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Son chicas y chicos de la Escuela N° 913 Miguel de Cervantes Saavedra, de Capitán Bermúdez. Protagonizaron una experiencia pedagógica única alrededor del autor que le da nombre a la institución, que los llevó a un intercambio con escuelas de su localidad y otras de Azul (provincia de Buenos Aires), catalogada como Ciudad Cervantina. Pero, como en los sueños de Don Quijote, fueron por más y por primera vez pudieron ver el mar.

La experiencia comenzó con un proyecto de lectura y difusión del nombre de la escuela, de valorar su identidad: ¿Quién es Miguel de Cervantes Saavedra? ¿Qué hizo? El trabajo comenzó en 2021, cuando la pandemia todavía obligaba a las clases intermitentes, y se extendió hasta noviembre de este ciclo lectivo. Lo llevaron adelante quienes transitaban el 5to. año de escolaridad y ahora están en el 6to, junto a sus maestras Danisa Almada y Ambar Tealdi, autoras de la iniciativa.

“Creemos que, en tiempos de incertidumbre, la literatura puede ser tanto la llave para imaginar y crear otros mundos posibles, como una herramienta para sobrevivir a situaciones difíciles y sobrellevar mundos reales con la esperanza de poder modificarlos. Leer, entender, imaginar, crear, viajar mediante ella nos hace libres y nos fortifica el alma”, expresan las docentes en el texto que le dio vida al proyecto que titularon Cambiando el mundo, Sancho.

Esos otros mundos posibles de los que hablan las maestras Danisa y Ambar se empezaron a construir paso a paso, y cuando era más necesario que nunca potenciar la creatividad para afianzar los vínculos. El acompañamiento del equipo directivo, integrado por Verónica Montelar, María Cecilia Rivarola y Silvia Zoccolini, fue fundamental.

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En Azul, las chicas y los chicos de Capitán Bermúdez conocieron también esculturas dedicadas a Don Quijote.  Foto: Escuela 913

La vicedirectora María Cecilia Rivarola repasa -en charla con Redacción Rosario– que por un encuentro casual entre docentes jubiladas llegó a la escuela la novedad de que en la ciudad bonaerense de Azul la Asociación Española de esa localidad realizaba cada año un congreso escolar para difundir la obra de Cervantes. También que Azul es nombrada como Ciudad Cervantina por reunir la mayor colección de ediciones del Quijote del país y una de las más grandes de Latinoamérica.

El intercambio se prolongó y afianzó con la visita de la educadora Alicia Laria, referente de la Asociación Española de Azul, a la primaria de Capitán Bermúdez. Le siguieron la proyección y la concreción de muestras de trabajos para toda la comunidad. Ya este ciclo 2022 comenzó con la idea de profundizar lo hecho.

Para la propuesta leyeron -y recomendaron a las demás escuelas- una adaptación de la obra de Cervantes. Se trata de Aventuras de Don Quijote, de la edición Homenaje Cuentos de Polidoro del Ministerio de Educación de la Nación, que llegó a las escuelas a través del Plan Nacional de Lectura (2014) y está disponible en internet.

La vicedirectora cuenta que este año abrieron la escuela a las demás primarias de Capitán Bermúdez con la consigna de leer y recrear unos capítulos del Don Quijote. La idea se transformó en una muestra en la biblioteca de la ciudad en el Día del Libro -23 de abril- y fecha de fundación de la Escuela 913. “Llevaron susurradores y por la calle iban susurrando fragmentos del Quijote”, nombra María Cecilia uno de los ejemplos de los trabajos allí reunidos.

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Las sierras de Azul, inolvidables para el 6to año. Foto: Escuela 913

“El broche de oro” del proyecto -dice la vice- se concretó a principios de noviembre -del 8 al 10- cuando viajaron a la ciudad de Azul a participar como escuela invitada del Congreso Escolar Cervantino. “Nos ofrecieron alojamiento y estadía en un centro diocesano, un lugar hermoso donde los chicos y docentes fueron más que bien recibidos”, destaca María Cecilia. En esas jornadas las 40 chicas y chicos que viajaron participaron de una rica diversidad de actividades educativas y recreativas.

Junto a los chicos fueron los profesores de educación física Elisabet Kessler y Rodrigo Calabrese; la asistente escolar Susana Pinazo; la docente Viviana Medina y la vice Silvia Zoccolini.

El alojamiento y la comida estaban garantizados. El problema, o más bien el desafío, era reunir los fondos para el transporte. “Trabajamos todo el año para reunir el dinero”, dice la vicedirectora. Y de inmediato comienza a relatar una ingeniería que solo las docentes conocen: qué hacer en la práctica para -como en este caso- llegar a los más de 500 mil pesos que necesitaban, y en una realidad nada favorable. Así escribieron a políticos, funcionarios, golpearon las puertas de las empresas de la zona, escribieron cartas, hicieron rifas, los padres iban aportando con lo que podían y vendieron de todo un poco hasta reunir el dinero que hacía falta.

En Azul, las chicas y chicos de Capitán Bermúdez conocieron las sierras. Y a la vuelta, el mar. “Azul está a 300 km de Mar del Plata, no podíamos perder la oportunidad de llevarlos a conocer el mar”, confía en voz alta la vice sobre cómo aprovecharon ese viaje inolvidable.

Y otra vez la solidaridad se hizo notar. “En Azul nos donaron sandwiches de milanesas para comer en la playa. Y después nos contactamos con un ex alumno de la escuela que vive en Mar del Plata y participa de una comisión de rugby, ellos nos donaron empanadas y gaseosas para la vuelta”.

Los 40 chicos y chicas llegaron a Mar del Plata y pudieron conocer por primera vez el mar.

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El ingenio y creatividad docente más la solidaridad comunitaria permitieron concretar el viaje. Foto: Gentileza Escuela 913

Cumplir un sueño

A la Escuela 913 asisten 420 alumnas y alumnos, que provienen principalmente de dos barrios muy humildes de la zona. En el proyecto de trabajo, las maestras destacan que esta es “una escuela pionera en temas de inclusión social y calidad educativa, ya que por el año 1985 adopta la modalidad de Programa No Graduado, con nuevas formas de calificación y sistemas de enseñanza, donde se acepta la diversidad y se respetan los tiempos de aprendizajes individuales de cada niño. Toda una novedad pedagógica para esos tiempos”.

En esa realidad se inscribe esta experiencia pedagógica de volver cercano a Miguel de Cervantes Saavedra, leer su obra y abrirse a otras nuevas lecturas. “En este proyecto hicimos conocer quién fue Miguel de Cervantes Saavedra; y en esa historia nos encontramos que era de una familia pobre, que leía todo lo que podía para aprender. Siempre tratamos de inculcar que la literatura abre a otros mundos. Y ese es el punto clave en el que nos encontramos con el autor del Quijote, que crea mundos a través de lo que lee y que eso ayuda a transformar el presente. Que este sueño del viaje esté cumplido es realmente quijotesco para los chicos y las familias”, celebra la vicedirectora.

 

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