“Compañeros tenemos que reactivar la verdadera economía, la economía libidinal”, fue la sentencia inapelable de Cecilia Kampff, funcionaria a cargo del novedoso Ministerio de Economía Libidinal cuya génesis virtual se dio un 9 de julio al calor de un locro con amigos. La cartera, que ha sido acogida en la red social Instagram, trabaja los problemas del amor, el deseo y el sexo a partir de unir estratégicamente el trío psicoanálisis, peronismo y humor, y de contar con la leal participación del pueblo.

El Ministerio “no surge en la pandemia o al menos no surge la idea. El proyecto se me ocurrió el año pasado con la salida de Macri del gobierno y con el triunfo del Frente de Todos en donde se empezó a hablar de la necesidad de reactivar la economía y a su vez se elevó a ministerio algunas áreas que habían sido declaradas secretaría. Y yo pensé que también había que reactivar la economía libidinal que durante el gobierno de Macri se vio muy golpeada”, comenta Cecilia. Y explica: “Para quienes adherimos y estudiamos psicoanálisis la economía libidinal es la verdadera economía, que en realidad no se trata de la plata ni del dinero. Se trata de la plata verdadera que para nosotros es el amor y la libido ligada a deseo, que es en realidad lo que nos lleva a hacer o dejar de hacer determinadas cosas. Freud dice que la libido es la energía que nos mueve, entonces podemos decir incluso que para el psicoanálisis no existe la economía o que solamente existe la economía libidinal, que es la economía ligada a la singularidad deseante y que no es sin otros. Se trata entonces de la verdadera economía: el deseo que nos mueve a hacer o no hacer determinadas cosas”.

Ante el contexto, el Ministerio sugirió la consigna “el amor como alternativa a la angustia”, y se presentó –desde su tono humorístico e inventivo– como un analgésico a este contexto pandémico. Así, según interpreta la funcionaria, “desde el psicoanálisis es que podemos pensar al humor como lo que nos permite ligar algo de esta angustia tan grande. También a lo creativo, como lo que permite transformar lo displacentero en placentero, y esto es siempre con otros”.

La primera acción para reactivar la economía libidinal se dio en Navidad, donde la encargada del área, desde su cuenta personal, desplegó una pregunta que resonó entre sus contactos: “¿Qué onda compañeras se usa o no se usa la bombacha rosa?”. Automáticamente, recibió una foto de una amiga que fue subida “sin mostrar la cara porque todo es muy cuidado en el Ministerio” y, después de esta, “un montón de compañeras y amigas me empezaron a mandar fotos con sus bombachas que ya no eran solamente rosas sino de todos colores. Así fue como nació la primera sección improvisada y espontánea del Ministerio”, recuerda Kampff.

De ahí también la estética de la cartera: el Escudo Nacional, con su forma oval, la corona de laureles y los antebrazos que sostienen la pica vertical que aguanta, esta vez, una bombacha colorada en su cima. “Sean bienvenides al Ministerio de Economía Libidinal. Creamos este espacio para el desarrollo de nuestras actividades ministeriales porque, como sabemos, donde hay una necesidad nace un deseo. Nos encontramos con la urgencia de resolver cómo vamos a redistribuir nuestra libido para aprender a ponerla en otros lugares”, fue la invitación del primer posteo en la cuenta @ministerioeconomialibidinal.

Mejor que decir es hacer

Después del boom de las bombachas navideñas, la sección que le siguió encontró su cauce en la pandemia. “Un cuarentón para la cuarentena”, fue el segundo proyecto difundido en las redes que obtuvo respuestas tales como “sí, necesito mi cuarentona para mi cuarentena”, e incluso pedidos de que la propuesta se convierta en ley.

Así, entre recursos meméticos para paliar el aburrimiento y las redes sociales como forma de lograr la unidad y el amor –condición sine qua non del conglomerado peronista– el Ministerio optó por la polémica: el poliamor, los amantes, qué hacer con el tiempo, el cuerpo y el tiempo libre, el sexting y los ex´s fueron las cuestiones abordadas durante el aislamiento social y obligatorio.

Después de tanto debate –y gracias al esfuerzo mancomunado de los cinco integrantes de la organización paragubernamental– se abrieron las líneas de emergencia: una pastilla para realizar consultas fue colgada en las historias de la cuenta de Instagram. “Mejor que decir es hacer”, dijo el general, y ahí estuvo el ministerio: cumpliendo y escuchando lo que el pueblo tenía para decir.

Sin embargo, de todas las medidas llevadas adelante por la cartera, el “Tinder Ministerial” fue la que sobresalió por encima de las demás. Actuando de cupido –por sugerencia de una seguidora que venía viendo la movida y pidió un tinder libidinal, nacional y popular– y gestionando la posibilidad de contactarse con otros, se generó el espacio: “La gente fue mandando sus fotos y nosotros las subimos, obviamente cuidando la identidad de la persona. Y es un Tinder donde todos los cuerpos valen, donde todos los cuerpos nos parecen lindos, y eso creo que fue lo que pegó”, remarca Ceci.

El correr de los meses, la creciente popularidad del Ministerio y la salida de la fase uno, fueron factores que se conjugaron positivamente para que el gabinete pueda salir a la calle. Allí inició el espacio denominado el “Ministerio Investiga”, cuyo objeto fue preguntar a los ciudadanos rosarinos acerca de cómo adaptaron y distribuyeron su libido durante la cuarentena: “No teníamos ninguna idea predeterminada. Lo que hicimos fue tomar como disparadores los temas que surgieron en el Ministerio, estas problemáticas que son de la economía libidinal: el amor, el deseo, los nuevos modos de amar. No esperábamos ninguna respuesta de antemano. El tema era un poco también sorprendernos y creo que ahí se gesta lo creativo: del encuentro con un otro sin ideas preestablecidas”, repara Kampff.

Foto: Sol Vasallo

El análisis de los datos

Después de analizar los datos obtenidos, Cecilia evalúa que podría hablarse de la existencia de “una neurosis de cuarentena” que se relaciona con lo “insatisfecho del deseo”, en la que aparecen algunos que “fantasean que sería mejor pasar la cuarentena en pareja (o al menos un cuarentón para la cuarentena)” y otros que “están en pareja e imaginan que sería más lindo pasarlo solo”.

Esa vía neurótica refiere a, según Kampff, “pensar que hay otros que la están pasando bien y que uno no”. “Eso es una ilusión. En realidad el amor y el encuentro con un otro es siempre algo fallido y justamente eso es lo interesante, porque nos da la posibilidad de inventar algo nuevo”, explica.

Ante este panorama, el gabinete propone “hacer algo con los medios que uno tiene” y poder “apostar a un encuentro virtual” y, en ese sentido, contar con que el Ministerio se puso “a disposición de que se generen encuentros y que en suma sería tratar de pasarlo lo mejor posible”, comenta la ministra.

Perón y Freud, qué grandes son

El gabinete está conformado por cinco integrantes –entre los que se encuentra Cecilia– unidos tanto por su vocación hacia el psicoanálisis como por su militancia peroncha en la agrupación política estudiantil “La Masotta”, que se desarrolla en la Facultad de Psicología. Así, abrazando a Perón y a Freud, el proyecto que según la ministra “era una joda y quedó” le debe su éxito a su ejercicio de escucha sin prejuicios: “El otre puede decir lo que quiera que nosotros lo recepcionamos. Y esto, aunque parezca algo medio tonto, es un montón y está influenciado por el psicoanálisis y por mi práctica como acompañante terapeutica”, valora la funcionaria Kampff.

Desde la cartera aclaran que “no se juzga ninguna posición, no leemos las respuestas o lo que nos cuentan desde una posición moral o desde una posición de policia del amor o de los cuerpos” y que “es una página de humor y entretenimiento que se hace con el aporte de todos, porque las ideas que nosotros trabajamos son las que nos dio el público o el pueblo, como a nosotros nos gusta decir”.

Para Cecilia, la propuesta aborda un “peronismo freudiano”, ya que ambas vertientes se unen al interesarse por el trabajo y el amor. De hecho, Freud define a la salud como la capacidad de trabajar y amar. Así, el Ministerio considera que estos movimientos vienen a concretar eso que se reconoce como “economía libidinal” y a plantear las posibilidades de una vida digna: democratizar el goce, acceder al placer.

Sobre las contribuciones del psicoanálisis, esta es, según la ministra, “la corriente que permitió desnaturalizar todo lo que tiene que ver con el amor y con la sexualidad y con el deseo”, es decir, lo que ayudó a comprender que “nada es natural en el ser humano: ni la monogamia, ni el poliamor”. También a entender que “el amor, el encuentro con los otros, es siempre algo que va a ser fallido”.

Además, el Ministerio cuenta con referentes nacionales y populares: Moria Casán, Leo Mattioli, Sandro y Diego Maradona son las cuatro figuras que conforman el marco teórico peroncho y psicoanalítico de este emergente proyecto.

Alegre, deseoso, colectivo, divertido, desvergonzado, juvenil, receptivo, plural, inclusivo, cómico, irónico, presente y contemporáneo, ese es el Ministerio de Economía Libidinal: un antídoto humorístico y un hecho político dispuesto a reactivar el goce.

Fuente: El Eslabón

 

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Un comentario

  1. jack

    26/01/2021 en 12:07

    dios mio!!! que caranchos pasa en la unr para que salgan estos personajes. Qué decadencia la psicología de este país.

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