Aunque muchos no lo sepan, en Rosario hay una secundaria especializada en teatro. Desde hace tres años, el edificio del ex Colegio Nacional Nº1 (Necochea y 9 de Julio), alberga esta propuesta educativa.

“El teatro es el arte de vernos viéndonos”, dijo Augusto Boal, director y dramaturgo de Brasil. Con esta definición trabajan todos los días en la escuela N° 6029, desde 2024. “Nuestro desafío fue crear una propuesta que convoque, entusiasme y movilice a poner el cuerpo a las y los adolescentes. Que hoy en día se encuentran mediatizados por las pantallas”, afirmó su vice director Pablo Tendela.

Sentado en una mesa de un bar, café de por medio, Pablo cuenta y detalla pormenores de la propuesta educativa. Sus palabras fluyen como si se cayeran de un guión que lleva años estudiando.

“Las artes escénicas –sostuvo- que son una celebración del encuentro, también pueden ser propicias para cuestionar, pensar, imaginar y aprender junto con otros”.

El ministerio de Educación de la Provincia, junto al de Innovación y Cultura y a través de la Subsecretaría de Educación Artística, creó la Escuela Secundaria Especializada en Arte con finalidad en Teatro Popular N° 6029, la primera y única escuela especializada de nivel medio en la provincia con esta orientación.

Tendela contó que el proyecto nace desde el seno de la Escuela Provincial de Teatro y Títeres N° 5029, la cual impulsó la iniciativa para cubrir la ausencia de la especialidad Teatro en la oferta de educación artística secundaria, que ya contaba con escuelas de artes visuales, audiovisuales, danza y música.

Alrededor de setenta jóvenes cursan en los tres primeros años desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde, alternando materias del bachillerato tradicional como Matemáticas, Lengua e Historia, con las de la especialidad: Actuación, Mimo, Acrobacia Dramática, Canto Coral y Teatro Foro.

La escuela propone una formación integral que tiene al arte como hilo conductor. Este enfoque permite aprender a trabajar en equipo con responsabilidad y compromiso, mientras el pensamiento crítico y la sensibilidad artística conviven para construir una mirada propia del mundo”, amplió Tendela.

A pesar de un inicio sin difusión, el interés por la propuesta creció exponencialmente a tal punto que en los últimos años quedaron postulantes en lista de espera.

“El perfil educativo de la escuela apunta a una formación inclusiva a través del arte, entendiendo al mismo como un campo de conocimiento en la construcción de las identidades culturales de las sociedades”, explicó el directivo.

Práctica profesionalizante es la asignatura de la cual Pablo es docente en primer año. Tanto desde este rol como el de directivo busca formar ciudadanos sensibles, capaces de comprender y participar en el mundo desde una mirada humanística: “Es pensarse como trabajador de la cultura, personas que trabajan con lo simbólico de su comunidad”.

En los pocillos sólo queda la borra, la charla comienza a alejarse para rumbear por otras ramas del arte y la educación. Sin embargo, Pablo retoma la idea y mete la frase que cierra la nota. “La institución utiliza la experiencia artística para desarrollar la sensibilidad, la creatividad, la capacidad de análisis y de expresión de las y los alumnos en todos los ámbitos del conocimiento”.

Publicada en El Eslabón N°778

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