Yo no sé, no. Desde el oeste, atravesando el campo, veníamos con Pedro cuando nos abordó una pregunta: ¿estamos saliendo de Triángulo o de Moderno? Era recurrente la confusión que teníamos entre los dos barrios, sólo sabíamos que ahí donde había un gran eucalipto (envejecido y con una presencia que nos daba la idea de que había sido y seguía siendo testigo de todos los tiempos), empezaba nuestro barrio. Aunque en realidad ese gran árbol estaba del otro lado de la Vía Honda.

Luego había un gran descampado y un pedazo de quinta en forma de triángulo que nosotros tomábamos como parte del barrio. Esa día, cuando cruzamos Avellaneda, nos acordamos que Carlos fue a la Narciso (la escuela 660 Narciso Laprida) de barrio Moderno, y desde por ahí veníamos. Mientras mirábamos lo parejita de algunas veredas de tierra y pensamos que serían ideales para mandarse un juego de Troya con las bolis, que en nuestro caso siempre era un triángulo, Pedro me dice: “Mirá qué cosa que entre la Narciso, la Anastasio y la República (del Líbano, barrio Jorge Cura), las tres fuera de nuestro barrio, forman un triángulo que sentimos, por estar adentro entre otras cosas, como un triángulo que nos pertenecía.

A veces pienso que nuestra vida estuvo transitada por triángulos desde aquellos primeros amores, en el que sentíamos y a veces le decíamos a alguna «vos, yo y el amor»; el campito, el club y la escuela; Avellaneda, Seguí y Lagos; la radio, el cine y la tele; la de matemáticas, la de geografía y la de historia; en algún momento las tres comidas diarias (en nuestro caso la merienda se corría y se transformaba en cena más de una vez). Triángulo porque en algún momento el  vos, el yo y el nosotros se convirtió en un triángulo de banderas que nos proponía ser libres, justos y soberanos. Y ahí sí que se cumplía eso de que la suma de los ángulos de un triángulo daba 180 grados. Y se suma y se avanza”.

Hoy, a la Narciso, a la Anastasio y a la República, casi no las vemos. Aún así, sabemos que están, como para seguir pensando que entre la escuela y nuestras casas, estamos nosotros. Soñando, haciendo, sonriendo.

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