La historia de la Scaloneta, desde sus orígenes en clubes barriales hasta Qatar 2022, en el nuevo libro de Chirimbote destinado a las infancias. “Las niñeces fueron muy protagonistas en el último Mundial”, dice Nadia Fink.
Un niño le pide a su madre que antes de dormir le cuente, otra vez, la historia de la Scaloneta. La madre arranca por la Copa América 2021, la primera conquista del ciclo de Lionel Scaloni. “No, no”, la interrumpe el nene, “arrancá desde cuando eran chiquitos, cuando jugaban en sus clubes”.
La Scaloneta para chicas y chicos, cuento escrito por Nadia Fink y Ayelén Pujol, e ilustrado por Emiliano Pitu Saá, comienza con la historia de Lionel Messi en Rosario, cuando todavía no era Messi, ni siquiera la Pulga. “¡Era Piqui!”, resalta el chico. Así le decían al luego capitán de la Selección Argentina en la escuela primaria y en Abanderado Grandoli, su club de barrio. El relato continúa en Rosario, con la historia de Ángel Di María en El Torito. Y luego sigue con otros referentes del equipo campeón del mundo en Qatar 2022.
Editado por Chirimbote, la infancia de los jugadores se basó en el libro Semilleros (Ediciones Meta). “La idea de este trabajo apunta a las infancias, pero se puede disfrutar a cualquier edad”, dice la rosarina Fink, e invita: “Si querés leer un libro sobre el Mundial, que no sea largo, acá tenés uno”, y levanta el ejemplar de su coautoría, que ya se consigue en librerías de la ciudad. “Y también –agrega– para poder compartirlo intergeneracionalmente, que está bueno. Leerle un cuento a alguien más chico, disfrutarlo”.
A vivir que son dos años
“Fue como un mimo, con este libro, volver a vivir esa alegría. Ahora parece lejana, pero volver a sentirla está bueno”, dice Nada Fink, de regreso a diciembre de 2022. “Nunca hubo tanta felicidad como hace dos años atrás. Tanta felicidad colectiva”, sigue, con dejos de nostalgia. “Era un sueño que estábamos soñando todas y todos juntos. Después de la pandemia, después de la muerte del Diego, de tantas frustraciones… Ojalá podamos atesorar esa alegría lo más posible, que nos dure lo más que podamos”.
Ayelén Pujol, periodista y escritora, puso sobre la mesa la idea de contar a esta Selección con la impronta “chirimboteana”, esa mirada distinta que supo retratar a las antiprincesas y antihéroes de nuestra historia. “Esto –dice Nadia sobre la conquista del Mundial– que ya se contó de muchas maneras, había que hacerlo desde el punto de vista de Chirimbote, pensar otras cositas”. Y se explaya: “Porque libros sobre este equipo hay, lo mismo sobre el Mundial. Pero en general son un recorrido sobre lo que pasó. Lo nuestro es mirar todas esas aristas del aprendizaje que nos deja y nos sigue dejando. La última Copa América, por ejemplo, con el retiro de Di María y lo que significó que haya podido jugar en Primera, y las revanchas que se tomaron varios del equipo después de haber sido cuestionados. La idea era mostrar todas esas aristas para no hablar sólo de un equipo de fútbol”.
A través de esta historia en la que una mamá le cuenta el Mundial a su hijo, la coautora subraya que “a diferencia de otros mundiales, las infancias fueron muy protagonistas” en Qatar 2022. Así, en estas páginas se retoma algo de Querido Gino, el libro en que Pujol le escribe cartas a su bebé recién nacido; y el ya mencionado Semilleros: “Esa fue una manera de posicionarnos: sin clubes de barrio no hay campeones del mundo”.

Esa última frase, lejos de reducirse a un slogan, es clave para pensar en tiempos de Sociedades Anónimas Deportivas. “Está bueno reflejar la importancia que tuvieron esos clubes para los campeones”, dice, por un lado, Nadia, y añade: “También eso nos permitió hacer el vínculo con las niñeces. Porque cuando se cuentan estas hazañas como salir campeón del mundo, son adultos los que lo consiguen. ¿Qué pasó con esas niñeces, con lo que fueron haciendo, de dónde salieron, cómo empezaron? ¿Qué valores siguen trayendo hasta el día de hoy, que seguramente los empezaron a vivir en esos clubes de barrio? De ahí la idea de traer a Semilleros a este cuento y empezar por el principio, no olvidarnos que cualquier persona adulta fue un niño, una niña. Eso logra esa identidad con las niñeces”.
Entre los preferidos de los más pequeños, afirma Nadia, está Julián Álvarez, además de Messi y el Dibu. “Hicimos unos stickers y Juli es uno de los más queridos por niños y niñas. Está, creo, la referencia de la araña” cuando festeja sus goles.
El libro cierra con un mapa. Gran parte de las provincias argentinas tiene su representante campeón mundial. “Está bueno mostrar de dónde salieron. Es federal. Eso es muy gráfico para las niñeces, para aprender. En un Mundial, los niños y niñas aprenden de banderas, países, cosas que de otra manera no sé si es tan fácil que se interesen, que les llegue”.
Aunque ganes o pierdas
La excursión de la Scaloneta en Qatar arrancó con derrota ante la débil Arabia Saudita, y con la frase de Messi: “Este equipo no los va a dejar tirados”. “Y así fue y sigue siendo –se lee en el libro, en una especie de editorial-introducción– porque de la mano de Leo, de Dibu, de Di María… ¡de la mano de todos, miles de vueltas vamos a dar!”. Más adelante, también se aclara que “este no es sólo un libro de fútbol, también es un cuento que habla de compañerismo y de unidad, de aprender de las derrotas y celebrar los triunfos; que habla de sueños y de esfuerzos, y de lo importante de lo colectivo”.
Por eso, Nadia Fink deja en claro que “no todo era el exitismo después del Mundial” y el título. Recuerda que “en algún momento se lo insultó a Messi, se lo maltrató”. Lo mismo podría decirse de otros jugadores, como a Fideo Di María. Recordada es la súplica de Toti Pasman, de rodillas ante la cámara, de que no pongan más de titular a Angelito. Esta Selección, dice Nadia, demostró, entre otras enseñanzas, “cuánto cuesta un triunfo, incluso en la vida misma”, en la que “estamos llenos de derrotas”.
Bielsista de la primera hora, Fink saca el manual de estilo de vida del Loco, con “esto del éxito y la derrota”. Todos los caminos, para ella, siempre conducen a Marcelo Bielsa. “Pero ya me lo censuraron –se ríe– porque dicen que lo pongo en todos lados, así que no aparece en este libro”.
Por último se refiere a Kylian Mbappé, figura de Francia y goleador de la final. “Con él se construyó un villano”, dice la escritora rosarina. “Dijo algo en la previa, que creo fue un poco sacado de contexto”. Fue aquello de la supremacía del fútbol europeo respecto al sudamericano, lo cual, en parte, era cierto. Basta mirar la lista de los últimos campeones mundiales y finalistas). “Y es un pibe, incluso ideológicamente, más copado que muchos de nuestra Selección (por su posición contra la ultraderecha francesa), pero lo odiábamos”.
En las buenas y en las malas
Año difícil para Newell’s el que se va. “Con «difícil» creo que se quedan corto”, aclara Nadia Fink, leprosa desde la cuna. “Dificilísimo”. El club del Parque Independencia terminó el torneo en el puesto 25 de 28, y con varios entrenadores en el camino: Mauricio Larriera, Sebastián Méndez, Ricardo Lunari y algún interinato. Con Mariano Soso, DT de las últimas fechas, esta hincha rojinegra se muestra “cauta”. Y tiene sus argumentos: “Se han ido mal gente que una quiere mucho: Gamboa, Heinze, Scocco. Incluso lo que pasa ahora con Banega”.
“La sensación para cualquier hincha de Newell’s es fea. Una sensación de no tener dónde hacer pie. Aquello del semillero, de la identidad, hay poca sensación de eso. Las dirigencias, las barras muy metidas”, repasa Fink, entre la bronca y la resignación. “Es un momento muy duro, y futbolísticamente espantoso. Vas a la cancha y te duelen los ojos”, se ríe para no llorar. Aunque destaca la victoria de la última fecha ante Talleres, animador de la Liga Profesional hasta la última fecha: “Éramos varios hinchas que no queríamos que saliera campeón” el equipo cordobés. “Es el bastión de las SAD, del mileísmo”, por su presidente Andrés Fassi. “Es un poquito de justicia, de equilibrio social. Fue un lindo cierre para un año malísimo”.
Esta rosarina que reside desde hace varios años en Buenos Aires lamenta que en su querido club “haya tanto valor simbólico (Bielsa, Maradona, Messi)” tirado a la basura. “Se puede hacer de Newell’s un club que genere tanta identidad, tanto amor, sobre todo en las niñeces (que, de hecho, lo tienen), que es increíble la oportunidad que se deja pasar. Es vergonzoso”.
“Sin embargo –cierra Fink– renovamos la esperanza de una manera milagrosa, y vamos a la cancha, pese a lo poco que se nos devuelve”.
Publicado en el semanario El Eslabón del 28/12/24
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