Junto al realizador Juan Pablo Tabbita, Leonel Capitano debuta con la batuta de director de cine. Son Tango, entre el sueño y la vigilia, se llama el film, que refleja “un viaje” a Cuba bien musical.

Luego de varios años de trabajo se estrenará Son Tango, entre el sueño y la vigilia,  el primer largometraje codirigido por Juan Pablo Tabbita y el reconocido cantautor y bandoneonista Leonel Capitano. El filme se acerca a la sociedad cubana a partir de la música de allá, la de acá y sus parentescos.

El Eslabón habló con el músico que ahora incursiona en lo cinematográfico para conocer un poco cómo se dio el proceso de producción.

La idea en sí de hacer la película “forma parte de un proceso largo –introduce Capitano–. Yo creo que empieza antes de que uno toma la decisión concreta de abordar una experiencia cinematográfica. En nuestro caso, Juan Pablo Tabbita, que es el otro director, ya venía incursionando en lo audiovisual”, relata Leonel. Y admite que para él es algo nuevo: “Yo (trabajo) básicamente en la música, en el género de la canción, pero siempre con inquietudes y con ganas de poder expresarme desde otras formas del arte”.

“Cuando nos conocimos con Juanpi surgió primero un proyecto que se llamó guerrilla cultural en el cual abordábamos desde mis canciones algunos audiovisuales de carácter netamente político. Así nació Opus Cantropus, que fue nuestro primer video de la guerrilla cultural; y ahora (estamos) terminando La fundición Libertad, que es el segundo video de esta saga: en ese transcurso se fue dando todo lo de la película. Yo había viajado muchas veces a Cuba –seis–, Juanpi dos, y en esos viajes, en esos trayectos, fuimos conociendo gente, vinculándonos de distintas maneras con Cuba, con su gente, con su sociedad; y se fue generando el caldo de cultivo que terminó desencadenando esta película”, recuerda el bandoneonista. “Primero teníamos algunas ideas de mostrar a la sociedad cubana desde otro lugar y la posibilidad de hacerlo desde el tango, desde la música, desde los vínculos con el tango como eje”, agrega.

Respecto al vínculo con el otro director de Son Tango…, es evidente que se vienen conociendo desde hace mucho. No obstante, tal conocimiento se transformó en el hacer.

“Con Juanpi nos conocimos un poco en torno de lo que fue La Chamuyera, ese centro cultural que sobrevivió en las márgenes del sistema durante doce años, en torno a todo lo que se armó ahí, esos proyectos culturales, la música. Yo lo conocía a Juanpi ya hacía algunos años, creo que unos siete u ocho, y fuimos tramando cosas. Coincidimos en el deseo de expresarnos desde lo audiovisual vinculando primero mi música con sus ideas. Él, aparte, venía registrando muchos de mis conciertos, haciendo algunos videoclips de mis canciones, después vino lo de la guerrilla cultural y en un momento lo de Cuba empezó a ocupar un lugar central. Fue dándose un conocimiento un poco más profundo que es el conocimiento de lo que queremos expresar como artistas o como trabajadores de la cultura, que muchas veces no son vínculos iguales a los que uno expresa en la vida cotidiana, o incluso en la militancia cultural y política. Ahí empiezan a regir un poco más los rasgos estéticos, un poco más los gustos y la estética y la ética de cada uno con el arte, entonces ahí empieza un poco de negociación a la hora de trabajar porque hay cosas que comienzan a entrar en tensión, justamente esa tensión es la que termina siendo un documental especial, cuando las cosas se discuten, cuando las cosas no parten de una sola mente. Me parece que está bueno el ejercicio de codirigir y de tomar las decisiones y las ideas en conjunto, en ese sentido fue una gran experiencia de conocimiento, primero en la vida y después en el arte”, reseña Leonel.

La película fue rodada entre abril y mayo de 2019 en Cuba pero cuenta con algunas imágenes que Juan Pablo Tabbita había tomado en un viaje anterior.

Fue un proceso extenso. Más allá de organizar la preproducción y la filmación, las mayores dificultades estuvieron a la hora de construir una narrativa con más de 120 horas de material fílmico.

Para ellos fue desafiante “ver cómo queríamos contar eso que teníamos, porque si bien había cosas que habíamos ido a buscar especialmente, en ese viaje (como suele ocurrir en los viajes, y más a Cuba) surgieron un montón de cosas que no teníamos previstas”, consigna Capitano. “La película es una incertidumbre porque en su tronco argumental hay una cosa específica que fuimos a buscar a Cuba que la gente sabrá, cuando vea la peli, si la encontramos o no. O sea que todo era una gran incertidumbre y todo dependía de qué pasara en Cuba para ver de qué manera íbamos a contar ese viaje. La película es un viaje de dos músicos, el mío junto con Agustín Guerrero, que es uno de los más grandes artistas de tango de la actualidad.”

Para el tanguero rosarino es difícil expresar el lugar que ocupa Cuba en su sentir. “En algún momento de mi vida como estudiante, o antes de ser un estudiante universitario, fue una incógnita que me despertaba curiosidad. Luego fue un faro ideológico, fue un ideal; luego fue una tierra propia, por los viajes y la pertenencia y también la militancia. (Cuba) significa muchas cosas y también significa esta película donde quizás ese sentimiento quede expresado de una forma menos racional, menos concreta; y con esa mezcolanza de sentimientos que van desde el orgullo, la bronca, la ira a veces, que me despierta Cuba y también que me despiertan sus enemigos, hacen que Cuba hacen ya sea un cóctel difícil de explicar en mi vida.”

Luego del estreno de Son Tango… el próximo 22 de abril a las 20:30 en el Cine El Cairo (Santa Fe 1120), la película tiene programadas varias presentaciones.

“Va a continuar en lo que se llama el circuito de los concursos. Estamos presentando la película en muchos concursos de Argentina, Latinoamérica y de Europa y el mundo. La película está subtitulada en cuatro idiomas ya. Se están terminando incluso los subtítulos en chino y en serbocroata para intentar entrar en algunos de los festivales de esas zonas”, cuenta Capitano.

También se va a presentar en Alcorta el 20 de mayo y para comienzos de junio tienen prevista una proyección en Rafaela.

“Después arranca el circuito europeo que tiene que ver un poco con mi gira como músico. Yo hago giras anualmente, este año va a ser un poco más extensa, va a ser de más de cuatro meses y ya hay previstas presentaciones”, indica el artista rosarino. 

Así, el documental visitará Hamburgo, Múnich, Berlín, Amsterdam, Las Islas Baleares, Ibiza, Barcelona y París, donde “un poco la idea es caminar con la película a cuestas y cantando y haciendo música –se entona Leonel–; y además por supuesto seguir por todos los carriles por los que suelen ir estas producciones, como concursos, presentaciones: tenemos una gran expectativa y muchas esperanzas de expresar algo genuino desde la música, desde el tango, desde la cuestión de una visión social y desde el arte”.

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