Atravesadas a nivel individual y colectivo por el movimiento feminista y los grandes debates del año, diputadas, senadoras y concejalas dialogaron con el eslabón e hicieron un balance. Además, de cara a 2019, coincidieron: las mujeres deben tener más lugares en las mesas de decisiones.

Las huellas del año que se va siguen frescas y marcando un camino. El 2018 comenzó con el anuncio de que se iba a debatir la legalización del aborto y finalizó con la aprobación de la Ley Micaela. En el medio, un tsunami verde y violeta atravesó las calles cambiándolo todo. Las expectativas desbordan al 2019 de las elecciones ejecutivas y la renovación de bancas, y el feminismo y su agenda pujan por ser verdaderas protagonistas. Entre balances y vacaciones, legisladoras que representan a Rosario y Santa Fe comenzaron a desandar los debates que se vienen, y que van desde la crisis económica hasta la aparición y crecimiento de grupos antiderechos, pasando por la exigencia de mayor participación de mujeres en las listas y las mesas de decisión. Caren Tepp, Norma López, Silvia Augsburger, Lucila De Ponti, Marina Magnani y María de los Ángeles Sacnun, lo ponen en palabras.

La pelea de fondo del feminismo

Lucila De Ponti, diputada nacional por el Movimiento Evita, remarcó la emoción de formar parte del proceso de transformación iniciado por el movimiento de mujeres. “Como militante y como legisladora”, aclaró, haciendo saber lo que muchas saben: que el cambio es tan individual como colectivo. Ponderó también el proceso histórico para llegar a este momento y consideró que no todos esos cambios van a darse en el presente. Parada entre el 2018 y 2019, apostando a un futuro cercano, evaluó: “Creo que 2018 significó la manifestación de un proceso de transformación social, encabezado por las mujeres y disidencias, que pasa a ser influyente en la elaboración de la agenda pública y que empieza a ser ineludible como debate y elemento novedoso en los proyectos políticos”.

La diputada analizó que uno de los desafíos fundamentales de cara a este año electoral que comienza es “trascender la posición de que la perspectiva de género es solamente un conjunto de demandas específicas”.

Para ella, es sólo eso (que no es tan simple): una óptica desde la cual se piensa y realiza el conjunto de las prácticas y teorías, que esté presente en las proyecciones de sociedad y de país.

“Las mujeres en política no sólo peleamos por las cuestiones de las mujeres, sino por construir proyectos políticos que le pongan fin a todas las desigualdades, y también aportamos una mirada distinta acerca de las formas de hacer política y de construir poder popular”, remarcó.

De locas y periféricas a progresistas

Silvia Augsburger dice que fue siempre la periférica, la poco correcta, la loca feminista. Nunca pensó en la transformación de los últimos años. Mucho menos en ser la referente de los temas que ahora sí son políticamente correctos y cualquier agenda progresista quiere incluir. La diputada provincial por Igualdad y Participación está entusiasmada. No sólo porque es feminista, ni porque al fin su trabajo es reconocido, sino también porque sabe que desde su banca puede ayudar a lograr “concreciones y transformaciones sociales bien profundas que cambien el rumbo de la historia en las relaciones de varones y mujeres”.

Para Augsburger, 2018 fue un año histórico en el que la agenda política y pública de la Nación, provincias y municipios estuvo marcada por la agenda del feminismo. Sin embargo, la Legislatura santafesina no logró dar el salto cualitativo que sí pudieron dar otras provincias y ciudades. El año cerró sin poder aprobarse en el Senado provincial las leyes de Paridad, Educación Sexual Integral y Cupo Laboral Trans, que sí tuvieron un amplio consenso en Diputados.

“Santa Fe tiene un movimiento feminista muy consolidado y fuerte, pero esa fuerza no nos alcanzó para torcer la voluntad política de los senadores. Habrá que seguir peleando. Las leyes se ganan en la calle, con consenso social”, remarcó.

Entre los desafíos por delante la diputada consideró fundamental tanto sostener la movilización social cómo lograr que el feminismo marque la agenda electoral.  Pero además, remarcó la importancia de militar para que, de cara a las elecciones, la paridad sobreviva de las PASO a las elecciones generales. “Tendremos que conformar una red de mujeres que esté atenta a las presentaciones de listas, para que la paridad sea una realidad. Todavía hay listas que no cumplen el 30 por ciento de cupo. El desafío también es la concreción real de la paridad y el sostenimiento de los temas del feminismo en los primeros lugares de la agenda de campaña”. Esa agenda feminista estará, según Augsburger, encabezada todavía por los debates en torno a los delitos contra la integridad sexual y el rol de la Justicia ante las denuncias. La ESI seguirá siendo un campo de batalla, especialmente contra la fuerte campaña de sectores fundamentalistas antiderechos. Y también apostó a las licencias parentales, es decir, la paridad entre varones y mujeres a la hora de cuidar a sus hijos e hijas.

Sororas, generosas y transversales

Norma López, edila por el Frente para la Victoria, sostuvo que el Concejo de Rosario fue parte activa del movimiento emancipatorio que encabezaron las mujeres a lo largo y ancho del país. Para ella, a lo largo de 2018, las concejalas que se involucraron y sintieron interpeladas por el movimiento de mujeres pudieron construir no sólo una mayor participación por fuera del Palacio Vasallo, sino también “una mirada generosa” y un importante grado de sororidad. “Es esa hermandad, tan preciada, la que posibilita avanzar en nuestros intereses comunes”.  

La concejala consideró a 2018 como un año de inflexión en el que el movimiento de mujeres trajo a la política un baño de frescura. “Las mujeres hemos construido una transversalidad en la acción política y nos hemos constituido en el ejemplo de la política. Y eso es un gran llamado de atención a los partidos políticos, a todos, tradicionales o no”.

Para López, es claro: no hay escapatoria a las demandas y enseñanzas de las mujeres. “Todo lo que vamos construyendo pone en tela de juicio la forma de construcción de la política. Muchos compañeros se sintieron interpelados y muchas compañeras nos sentimos interpeladas. Eso hizo que día a día sea un desafío encontrar nuevas miradas”, sumó.

Y no se olvidó de los varones. Recordó que Rosario fue el primer municipio en sacar la paridad y fue un trabajo con los concejales. Consideró que fue un año de gran enseñanza para sus compañeros que fueron, en su mayoría, fuertemente interpelados. Pero recordó que las legisladoras pidieron posponer la sesión del 9 de agosto, un día después de la votación en el Senado de la legalización del aborto, y que no lograron consenso. “Muchos compañeros no lo entendieron”, remarcó.  

Analizó que resta mucho por hacer y que las mujeres y referentes van a demandar participación y equidad. “Queremos estar sentadas en la mesa de decisión. Porque aún hoy nos cuesta. Nada para nosotras en la política ha sido gratuito, quien plantee eso es una gran inconsciente. Nada ha sido gratuito para nosotras y siempre tuvo que ver con la posibilidad de acuerdos y armados en los que la mirada de la mujer tuvo que hacer un largo camino para poder incorporarse a las otras miradas”.

Un nueva forma de hacer política

“Las mujeres estamos llamadas a validar nuevas formas de hacer política”, remarcó, de cara a 2019,  la senadora nacional María de los Ángeles Sacnun. “Entiendo que la deconstrucción del patriarcado tiene que ver con eso, intentar nuevas formas de hacer política, garantizar una mayor participación ciudadana a la hora de hacer política, construir prácticas que honren y respeten la voz popular. Las mujeres estamos llamadas a construir unidad, a construir paz social, justicia social y seguramente estas serán banderas que vamos a levantar durante este 2019 atravesado por una coyuntura electoral”.  

La legisladora por el Frente Para la Victoria destacó, además, que el último congreso provincial del Partido Justicialista incluyó la reforma de la carta orgánica buscando la paridad entre hombres y mujeres. Para ella, esa paridad no se trata sólo de formar parte del 50 por ciento de la lista sino también que las mujeres se sienten en la mesa que defina el proyecto político a defender.

Sacnun destacó a las mujeres como “el sujeto político que se destaca durante esta etapa histórica”. En ese sentido, admitió no haber pensado en tener tantos debates atravesados por esta agenda, pero celebró la posibilidad de modificar las formas de ver el mundo y hacer política. “En la medida en que haya manifestaciones tan importantes y que se visibilizan todo tipo de violencias (verbal, simbólica, institucional, contra la integridad sexual), se va modificando también nuestra forma de mirar, de concebir al mundo, nuestra forma de reivindicar los derechos del conjunto de las mujeres, y esto se traduce en lo diferentes debates que se van dando en el ámbito parlamentario y en toda la sociedad”.

Los aprendizajes son colectivos

Foto: Manuel Costa

La comisión de gobierno del Concejo cambió en 2018 su composición y por primera vez, en al menos dos años, no sólo incorporó mujeres, sino que fueron mayoría. Para la concejala de Ciudad Futura Caren Tepp, ese cambio no sólo permitió modificar la agenda de la comisión y tratar temas vinculados a la cuestión de género, como la paridad, sino que también transformó la forma del abordaje de los debates. “La comisión se abrió mucho más, tuvo un carácter menos corporativo y más feminizado de la política a la hora de tejer acuerdos y formas de abordaje”, resaltó. Ese espacio del Concejo fue el que le permitió ver a Tepp cómo la mayoría de mujeres cambia contenidos y formas de concebir y hacer política.

“Hubo un cambio y se vio reflejado a lo largo de todo el año”. Para Tepp, desde el Ni Una Menos (junio de 2015) a esta parte, cambió absolutamente el contexto, y todos avances y aprendizajes colectivos que va dando la sociedad van empujando a las instituciones a transformarse. Eso genera el escenario propicio para, sobre todo, replantear las formas de hacer política. La comisión fue el ejemplo para eso.

La concejala consideró que el 2018 cerró con un nuevo desafío: el “no nos callamos más”. “Las organizaciones políticas e instituciones tenemos que ver cómo generamos y construimos mecanismos que puedan ponerle freno a un montón de prácticas que van reproduciendo las violencias mucho más cotidianas. Hay un nuevo Ni Una Menos que en este caso tiene que ver con hasta dónde vamos a tolerar prácticas y conductas que están naturalizadas en el ejercicio cotidiano, pero que son esos micromachismos que permiten el desarrollo de violencias mucho más duras”, remarcó con fuerza Tepp.  

Como para todas las legisladoras consultadas, consideró que las campañas de este año no van a poder escindirse de las discusiones que plantea el feminismo en Argentina. Tepp sostuvo que la meta para las mujeres es ver cómo desde una perspectiva feminista se puede abordar una agenda que tenga que ver con las políticas económicas. “Tenemos que ver cómo transversalizamos esta lucha. No es sólo agenda y contenido, sino con la exigencia de una nueva nueva forma de hacer política en las instituciones. Tenemos que asumir el mayor desafío que es este: que la agenda de los sectores populares puede ser también feminista y puede ir articulándose en la batalla contra el neoliberalismo”.  

Ser parte de la historia de los pueblos

“Cuando parecía que Cambiemos había arrasado y el neoliberalismo se había instalado como sentido común otra vez, aparece, de la mano de las mujeres, un sentido común de la lucha de los pueblos”, celebró la concejala Marina Magnani, del bloque Unidad Ciudadana. Y destacó la voz de las militantes que “desnaturalizan la violencia, no sólo la del neoliberalismo, sino también la de todos los ámbitos de la vida cotidiana”.

Para la referente local de La Cámpora, el 2018 estuvo atravesado por el empobrecimiento de la población, lo que implica indirectamente una cuestión de género “porque la mayoría las personas en situación de pobreza son mujeres de distintas edades”. Y remarcó: “Hay dos instituciones que se vieron muy golpeadas por estos años de recorte: los centros de salud y las escuelas, que sostienen el entramado de vínculos en los barrios. Y esas instituciones están sostenidas mayoritariamente, a veces exclusivamente, por el cuerpo y la voluntad de trabajadoras. Son las mujeres las que padecen estas situaciones, aún más que los varones”.

De cara al año que comenzó, Magnani alertó sobre la reacción de instituciones y grupos arraigados a prácticas patriarcales. En ese sentido, apuntó al Poder Judicial, no sólo por ser “cabeza de la persecución a dirigentes populares”, sino también porque representa “la defensa de un orden machista y patriarcal”, como lo evidencian la mayoría de los fallos sobre situaciones de violencia contra las mujeres”.

También consideró que 2019 será el año en que queden “fuera de la historia” los partidos que no conformen listas de paridad, haya o no una ley provincial. “Lo que está planteándose es terminar con la segregación política de las mujeres en ámbitos de representatividad. Una verdadera democracia tiene que ser realmente representativa, y creo que el debate se va a extender al resto de las instituciones sociales”. Sea como fuere, con las herramientas logradas y las que quedan por conquistar, Magnani sostuvo que este año el desafío principal es lograr una victoria sobre Cambiemos, “que expresa todo lo más violento y deshumano de un proyecto político, económico y cultura”.

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