El fenómeno de la Cumbia 420, Elian Ángel Valenzuela, L-Gante, pasó como un ciclón por Rosario. La cobertura del show, a cargo de Sur Productora del barrio Las Flores, especial para El Eslabón.

Llegué junto a la fotógrafa Cande al estadio cubierto de Newell’s con nervios, entusiasmo y con ganas de conocer al cantante más nombrado en la Argentina, ese que se reunió con el presidente de la Nación, del que se habla en la radio, en la tele, en todos lados. Con la alegría de quien presenciará algo deseado, y con las ansias de «lo quiero ya», esperamos en la fila a que llegara nuestro turno para entrar. Era domingo 10 de octubre y al fin estábamos ingresando al concierto de L-Gante.

El esperado show convocó a mucha gente que hizo fila desde la 7 de la mañana, entusiasmada por ver al artista. Elian Ángel Valenzuela conocido como el L-Gante es un pibe que nos invita a volar y perseguir nuestros sueños.

Foto: Candela Basualdo | Sur Productora

A las 15.30, Dj Orco mix y el Dj Emi Díaz pusieron los mejores temas para activar la tarde, mientras la gente se preparaba y se acomodaba en sus asientos. 

A las 17.30, Kashis, un rapero invitado, tomó la posta en la tarde esperada por los rosarinos que bailaron y entonaron la mayoría de los temas. 

A las 19, se apagaron todas las luces. Todos empezaron a gritar el nombre de L-Gante. Y ahí estaba él, todo encapuchado, cantando RKT, y se desató la fiesta. 

Foto: Candela Basualdo | Sur Productora

Hizo varios de sus éxitos, no podía faltar el tema del ABC, en que hizo subir alrededor de 20 chicos al escenario para que lo ayuden a cantar, y los felicitó a cada uno por haber aprendido el abecedario.

El público le tiraba de todo al escenario y él devolvía cada cosa: gorritas, remeras y hasta camperas. La gente enloquecía, saltaba y bailaba. 

¿Cuál será el motivo que despierta esta locura?, me preguntan. ¿Será que es un pibe de barrio como nosotros, sencillo, que no hace diferencias? ¿Será la música? ¿Será que las letras hablan de todo lo que se está dando ahora? ¿Será el bailar? Cuando sonó el tema Pistola, que tanto se escuchaba en las clandestinas, que es para perrear ¡lo bailé con todo! El mismo decía “podemos armar una propia clandestina acá”. Y destacaba: “Nos volvemos a ver después de tanto tiempo encerrados”. Eso de bailar y cantar todos juntos, hizo muy feliz a la gente.

Foto: Candela Basualdo | Sur Productora

En el medio del show sólo frenó un par de veces para contar cómo arrancó desde abajo, con una netbook del gobierno y un micrófono de mil pesos. Y además, dejó unas palabras que inspiran: “Nunca dejen de soñar”, “Por más que empiecen desde abajo, nada es imposible”, “No se den por vencidos y sueñen a lo alto”, “Nada es imposible si luchás por lo que querés en la vida”.

La banda que acompañó a L-Gante estaba compuesta por Ezequiel Arias en guitarras, Francisco Azorai en teclados, Martin Varela en bajo y Guillermo Salord en batería. Para el cierre del show, por respeto y agradecimiento al club que le abrió las puertas, se puso la camiseta de Newell ‘s, a pesar de ser de Boca, pero aclaró que no hacía ningún tipo de diferencias entre los clubes de Rosario. El show finalizó a las 20. La gente se iba contenta. Se bailaron todo.

Foto: Candela Basualdo | Sur Productora

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