La página que faltaba
Yo no sé no. La seño de lengua, a media mañana de ese jueves ventoso de junio, le dijo a todo el curso de Pedro –uno de los tres séptimos de la Anastasio–: “Saquen el cuaderno de apuntes que dentro de cinco minutos salimos”.
Yo no sé no. La seño de lengua, a media mañana de ese jueves ventoso de junio, le dijo a todo el curso de Pedro –uno de los tres séptimos de la Anastasio–: “Saquen el cuaderno de apuntes que dentro de cinco minutos salimos”.