Las motos detenidas componen una extraña figura sobre el césped de la plaza. Ellos están a un costado, recostados sobre el suelo verde donde se convocaron de urgencia después de recibir un mensaje de Joe citándolos. Sus rostros denotan preocupación y una seriedad poco habitual los cubre, cuando en general lo que expresan es humor o alborozo.

Se los ve ceñudos, cabizbajos. Joe les está contando que en todas las empresas han contratado carneros que están haciendo el trabajo que ellos no realizan. ¡Parece que no pasara nada!…, exclama, haciendo un gesto que denota incredulidad y asombro.

¡Nos van a cagar!…, dice entonces el adjunto. 

¡Totalmente!…, le contesta Joe. ¡Pero no vamos a permitirlo!…

Todos los miembros de la comisión directiva, que están allí para tratar esas novedades que les va transmitiendo el secretario general del sindicato, lo miran con atención. ¿Y qué vamos a hacer?…, pregunta uno de los vocales.

¡Impedir que esos carneros nos reemplacen!…, responde Joe.

¿Y cómo?…, quiere saber otro.

Es fácil, le dice Joe. Haremos piquetes por empresa y nos pondremos en la puerta para obstruir las salidas y las entradas. ¡Ni uno solo pasará!…, agrega, arengándolos.

La reacción que eso genera en sus compañeros no es precisamente temor, ni tampoco escepticismo, sino más bien una especie de recelo, porque la misión no parece fácil ni sencilla. Pese a ello, nadie se pronuncia en contra de lo que está diciendo Joe, porque ninguno tiene un argumento capaz de refutarlo, como tampoco hay quien pueda sustraerse de su liderazgo carismático. 

Así las cosas, se ponen a organizar la movida. Arman listas de compañeros que trabajen en el mismo lugar o, en su defecto, que trabajen cerca. Distribuyen responsabilidades para convocarlos en el horario que las empresas comienzan a enviar los pedidos. Por otra parte, indica Joe con vehemencia, todos ellos deben estar a la cabeza de los piquetes, y si no puede ser de todos, que sea de aquellos en los que la repercusión resulte más notoria y llamativa. ¡Nos jugamos la vida en esta, los exhorta Joe, y como somos los jefes de este ejército, debemos estar primeros en el campo de batalla!…

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