La nueva edición del clásico de la ciudad finalizó 0 a 0, bajo un calor insoportable como el partido mismo, disputado en el Coloso, por la fecha 18 de la Superliga. La Lepra estuvo apenas más cerca en el primer tiempo, y el Canaya en el complemento.

En un Marcelo Bielsa que se mostró repleto, el rojinegro no pudo vengar la eliminación de la Copa Argentina –que había sido el último enfrentamiento entre ambos, y la igualdad tiene mejor sabor por Arroyito. El pueblo leproso, que no especuló con las altas temperaturas y copó las tribunas desde temprano, se fue caliente, porque el equipo no logró hacer pesar la localía.

Cuando Diego Abal pitó por primera vez, el termómetro marcaba 34 grados, y dos más de térmica. El calor parece haber pesado mucho también en el rectángulo de juego, donde no había un metro de sombra.

Foto: Manuel Costa

El arranque mostró un típico clásico rosarino, ya que los dos utilizaron esos primeros minutos para estudiarse. Los de Héctor Bidoglio tomaron la posta, manejando mejor lo pelota, pero sólo hasta antes de llegar al área defendido por Jeremías Ledesma.

La única chance de esa primera parte se dio en medio de la calma del encuentro. La Lepra aceleró en los últimos metros, Maxi Rodríguez puso una precisa bocha en la cabeza de Luis Leal, que hizo estirar a Ledesma.

Como el dueño de casa tenía más obligaciones y los generadores de juego no anduvieron derechos, Bidoglio debió reemplazar a Víctor Figueroa primero (a la salida del complemento ingresó Cristian Insaurralde) y luego fueron saliendo la Pantera Leal y más tarde Mauro Formica.

Foto: Manuel Costa

El segundo tiempo fue peor que el primero, con todo lo que eso implica. Se jugó poco y nada, y estuvo muy frenado. Desesperante. El auriazul le puso algo de picante sobre el final, aprovechando el desconcierto total por el que atravesaba su rival.

Edgardo Bauza sacó a la dupla titular de delanteros (Germán Herrera ingresó por Claudio Riaño y Pablo Becker), y casi lo gana en el final. El Chaqueño estuvo cerca de hacer una de las suyas en este tipo de partidos, pero Alan Aguerre se lo impidió con una gran volada.

También el ex arquero de Vélez salvó a su equipo, y a Braian Rivero que se mandó una macana terrible en la salida, de la derrota, cuando la presión de Becker surtió efecto, pero no logró vulnerar la valla. Antes lo había tenido el ingresado Maximiliano Lovera, pero Aguerre tapó con los pies, y luego un cabezazo de Miguel Barbieri que Mariano Bíttolo despejó en la línea.

El partido fue para el olvido, no dejó nada. Los dos exhibieron enormes dificultades a la hora de elaborar jugadas claras, y nunca se animaron a salir del libreto que se saca en cada clásico. Casi no arriesgaron, no hubo atrevidos, y por eso no hubo goles.

Sala, presente

Foto: Manuel Costa

Antes del pitazo inicial, se realizó un minuto de silencio por la reciente confirmación del fallecimiento del delantero santafesino Emiliano Sala. Su cuerpo fue hallado en el fondo del Canal de la Mancha luego del accidente aéreo que sufrió cuando viajaba a Cardiff, donde iba a estar su futuro club.

La ansiedad del clásico no impidió el respeto del público rojinegro, que concluyó el homenaje con un sentido aplauso. Similares honores fueron observados durante el fin de semana en distintas ligas del mundo.

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Un comentario

  1. Avatar

    Adhemar Principiano

    11/02/2019 en 17:18

    pobre futbol, el futbol de hoy, cuando a ninguno de los participantes le interesa jugarlo, si no, solo la pasion del mony, mony.-

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