El ex defensor de Central, Ignacio Bogino, bicho raro dentro del ambiente de la redonda por su pasión por el dibujo, la literatura y la música, aplaude la movida de clubes que se expresan en favor de la Memoria, la Verdad y la Justicia. El zaguero, además escribió un poema para la Coordinadora de Hinchas, que se puede leer en el final de la nota.

El defensor rosarino arrancó en Morning Star, al que suele ir a ver cuando le queda un hueco durante su escasa estadía en la ciudad. En las paredes del club que alguna vez se llamó Evita La Estrella de la Mañana, cuelga la Celeste que el zaguero usó en Temperley, y que le obsequió a la humilde institución ubicada en Valparaíso y las vías del ferrocarril, y de la que siempre guarda buenos recuerdos. Después pasó a Central, donde debutó en Primera, ya como profesional, en 2008.

Luego jugó un puñado de partidos en Arsenal de Sarandí, hasta que se calzó la camiseta que más usó en su carrera: la rojinegra de Patronato de Paraná, con la que disputó 116 encuentros y marcó 9 de los 11 goles que hizo en toda su trayectoria. Los restantes tantos los convirtió defendiendo la camiseta del Gasolero y de Brown de Adrogué, su club actual, donde tiene los partidos contados porque su retiro está a la vuelta de la esquina. Y este lunes jugará con la camiseta Tricolor, después de calzarse este domingo la de los derechos humanos, con la que disputó el mismo partido de las miles y miles de personas que marcharon en el marco del 43º aniversario del golpe cívico-militar, gritando por Memoria, Verdad y Justicia. “Siempre trato de que mis compañeros del plantel se interioricen, para que esto no pase nunca más”, remarca Bogino, que también es dibujante, atributo que le valió para formar parte del plantel de Pelota de Papel, el libro escrito por ex y actuales futbolistas, que ya va por su tercera edición. “Este compromiso con la historia es impostergable y no se puede dejar más de lado”, afirma.

Golpe de realidad

Nacho se crió y pasó su infancia y adolescencia en Echesortu, en las inmediaciones de Rioja y Avellaneda, donde tuvo sus primeros encuentros con la redonda. A los 21 se fue a Funes y arrancó su etapa en Rosario Central, y a los 23 atravesó la General Paz, y nunca más volvió a sus pagos, más que no sea de visita. Pero tiene claro que después de colgar los botines, algo que según adelanta no le falta mucho, volverá a instalarse en su ciudad natal.

Los lujos que jamás tiró en el verde césped, tampoco los tuvo en su casa de pibe. “Fuimos una familia de clase media bastante ajustada, y el hecho de tener problemas económicos te hacía hablar de la situación”, recuerda este aguerrido zaguero, y cuenta: “Mi vieja, que era radical, siempre fue bastante política, y solía volcar los casos de actualidad a la mesa. En casa siempre estaba latente el tema político. De chico me tocó vivir todo el menemismo, esa expresión económica, cultural, parecida a la que se está viviendo ahora. Y esos años opresivos van generando conciencia y movimiento”.

De todas maneras, el interés por la historia y la realidad no quedaban entre las paredes de su casa. “Cuando terminé la secundaria y empecé a estudiar Publicidad empecé a ver materias como Sociología, Filosofía, Historia, en las que se iba hablando del tema, y creo que ahí empecé a tomar verdadera conciencia de lo que es tener en cuenta este tipo de sucesos, para que no se vuelvan a repetir, y para que las nuevas generaciones sean transformadas con hechos mejores que esos. Si bien siempre volvemos a cometer errores, y parece que la historia se repite, creo que en Argentina nunca más habrá gobiernos militares”, subraya el también conductor radial (ver aparte), y añade: “Después, obviamente que por necesidad propia uno se va interesando por la importancia de saber cómo estamos compuestos, por historia, y por capas y capas por las que fuimos pasando y que nos hacen lo que somos ahora. Desde el descubrimiento de América a la matanza indígena, de nada estamos exentos, somos el resultado de todo eso”.

La dictadura de la pelota

El jugador ahora dirigido por el popular Pablo Vico –también conocido como el Ferguson del Conurbano, o incluso como Don Ramón (por su parecido con el personaje del Chavo)– reconoce que el mundo futbolero no le abre mucho el juego a los debates políticos. “Con el tema del fútbol me ha costado muchísimo poder volcar todo lo que uno quiere con este tipo de causas sociales, más que nada hasta que empecé a romper con eso, para darme cuenta que estamos en un lugar de privilegio, que como jugadores somos una voz escuchada, por lo que hay que tener responsabilidad y asumirla”, resalta Nacho, y señala a dos ex leprosos por su lucha en este sentido: “Es importante que los jugadores se manifiesten, que haya algunos destacados como Nahuel Guzmán, o lo que hizo Kurt Lutman, que son jugadores comprometidos y que significan un precedente para los chicos”.

A pesar de ciertas limitaciones, Bogino celebra que en el deporte de la redonda “siempre salen este tipo de temas y uno trata de imponer su punto de vista. Siempre trato de que mis compañeros se interioricen, para que esto no pase más, que un Estado vaya fuera de la ley. Es el pueblo el que tiene que elegir y gobernar, aunque en gobiernos democráticos tampoco pasa eso, creo que es el camino. Lo importante es debatir e interiorizarse, que así se puede crecer”.

La marcha del golazo

“Cada vez que estoy en Rosario voy a las marchas del 24, pero en Buenos Aires me cuesta más porque estoy en zona sur, lejos, y porque a veces nos hacen entrenar, así que se me complica”, dice Nacho al ser consultado por su participación en la movida nacional en la que se recuerda el inicio de la etapa más sangrienta de la historia de nuestra patria, y aclara: “Pero siempre trato de estar activo, aunque sea hablando de eso con compañeros en el vestuario”.

Bogino admite que aunque generalmente son excepciones, ha encontrado jugadores para tirar paredes en el campo de la memoria. “Siempre alguno hay. He tenido compañeros, uno o dos por plantel, que se expresaban de otra manera, y no sólo jugando a la pelota. El problema es que en este ambiente cuesta hablar, contar que uno es sensible, porque es un lugar muy conservador, machista, no da espacio para ese tipo de cosas, y entonces tendemos a meternos para adentro, a hablar lo menos posible y dedicarnos solo a jugar”, señala. “Pero en los planteles siempre hay un par que se van animando, y Pelota de Papel está lleno de jugadores que van por ese camino”, destaca, y enumera: “Tuve de compañero a Sebastián Vidal, que estudia Ciencia Política; a César Carignano, que ahora es periodista y escribía un libro cuando todavía jugaba. Y Leonardo Di Lorenzo, con quien empezamos a hacer un programa de radio. Esas cuestiones nos unían y fuimos generando vínculos y proyectos también, en paralelo”.

Antes de despedirse, Bogino celebra que el deporte que abrazó de pequeño haya empezado a expresarse en los últimos tiempos contra el arco del olvido. “En la última marcha que estuve en Rosario, me crucé con las columnas de Central y de Newell’s y me pareció buenísimo”, dice con orgullo. “Recién ahí me enteré de todo ese movimiento en los clubes de la ciudad. Me parece genial y muy valorable también que lo puedan volcar a las pensiones para los chicos, porque los clubes cumplen un rol social muy importante y las generaciones de jugadores, mientras más se expresen, mayor resultado va a haber para los pibes que quieran jugar a la pelota y para los que lo consumen”.

“Creo que todo esto es también el resultado de otros jugadores valientes que pudieron expresarse, mostrar el pañuelo cuando nadie lo mostraba, exhibir la camiseta con alguna frase, como hicieron Kurt y Mauro Amato, y ojalá se siga sumando mayor compromiso social, como el movimiento de las mujeres que es super importante y que también mueve al fútbol en todos los sentidos”.

Dibuje, maestro

Su condición de ilustrador y futbolista le valió a Ignacio Bogino la chance de ser convocado al proyecto Pelota de Papel, en su segunda edición, en la que su dibujo acompañó el cuento El gol más lindo, de puño y letra del ex delantero César Carignano. “No había muchos libros en casa, pero siempre me potenciaron con el tema del dibujo, que me salía bien. Me ayudaron y no me frustraron, como le pasa a algunos chicos cuando no les sale algún modelo como le dicen que tiene que ser, y deja de hacer esas cosas”, rescata el artista, que además comenzó a incursionar en la literatura, y sigue: “Después se fue dando, pero es algo que necesito, que no puedo estar si no hay un canal de expresión que caiga de mi. Me pasa con la música, la guitarra, ahora con el dibujo y escribiendo”.

Nacho Bogino y César Carignano , la dupla en Pelota de Papel 2

Así como dentro del campo de juego se enfrenta a cualquier delantero que se le cruce, también se le anima a la conducción radial y, junto con quien fue su compañero en Temperley, Leonardo Di Lorenzo, lleva adelante el programa Final del juego, que se emite los lunes de 16 a 17, por FM La Patriada. “Al principio siempre traté de separar al jugador de fútbol con el dibujante, o con el que leía, porque me enseñaron a ser sólo jugador. Como que me tenía que ir con una sola idea, porque iba a descuidar mi trabajo. Una vez que llegué, que me hice como futbolista, pude romper ese ideal, esos estereotipos, y hacer las otras cosas que me gustaban, porque además también me hacían mejor jugador”, asegura el ex Canaya. “Pude despojarme de esos mandatos y juntar la literatura y el dibujo con el fútbol, llevar mis cosas a la concentración. Participé de Pelota de Papel, arranqué un taller literario. Me di cuenta que esa manera de mostrarme podía servir como ejemplo para otros compañeros de vestuario que tengan otro tipo de inquietudes, y puedan sentirse liberados de hacerlo”, reflexiona.

Imagen y resultado

Por Ignacio Bogino

Un gol entre dos llantos
se fuga sin luz la nada
y sin embargo
la memoria
imagen y resultado
un partido que se juega en muchas canchas
eterno resultado

La memoria se disputa
Es Messi o Maradona
y en el futuro la jugadora
lleva la cinta de capitana
de las chapas que no tapan lluvia
nace el mito del barro
comen los camellos del pasto
desean agua que no hay
los reyes ya no vienen
las nenas no le creen
bajo sus remeras la pelota
si ellas quieren
¡Si ellas quieren!

La memoria se infla
hinchada de bandera,
un parche que suena
cuando los ojos están nublados
¿qué pasó con Santiago?
¿dónde están los hijos?
Tengo la piel sin marcar
pero soy el resultado
de otra espada castigada
de otro cielo no cuidado

Para arriba no se puede llorar
en el medio de la cancha
la cabeza levantada
compartir la derrota es el partido
correr como se corre en el verde
quemado de domingo
las tribunas están llenas
todos gritan y apuntan
¿son armas o besos?
Los pibes, las pibas (no preguntan)
disparan igual.

La memoria
cucheta de pluma
llanto primero
dentro de Dios mi cuerpo
absurdo baila jugando
yo hacía de mis noches tu nombre
voy a jugarte en primera, Dios, te decía
voy a patear tu cuerpo desnudo
la desdicha de tu furia
el vacío sin fin
es mi patio con arcos
con mis compañeros nos abrazamos
con mis compañerxs lloramos
con mis compañerxs le ganamos al tiempo.

El sueño resultó
querer volver atrás.

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