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Se publicó un libro que gira en torno a la final del Mundial de Clubes de 2009, en la que el Estudiantes de Sabella –aunque perdió– le jugó de igual a igual al invencible Barcelona de Guardiola.

 

 

“¿Qué pensarán los hinchas si escribo un libro sobre un partido que perdimos?”, preguntó y se preguntó –palabras más, palabras menos– el periodista y fana del Pincha, Nicolás Sotomayor. “Que Estudiantes haya jugado como jugó, de igual a igual contra uno de los mejores equipos de la historia del fútbol, y empujarlo al borde de la desesperación, supone una página digna de ser repuesta, evocada y valorada tal como se lo hace en las imperdibles páginas a los que invito con singular entusiasmo”, le respondió a modo de prólogo el reconocido periodista Walter Vargas. Y eso es lo que hizo el autor de Estudiantes-Barcelona: cuando se enfrentó al mejor de la historia.

Cerca de la revolución

Lo primero que hay que tener en cuenta es que Estudiantes se enfrentaba a un equipo que había conseguido cinco títulos al hilo (Copa del Rey, Liga local, Champions League, Supercopa de España y Supercopa de Europa), que ostentaba 45 victorias en 65 encuentros, que tenía entre sus filas a monstruos de la talla de Xavi, Ibrahimović, Thierry Henry y Messi en todo su esplendor, y que desparramaba un estilo de juego que cambiaría definitivamente la concepción que se tenía hasta ese entonces del fútbol. El perder ante ese Barcelona, está claro, cabía en los planes de cualquiera.

“Fue difícil. Hablé con Walter Vargas, que fue quien realizó el prólogo, y lo primero que le consulté fue cómo tomarían los hinchas el hecho de que se escriba un libro sobre una final perdida, sobre un segundo puesto, sobre todo teniendo en cuenta lo que se define como la escuela de Estudiantes y esa famosa frase de Bilardo: «Del segundo, nadie se acuerda»”, confiesa Nicolás, y aclara: “Pero el partido, con el tiempo se valoró mucho entre los hinchas. Incluso, en estos tiempos de pandemia, se repitió varias veces en canales deportivos y muchos lo volvieron a ver después de 11 años. Más allá del resultado, lo que se destaca es el partido que hizo el Pincha y el planteo que realizó Sabella”.

“Al libro lo encaré sobre tres ejes diferentes”, señala este periodista que abrazó los rojos y blancos cuando el Pincha padecía el ostracismo del descenso, y detalla: “El primero se mete más con el estilo futbolístico y la identidad, tanto de Barcelona como de Estudiantes. Comparo lo que fue la escuela holandesa del Barça, con esa especie de árbol genealógico de Michel, Cruyff y Guardiola; con la del Pincha, a la que presento como un bastión del fútbol pragmático en Argentina y que va desde la llegada de Zubeldía, pasando por Bilardo y hasta llegar a Sabella. Y hasta se podría sumar a Simeone. La segunda parte habla más del Mundial de Clubes en sí, con datos de color, entrevistas y la narración del partido mezclada con perfiles y una puesta en contexto. Y la tercera parte cierra justamente con el debate del «segundo puesto», con la duda con la que inicié el libro. Con jugadores, integrantes del cuerpo técnico y periodistas, partiendo de la base de esa frase de Bilardo y poniéndola un poco en tensión”.

El día que apagaron la luz

Estudiantes, antes de aquella final, venía de conquistar la Libertadores pero en el medio perdió piezas fundamentales como la Gata Fernández, Andújar, Schiavi, Calderón. Por eso la figura de Alejandro Sabella, que hace un par de semanas partió a la eternidad, se agiganta aún más. “Con lo que tenía, porque recursos no le sobraban, Sabella fue la clave para armar semejante partido. No nos olvidemos que Estudiantes lo estuvo ganando, con gol de Boselli, hasta el minuto 88”, remarca Sotomayor. Y fue así, a sólo dos minutos del final reglamentario lo empató Pedro, y Messi, empujándola con el pecho, y con polémica, le dio la victoria al conjunto catalán en el alargue. “Más allá de la enorme diferencia que había a nivel individual, Estudiantes le jugó, sobre todo en el primer tiempo, de igual a igual. Y todo eso fue mérito de Sabella y su planteo”, sentencia orgulloso Nicolás.

Lo más llamativo de todo es que mientras se disputaba aquel encuentro histórico en los lejanos Emiratos Árabes, la ciudad de las diagonales se quedaba a oscuras. “Muchos hinchas con los que hablé recuerdan haber visto sólo el primer tiempo, porque hubo un apagón enorme en La Plata, y el segundo lo tuvieron que escuchar en el estéreo del auto o por la radio del celular”, remarca el autor, pero aclara que en sus textos aparecen también los que fueron a hacer el aguante a la ostentosa y desconocida Dubai: “Historias de sacrificios, de quienes dejaron el laburo para viajar a alentar al equipo de sus amores. Incluso doy cuenta de un jujeño que se hizo hincha de Estudiantes por aquel partido y que fundó una filial en Tilcara”.

Antes de despedirse, Nicolás cuenta que estudió Periodismo Deportivo en la facultad de La Plata pero que ahora está viviendo en la localidad entrerriana de Pronunciamiento, “cerca de la cancha del Depro (Defensores de Pronunciamiento) que ahora está por jugar con River por Copa Argentina”, y admite tener como referentes de la escritura a Andrés Burgos, autor de El partido, texto en el que repasa minuciosamente el inolvidable triunfo de Argentina sobre Inglaterra en el glorioso México 86 (“Es de los mejores libros que leí. Además, Andrés revisó mi libro y me aconsejó mucho) y a Leila Guerriero (“Me gusta eso de la crónica y de mechar cada historia particular llevándola al contexto”).

Y tras dejar en claro que “el fútbol me apasiona desde siempre”, repasa: “Mi viejo era de Boca, pero yo de chico agarré la época de Estudiantes en el Nacional B y lo viví como una fiesta. Más allá de la divisional en la que estaba, el Pincha ganó aquel torneo de punta a punta y yo lo disfruté muchísimo yendo a la cancha con mi abuelo y ahí nació mi amor por Estudiantes y por el fútbol en general”.

 

Fuente: El Eslabón

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