Todavía resuena la “Carpa Blanca de la Dignidad Docente”, que tuvo lugar en la provincia de Santa Fe, recordando la de los ‘90, ante la falta de respuesta por mejoras al financiamiento a la educación.
La Carpa Blanca Itinerante fue una iniciativa llevada a cabo por el sindicato Amsafé (Asociación del Magisterio de Santa Fe) y apoyada por CTERA. Recorrió los 19 departamentos de la provincia y cerró el 13 de junio pasado en la plaza 25 de Mayo de la ciudad de Santa Fe.
Pero la Carpa Blanca no fue sólo una movilización; fue un intento de vincular el pasado con el presente. La crisis actual en la educación encuentra sus ecos en las políticas de los 90. Tanto hoy como ayer fue protagonista en el ajuste, y la docencia salió a defender sus derechos como trabajadores y el de todos a una educación digna.
Mientras que un docente tiene que trabajar desde las 7 hasta las 21, cinco días a la semana (sin contar las clases que tienen que armar los dos días restantes) para cobrar la mínima, un asistente escolar tiene que tener otro trabajo para complementar el salario principal porque el que cobran ya no alcanza para el mes entero.

Julián Conesa, secretario general del Centro de Estudiantes Gurruchaga, opina: “Ya varios profesores históricos de la escuela tuvieron que cambiarse a otra para asumir cargos de directivos. No porque el otro sueldo tienta, sino porque el que tenían acá no alcanza para nada. Si fuera por ellos vendrían de onda. Incluso los que pueden, lo hacen”.
Además, las condiciones edilicias –tanto en secundarias como en universidades– están sufriendo un deterioro y una falta de mantenimiento que ya se hicieron evidentes y a los estudiantes se les hace cada vez más difícil tener que estar en un salón hasta más de 10 horas por día.
Yatel Ramos, secretario de DDHH del Instituto Politécnico Superior, afirma: “Entre ausencias de estufas, sillas, bancos, salones que se inundan y techos que se caen, ir a estudiar ya no motiva a nadie”.

Una lucha de más de 30 años
Rodrigo Alonso, secretario general de AMSAFE provincial, comenta acerca del objetivo de la Carpa Blanca:
“La idea fue darle continuidad a un plan de lucha. El 20 de febrero participaron más de 25.000 docentes donde se estableció no solamente rechazar el acta paritaria sino también exigirle al gobierno de la provincia que presente una nueva convocatoria y mejore la propuesta. No lo hizo, volvió a cerrar la paritaria por decreto, por lo tanto se aplicó la resolución de la asamblea que establecía jornadas provinciales de protesta, paro de actividades el 2 de marzo, una movilización provincial y la instalación de esta Carpa Blanca Itinerante, que también tenía como objetivo poder visibilizar en toda la provincia los reclamos que estamos llevando adelante los trabajadores y las trabajadoras de la educación”.
Carina Abate Daga, delegada seccional del departamento de Iriondo, habla sobre la política del gobierno provincial: “En un contexto de ajuste sostenido sobre la docencia santafesina, caracterizado por salarios que se ubican por debajo de la línea de pobreza, suplementos salariales (sumas no remunerativas o sumas en negro) que desfinancian el sistema previsional y de salud, sistema de premios y castigos mediante el presentismo cuya finalidad es un intento de disciplinamiento y una reforma jubilatoria que afecta derechos conquistados por trabajadoras y trabajadores activos y pasivos, se constituyó la Carpa Blanca de la Dignidad Docente como símbolo de dignidad, resistencia y lucha colectiva».
«Esta no solo evoca una de las gestas históricas más significativas de la lucha docente de nuestro país como fue la Carpa Blanca de los 90, sino que, además demostró cómo la docencia organizada sigue construyendo formas colectivas de protesta para reclamar no sólo por sus derechos como trabajadores sino también por la escuela pública junto a cada comunidad. En este sentido, la Carpa Blanca trasciende nuestro tiempo para convertirse en un símbolo de memoria”, sostuvo,
“Fueron días muy intensos –señala Rodrigo Alonso– pero creo que se ha demostrado cuál es el espíritu de lucha que tenemos los trabajadores y las trabajadoras de la educación. Cada uno de los departamentos fue llevando adelante actividades sindicales, pedagógicas y culturales en el marco de una Carpa Blanca Itinerante que aglutinó también a toda la comunidad educativa”.

Por su parte Abate Daga subrayó: “Tuvimos presencia en 31 localidades. Fue un espacio de encuentro, debate, organización y visibilización de los reclamos docentes. La Carpa Blanca representó un espacio de participación y construcción de unidad frente a las políticas de ajuste y recorte que el gobierno de la provincia de Santa Fe viene aplicando sobre el sistema educativo y sus trabajadores. Su instalación no sólo manifestó el rechazo a medidas que deterioran las condiciones laborales, salariales y previsionales de la docencia, sino que también colocó en el centro del debate la defensa de la educación pública como un derecho social fundamental”.
“Fueron días intensos, emocionantes, de encuentros, abrazos y mates compartidos, de presencia y amplia participación de docentes, estudiantes, jubiladas y jubilados, organizaciones sociales y miembros de la comunidad. En cada Carpa Blanca lo que se vivió y se sintió fue una combinación de preocupación, bronca frente al ajuste y recorte, pero también de esperanza, de fuerza colectiva y lucha compartida”, profundizó Alonso.
“Me parece que estamos todos con mucha fuerza para seguir luchando y creo que también esto demuestra el espíritu de Amsafé, que es un espíritu de lucha, que es un sindicato que en estos 98 años no se ha movido un centímetro de lo que han sido sus principios fundacionales que son defender nuestras escuelas, defender nuestros derechos. Tengo la satisfacción de que se sigue estando en el lugar que tiene que estar. Siempre lo decimos: nunca estamos sentados en el borde del cordón cruzados de brazos mirando cómo sucede el ajuste, sino que estamos pensando distintas estrategias para enfrentar estas políticas que nada tienen que ver con las necesidades que tenemos los docentes activos y jubilados”, agregó.

Alonos ya había participado en la Carpa Blanca cuando se realizó en la década del ‘90: “La Carpa Blanca de la década del 90 lo que significó para mí fue, además de un símbolo de resistencia, un hecho de crecimiento personal y colectivo. Uno tiene guardada muchísima emoción por esos tiempos y por la definición que hemos tomado. Yo me siento orgulloso de haber sido parte de ese proceso. Y fijate los parangones que hay con esta etapa que ya mirando más hacia lo interno la Carpa Blanca nos ha servido para seguir generando debate, para seguir encontrándonos, para seguir fortaleciendo la organización en tiempos como en los 90, cuando parecía que las salidas eran individuales, nosotros estamos convencidos de que las salidas son colectivas y en unidad”.
(*) Estudiante de 6º Año de la Tecnicatura en Diseño y Comunicación Multimedial de la Escuela de Educación Secundaria N° 394 Dr. Francisco de Gurruchaga


