del uso directo de sus manos, pies y cabello en contacto con el material. El sábado 30 de abril la obra tendrá un cierre musical que incluye una nueva acción y la presencia de Plvbxy.

“La gente está rara”, “Detonaciones disonantes…” y “Una montaña que desaparece…” pueden visitarse de miércoles a viernes de 17 a 20 y sábado de 10 a 13 en Desmayo Galería (Laprida 627).

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