Mediante un Decreto de ¿Necesidad? y ¿Urgencia?, y sin pasar por las cámaras legislativas, el gobierno de Macri desintegró la Secretaría de Deportes. El ex director nacional durante el mandato de Néstor Kirchner, asegura que es un retroceso absoluto.

A la hora de conformar los equipos, el gobierno nacional volvió a ponerse del lado del sector privado y le tiró un centro a la cabeza, o a sus bolsillos, bah: transformó la Secretaría de Deportes de la Nación en Agencia, y habilitó –a través del nefasto artículo 15– a vender, alquilar o contratar los bienes muebles y los servicios que son propiedad deportiva del Estado. Osvaldo Arsenio, ex director del área y referente de la Natación, cuestionó desde Alemania el DNU macrista que le propina un golpe de nocaut al deporte nacional y a sus atletas: “Es algo lamentable e innecesario completamente. La inversión de la Secretaría es mínima y se está reduciendo constantemente a pesar de la galopante inflación. Es un retroceso absoluto, porque lo que estaba en discusión era si Secretaría o Ministerio, y ahora se transforma en un apéndice que seguramente organizará espectáculos y será rápido y eficiente para la gestión. Pero si la gestión no le sirve a la gente, ni a los deportistas, no interesa la velocidad”.

Para el ex funcionario, esta medida que cosechó el repudio de gran parte de la sociedad y de los deportistas en particular, es negativa por donde se la mire: “Más allá de la situación dramática de los muchos que se van a quedar sin trabajo al no existir más la Secretaría, están las más de mil becas que hay para deportistas y técnicos, está el deporte social. Hace poco organizamos los JJOO de la Juventud y vimos con agrado que hay grupos importantes de chicos y chicas que podrán intervenir en los próximos Juegos, pero ahora esto es volver a cero porque los entrenadores de todos esos chicos tenían una beca que es casi una dádiva de menos de 500 dólares, y es imposible en el ambiente deportivo mundial conseguir un especialista que trabaje por ese dinero”.

Ilustración: Facundo Vitiello

En cuanto al flaco presupuesto que la alianza que conforman el PRO, la UCR y la Coalición Cívica le destinan al deporte nacional, el especialista de recorrido internacional compara: “Este año están previstos menos de mil millones de pesos, que es menor a lo que se destinó en 2016 cuando las cosas salían la mitad de lo que salen ahora. Para que tengan una idea, Antioquia, una provincia de Colombia, tiene más presupuesto en deportes que toda la Argentina”.

Las aguas turbias

El experimentado entrenador de natación, que trabaja además en la Federación Internacional de esa disciplina, echó luz sobre el funcionamiento de esta área en otros países, en los que el deporte no es un gasto, como para Macri. “Salvo en Cuba, que tiene un presupuesto genuinamente del Estado, el deporte se alimenta de aportes privados, pero son eso: aportes, y siempre con una fuerte regulación del Estado”, explica Arsenio, y ejemplifica con el país que le dio “asilo” deportivo: “Los principales sponsors del deporte alemán son Bayer y Mercedez Benz, pero no es que ponés la plata donde querés y te quedás con lo que querés, sino que el Estado te regula eso. Es muy distinto, porque es un país evidentemente federal, es decir que cada región funciona con presupuestos propios que son extraordinariamente importantes. El presupuesto de la natación alemana es más del doble que todo el presupuesto argentino para todos los deportes”.

Osvaldo remarca que “el deporte cumple una función muy importante no sólo en el de alto rendimiento, que es financiado mayormente con capital privado, sino sobre todo en lo social, con unos índices de participación de la población impresionantes y para esto se necesita por supuesto infraestructura y sostenimiento de esa infraestructura”. Y para dar cuenta de esto, cuenta: “Mi esposa se hizo socia de un club de acá y le sale 70 euros por año. Eso no alcanza para pagar la entrada a platea en un superclásico por la Copa Libertadores”.

“Hubo dos Juegos Olímpicos que sirvieron para movilizar el deporte en dos países de características muy distintas: Seúl 88 y Barcelona 92. En ambos el Estado llamó a las empresas y les dijo a cada sponsor en qué deporte iba a participar. Por ejemplo, a una empresa láctea le tocó la natación –en la que España no se destacaba– y pidió que lo cambiaran, pero el Estado español se puso firme: «¿quieren participar o no?» El temor es que en Argentina, con un Estado ausente, el capital privado va a entrar a sacar más que a apoyar”.

Manotazos de ahogado

Tras el fuerte rechazo del mundo del fútbol a las Sociedades Anónimas Deportivas, el empresariado –que más que clubes ve proyectos inmobiliarios a futuro– se quedó con las ganas de introducir sus garras en ese negocio. Por eso, Osvaldo Arsenio no descarta que este decreto de Cambiemos no sea necesario y urgente para el sector más favorecido por las actuales políticas económicas. “Es muy posible que esto sea una maniobra para también instalar las SAD. Los clubes en general están perdiendo por goleada ya desde la dictadura militar, que les ha propinado las primeras fuertes cachetadas. Pero ya en democracia, el gobierno de Menem fue catastrófico con los clubes de barrio”. Y tira un número que asusta más que un DNU macrista: “Se calcula que alrededor de 2 mil instituciones han cerrado en todo el país. Es un número impactante, que deja a millones de personas sin ese lugar, y los primeros que pagan esto son los chicos”.

“El Estado tiene otras urgencias antes que el deporte de alto rendimiento. El deporte social sí es absolutamente dependiente del Estado porque hace a la salud física y mental de la población”, asegura este hombre que en 2004 fue llamado por Claudio Morresi –Secretario de Deportes durante 10 años de la gestión kirchnerista– para sumarlo a su equipo de laburo. “Cada club de barrio que se cierra multiplica las posibilidades del abandono, primero juvenil, y luego con consecuencias más dramáticas que hacen a la violencia. Por ahí, la gente no lo entiende así, no se da cuenta de la enorme importancia transformadora del deporte. Ojalá que la mayoría de la población pueda interpretar que cada vez que se cierra un lugar donde se hace deportes es una alta restricción a la calidad de vida de la población, y posteriormente a la seguridad de esa población”, cierra.

Fuga de cerebros

Osvaldo Arsenio confiesa que de pibe soñaba con ser futbolista. “Siempre me gustó el deporte. En verdad me gustaba el fútbol, pero no sé si el fútbol gustaba de mí”, revela entre risas este fanático de Huracán, que desde la lejana Alemania deja en claro su amor a distancia con la institución de Parque Patricios, a quien sigue más allá de las fronteras: “Últimamente no nos está yendo tan mal, pero durante muchos años fue ver de lejos los grandes logros y desafíos, y sigo soñando con el equipo del 73”.

De todas maneras, ya hace medio siglo que se tiró a la pileta y comenzó a bucear en el mundo de la natación. Y la mitad de esa extensa trayectoria, la ha puesto al servicio de otros países, sobre todo en estos tiempos donde lo suyo no es prioridad para el gobierno. “Hace ya unos 25 años que vengo trabajando mucho en el exterior. En 2004 me llamó Morresi, mientras yo iba y venía entre Alemania, España y Argentina”, señala sobre su etapa como Director de Deportes de la Nación, a la que recuerda como “años muy lindos, hasta que se terminó el gobierno anterior y me ofrecieron quedarme con un cargo de asesor, pero no acepté”.

Ahora trabaja como docente en la Federación Internacional de Natación y sus libros son material de estudio en su país natal, Latinoamérica y Europa. Además, en la casa madre a nivel mundial de esa disciplina, también labura “ad honorem” en un programa que busca llevar la natación a los países menos desarrollados del mundo “que son la mayoría”, aclara Arsenio, quien también da varios cursos de la materia en más de 30 países, y los asesora “en temas de entrenamientos”.  

Claro que fue nadador, y luego entrenador, en lo que más se destacó: “Hice cursos en el exterior. En el 78 estuve en la Unión Soviética haciendo un máster, en el 80 en Alemania Occidental, en el 85 en EEUU, lo que me dio una visión de los distintos sistemas políticos y filosofías del entrenamiento y del deporte en general”, repasa.

Si bien su paso por el extranjero es exitoso, lamenta no haber podido volcar todos sus conocimientos a los nadadores de su patria: “Todavía pienso que se pueden hacer muchas cosas en Argentina, que hay potencial. Luchamos por eso unos 35 años, pero ahora ya no tenemos tanta fuerza como antes y me parece importante que otra gente ocupe ese lugar de lucha, si es que lo hay”. Y lamenta: “Porque si bien he visto oposición a estas políticas, también he visto complacencia, lo que me genera mucha tristeza, sobre todo en personas jóvenes que tienen aún un camino por delante. Pero bueno, cada uno tiene derecho de opinar como le parezca”.

“Hoy Argentina tiene nadadores talentosos”, dice y nombra al casildense Federico Grabich y a Delfina Pignatiello. “Hay juveniles que le siguen que son muy buenos”, agrega Osvaldo, y enseña: “El deporte cambió mucho, y en la actualidad se necesitan utilizar sistemas importantes de entrenamiento, con controles científicos, ya no se puede entrenar de cualquier forma y en cualquier lugar. Tiene que haber inversión, con entrenadores bien pagos que se dediquen a esto”.

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