Un nuevo Día de la Lealtad con diferentes actos vuelve a exponer la interna en el Frente de Todos con miras a las elecciones de 2023. Massa estabiliza a medias. El sector más combativo de la CGT y las dos CTA reclaman contener la inflación y recomponer ingresos.

Los titulares de los diarios tamaño sábana y las noticias que se oían en la radio de gran tamaño daban cuenta de un mundo convulsionado en 1945: las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki y el fin de la segunda guerra mundial, hasta llegar a la irrupción de un gran movimiento popular en Argentina, protagonizado en su mayoría por trabajadores en defensa de un líder promotor y defensor de sus derechos.

El miércoles 17 de Octubre de aquel año, el subsuelo de la patria sublevado inundó las calles de Buenos Aires, ocupó la Plaza de Mayo y pidió por la liberación del secretario de Trabajo, el coronel Juan Domingo Perón, detenido por sus políticas pro obreras. Nacía el peronismo, el laborismo, el justicialismo. La tapa del 18 de octubre de 1945 del diario Clarín, que había salido a la luz en agosto de ese mismo año, es decir dos meses antes, destacó el discurso de Perón desde los balcones de la Casa Rosada y describió lo sucedido como una “jornada dramática”.

Este 17 de Octubre, fecha emblemática para el peronismo, encuentra a sectores populares, trabajadores registrados e informales a la espera de una recomposición de salarios e ingresos frente a una inflación que, según el relevamiento de expectativas de mercado a cargo del Banco Central, ya corre al cien por ciento en su proyección para todo el año 2022. Aunque sea impulsado por cuentapropistas, la creación de empleo registrado sigue siendo el dato más alentador.

Más allá de lo destacable del nombramiento femenino y sus trayectorias, los recientes cambios de nombres en los ministerios de Desarrollo Social y Trabajo no generaron a priori demasiadas expectativas de que se altere en lo inmediato el cuadro de crisis socioeconómica. En tanto, cuando falta un año para las elecciones presidenciales de 2023, la desorientación reinante sumada a la interna sindical y política en el Frente de Todos se puso otra vez de manifiesto ante un nuevo aniversario del Día de la Lealtad.

Después del intento de asesinato contra Cristina Fernández de Kirchner el pasado 1° de septiembre empezó a hablarse del 17 de Octubre como una oportunidad para mostrar fuerza y unidad pese a las controversias y matices en el FdT. No obstante, el sistema político, oficialismo y oposición, no terminaron de asimilar tal acontecimiento como un punto de inflexión.

Y al final, la gran marcha que había imaginado parte del oficialismo detrás de la vicepresidenta, figura central de la política argentina que sigue atrayendo odios y esperanzas, quedó desactivada y se organizaron diferentes actos para celebrar los 77 octubres del movimiento justicialista.

Buena parte de la CGT, con los secretarios generales Héctor Daer y Carlos Acuña a la cabeza, más los denominados gordos, independientes y el barrionuevismo se inclinaron por un acto más sencillo en el estadio cubierto de un club porteño, con prioridad participativa de dirigentes y delegados de la Uocra, Empleados de Comercio, UPCN, Obras Sanitarias, Luz y Fuerza, Alimentación, La Fraternidad, Colectiveros y Gastronómicos, entre otros gremios.

Con el objetivo de recuperar algo de protagonismo, la novedad que anunció la conducción cegetista es el lanzamiento del Espacio Político Sindical Peronista con vistas a las elecciones del próximo año, una carta que buscará tirarse en la mesa de discusión electoral y meter candidatos de la rama gremial en las listas del FdT. Habrá que ver cuál será el rol que jugará el sindicalismo oficialista rumbo a las urnas, en un escenario general de fragmentación.

Otra importante fracción de la CGT, con el Frente Sindical para el Modelo Nacional que lideran Pablo Moyano (Camioneros), Ricardo Pignanelli y Mario Paco Manrique (Smata), junto a Abel Furlán (UOM), Omar Plaini (Canillitas), entre otros, más la Corriente Federal de los Trabajadores que encabeza el bancario Sergio Palazzo, convocaron a una movilización a Plaza de Mayo junto a las dos CTA, el PJ bonaerense, La Cámpora, organizaciones sociales de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (Utep) y agrupamientos de empresas pymes, cooperativas y pequeños productores, bajo la consigna “unidad nacional por la soberanía con justicia social”.

Foto: Télam

Este armado político-social-sindical empezó a tomar forma durante la resistencia a las políticas de ajuste del macrismo, dispuesto a “ganar el segundo tiempo”, como dice la tapa del nuevo libro de Mauricio Macri llamado Para Qué, que saldrá a la venta el 18 de octubre, un día después de San Perón, donde avisa todo lo que va hacer y más rápido en un eventual futuro segundo gobierno neoliberal en 2023: privatizaciones de empresas públicas, despidos masivos, reforma laboral y jubilatoria, entre otras “decisiones drásticas”. 

En la previa al acto en la histórica Plaza de Mayo, se adelantaron algunos puntos del documento consensuado con propuestas y reclamos al gobierno de Alberto Fernández, sobre todo una mayor intervención del Estado en el control y planificación de la economía, con el fin de frenar prácticas monopólicas y oligopólicas de grupos concentrados.

Deformadores de precios

“Que el gobierno, de una vez por todas, le encuentre la vuelta a la inflación”, pidió Moyano, uno de los triunviros de la CGT que hace poco amagó con dar un portazo en la central obrera, al tiempo que afirmó que “hay un golpe de mercado, fundamentalmente por los empresarios de AEA (Asociación Empresaria Argentina), que son los que permanentemente remarcan los precios de la canasta básica”.

Antes de que se conozca el dato oficial, la inflación de septiembre que midió el Instituto Estadístico de los Trabajadores de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (Umet) fue del 6,9 por ciento, mientras que en el rubro alimentos y bebidas fue del 9,2 por ciento, la suba más importante. “La fuerte aceleración inflacionaria desde julio está impactando severamente en el salario real”, advirtieron en el informe de la Umet.

El Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso) calculó que el índice de precios en supermercados de Santa Fe aumentó en septiembre casi 7,5 por ciento y que una familia de cuatro integrantes necesitó 75 mil pesos para no caer en la indigencia, después de que la canasta básica alimentaria trepara 5.500 pesos con respecto a agosto.

Por otra parte, el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) presentó días atrás una nueva encuesta sobre la situación política, económica y social en Argentina. La inflación sigue siendo el principal tema de preocupación. Del sondeo de opinión se desprende que, entre otros puntos relevantes, un tercio de los encuestados de todo el país cree que el problema inflacionario puede resolverse enfrentando con mayor determinación a los grandes empresarios, mientras que el 57,2 por ciento de los y las argentinas cree que el cambio real sería un gobierno que se plante ante a los poderosos.

Al respecto, según un informe del Centro de Economía Política (Cepa), en el primer semestre de este año empresas alimenticias como Ledesma, Molinos Río de la Plata y Arcor, también la productora de aluminio Aluar, ganaron 22 por ciento más, en dólares, que durante todo el año 2021.

“Si bien bajo los gobiernos populares pronosticaron que tendrían malos resultados, es bajo esos gobiernos cuando más ganaron”, resaltaron en el reporte. “La cúpula empresarial de las 500 más grandes firmas del país facturó más en ventas durante el gobierno de CFK que durante el gobierno de Mauricio Macri”, se comparó, a propósito de la nueva edición del Coloquio de Idea realizado en el hotel Sheraton de Mar del Plata, que reunió al establishment empresarial del país. 

Deudas de este 17

Organizaciones sociales y sindicales vienen reclamando el pago de una suma fija o un bono de emergencia para trabajadores formales y, a la vez, sectores informales, los más castigados, esperan un refuerzo de ingresos para el último trimestre del año. Después del dilatado conflicto de los trabajadores del neumático, donde el gobierno terció a favor de la patronal, algunas paritarias van cerrando por arriba del 90 por ciento aunque son pocos los gremios que pueden llegar a esa cifra a fin de ponerse más a tono con la proyección inflacionaria.

Estos y muchos otros desafíos entre el malestar social reinante esperan a las nuevas ministras Victoria Tolosa Paz (Desarrollo Social) y Raquel Kelly Olmos (Trabajo). La reemplazante de Claudio Moroni en la cartera laboral dijo que entre sus prioridades de gestión está recomponer salarios, fomentar la generación de empleo, aunque se mostró en alerta por la elevada inflación.

Mientras, el superministro de Economía Sergio Massa, concentrado en su plan de estabilización, que hasta el momento mostró más concesiones a sectores concentrados que a cuidar el poder adquisitivo de las mayorías, viajó por segunda vez en tres meses a Estados Unidos para reunirse con directivos del Fondo Monetario y el Banco Mundial y ministros de Finanzas del G20. La directora del FMI Kristalina Georgieva destacó el compromiso de Argentina para lograr las metas del acuerdo por la deuda heredada del macrismo, al tiempo que reconoció “la frágil situación económica y social” en nuestro país.

Con el foco puesto en acumular reservas para el Banco Central, el Ministerio de Economía fue poniendo en práctica distintas cotizaciones para el dólar, después de la medida estrella del “dólar soja”, que representan en los papeles un desdoblamiento cambiario. ¿Ordena o desordena la multiplicidad de tipos de cambio? La decisión apunta a encarecer los gastos con tarjeta en el exterior e incrementar el valor de la divisa para la importación de productos suntuarios y para espectáculos que se realizan en el país.

Por lo pronto, líderes sindicales del ala más combativa de la CGT, en sintonía con la CTA y organizaciones sociales, vienen pidiendo al ministro Massa que atienda con urgencia reclamos terrenales y más palpables que expresan los sectores populares. En este nuevo 17 de Octubre las demandas giran en la necesidad de medidas que bajen la inflación y recompongan ingresos. Pronto a cumplir tres años de gobierno, el FdT acrecienta incumplimientos que figuraban en el contrato electoral.

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