El multicondenado represor Raúl Antonio Guglielminetti murió este miércoles a los 84 años. Fue uno de los visitados por diputados libertarios al penal de Ezeiza, en 2024, llevados por el legislador Beltrán Benedit.
Guglielminetti, ex agente de inteligencia conocido como “Mayor Guastavino”, falleció este en su casa de la localidad bonaerense de Mercedes, mientras cumplía prisión domiciliaria en el marco de múltiples condenas a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad.
Tras estar preso en la cárcel de Ezeiza y luego de ser llevado a Campo de Mayo, Guglielminetti consiguió, a finales de septiembre del 2025, que una jueza le diera prisión domiciliaria por un agravamiento de sus problemas de salud.
Según consta en los expedientes judiciales, Guglielminetti se hacía pasar por periodista deportivo para infiltrarse en distintos ámbitos y secuestrar dirigentes sindicales y militantes políticos, quienes luego eran trasladados a centros clandestinos donde sufrían torturas sistemáticas.
Considerado uno de los represores más temidos de la última dictadura cívico-militar, fue responsable de más de 70 hechos de tortura y tratos infrahumanos en el centro clandestino de detención Automotores Orletti, uno de los engranajes más brutales del aparato represivo ilegal.
Orletti funcionaba bajo la órbita de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y estuvo vinculado al Plan Cóndor, con participación de fuerzas represivas de otros países de la región. Allí operaba el grupo comandado por Aníbal Gordon, ligado también a la Triple A.
El genocida Guglielminetti había sido uno de los condenados a los que visitaron los diputados libertarios. La polémica visita al penal de Ezeiza, ocurrida el 11 de julio de 2024, había sido organizada por el legislador Beltrán Benedit.
Guglielminetti fue junto con Alfredo Astiz, Adolfo Donda, Carlos Guillermo Suárez Mason Jr. y Antonio Pernías, algunos de los militares que fueron visitados.
La actividad, que consistió en entregarles a los represores un sobre con un borrador del proyecto elaborado por el sacerdote Javier Olivera Ravasi, hijo de un represor condenado y activista de ultraderecha, para liberar o morigerar las condiciones de detención con el beneficio de la domiciliaria, había sido gestada desde hace bastante tiempo atrás y fue organizada por el diputado entrerriano Beltrán Benedit.
Fue este legislador quien reclutó a cinco diputados de su bloque que venían participando en un grupo de Whatsapp junto con abogados defensores de la dictadura militar y la jueza Agustina Díaz Cordero, vicepresidenta del Consejo de la Magistratura, según pudo reconstruir en su momento la Agencia Noticias Argentinas.
Los diputados en cuestión, además de Benedit, fueron Guillermo Montenegro, María Fernanda Araujo, Álida Ferreyra, Lourdes Arrieta y Rocío Bonacci.
Ésta última, al enterarse en medio del viaje al penal de Ezeiza que el motivo de la visita era solidarizarse con represores condenados por delitos aberrantes, decidió bajarse de la combi y no entrar al penal.
Arrieta, por su parte, sí asistió y fue parte de la foto de familia junto a los genocidas que se viralizaría y haría estallar el escándalo, pero posteriormente se excusaría diciendo que había sido llevada “engañada” por Benedit y que por haber nacido en 1993 desconocía detalles de la historia de la última dictadura militar.

La joven diputada fue expulsada del bloque libertaria luego de que revelara el plan de Benedit con lujo de detalles y capturas de chats de whatsapp, y que denunciara judicialmente a todo el grupo en la Justicia.
La gota que rebalsó el vaso fue el señalamiento a la vista de todos que hizo Arrieta de la supuesta responsabilidad de Martín Menem por haber autorizado —según su versión— el traslado en vehículo de la comitiva libertaria hacia el pabellón de los represores, pese a que el riojano ya había aclarado que la asignación era automática para quien lo pidiese.
Por su parte, la agrupación Hijos Capital publicó: “Murió el genocida Raúl Antonio Guglielminetti. Alias: Mayor Gustavino. Ex agente de inteligencia. Condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad. Nunca dijo dónde están los cuerpos desaparecidos ni nuestras hermanas y hermanos. Ni olvido ni perdón”.


