El Almacén de las Tres Ecologías sufrió un desalojo autoritario y antidemocrático. Desde el espacio autogestivo que funciona en uno de los galpones de Roca y el río denuncian “un proceso de privatización en curso”.
En pleno menemismo, con el brutal cierre de empresas públicas y el vaciamiento de los ferrocarriles y los puertos estatales, muchos de los galpones y edificios ubicados en la franja del Paraná quedaron deshabitados. Muchos de esos espacios pasaron del Onabe nacional (Organismo Nacional de Administración de Bienes) a las jurisdicciones locales y luego se repartieron en las distintas secretarías municipales. Así surgieron el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro) en uno de los silos, el Centro de la Juventud, el Centro de Expresiones Contemporáneas y el Galpón 11 (por aquel entonces, el lugar que albergaba la mayoría de los grandes recitales de la ciudad), la Isla de los Inventos, parte del Tríptico de la infancia. Otros espacios se cedieron a grandes proyectos como el Colegio Español y Centro Cultural Parque de España.
En 2001, a lo largo y ancho del país se crearon secretarías denominadas de economía solidaria o social a tono con las resistencias creativas de uno de los momentos más difíciles de la Argentina. En 2003, bajo el gobierno de Hermes Binner, se crea en Rosario la Subsecretaría de Economía Social que absorbe uno de los galpones del viejo puerto para desarrollar acciones en torno a prácticas asociativas.
Luego de varios proyectos estatales que no funcionaron, la Red de Comercio Justo del Litoral (que nuclea a muchas organizaciones) y el Encuentro Nacional de Economía Solidaria (una red promovida por el Estado nacional durante el kirchnerismo) presentaron una propuesta para el uso de ese espacio con el objeto de promover la circulación económica solidaria desde una perspectiva ecológica.
Así y allí, en ese galpón que pertenecía a las estructuras de la vieja estación Rosario Central, desguazada en 1977 y desde donde partió a comienzos del 1900 la primera formación ferroviaria que unió las provincias de Santa Fe y Córdoba, nació el Almacén de las Tres Ecologías. En 2015 se firma un convenio de cesión de uso precario entre la Municipalidad, la Secretaría de Economía Solidaria y las organizaciones: Mercado Solidario, Centro Ecuménico Poriajhú, Almacén Ambulante, que luego en la secuencia de renovaciones fue la cooperativa Encuentro de Productores Rurales (estas tres pertenecientes a la Red de Comercio Justo del Litoral) y la cooperativa de trabajo Encuentro (de mujeres).

En 2025, la Subsecretaría de Economía Social armó un espacio denominado Mercado del Río, donde se suponía iba a funcionar una fábrica social textil (que nunca se puso en marcha) y que terminó siendo un patio de comidas concesionados a grandes y poderosos empresarios privados que nada tienen que ver con el objeto que debe atender una secretaría de esa índole.
El viernes 30 de enero, y bajo la excusa de tener que realizar tareas eléctricas, integrantes de la propia Secretaría irrumpieron en el lugar, rompieron las cerraduras y los candados de manera autoritaria, ilegal y antidemocrática a tono con las políticas que viene implementando el gobierno municipal que se parece demasiado a las de Javier Milei a nivel nacional.
Desarrollo inhumano
“Esta es una experiencia de democracia participativa, un lugar que funciona en un espacio público gestionado por organizaciones solidarias de la ciudad que el municipio promovió para incentivar la economía social y ahora la quieren terminar a los golpes y rompiendo la cerradura”, señaló a este semanario Roberto García, de la Comisión de Comunicación del Almacén de las Tres Ecologías.
Y fustigó: “Lo hicieron de manera autoritaria y sin aviso previo. Los trabajos eléctricos ya se estaban haciendo y el tendido es aéreo con lo cual no había ninguna necesidad de ingresar al lugar. El personal de Control Urbano se comportó de manera comprensiva, porque no tenían idea de que el Almacén tiene contrato vigente de renovación automática. Las autoridades de la Subsecretaría de Economía Social del municipio son quienes deben brindar explicaciones”.
En la actualidad, más de 70 personas integran el espacio, junto a medio centenar de feriantes que los fines de semana y feriados ofrecen alimentos, indumentaria, artesanías y otros productos de distintas organizaciones solidarias de todo el país.
“Lo que hicieron fue pegarle un tiro en la nuca al desarrollo de la economía social promovida desde el Estado –prosiguió García–. Ellos se están dedicando a hacer otra cosa, a promover empresas privadas, chiquitas, grandes. No nos importa, hay que desarrollar toda la economía, pero no hay que matar a esta economía que es la única que se dirige hacia la cooperación, hacia el cooperativismo. En todo caso, que eso lo haga la Secretaría de Industria pero no la que tiene que promover justamente la economía social”.

“Sería interesante preguntarle al gobierno local qué quiere hacer con todo esto –plantea Roberto– porque si miramos los hechos, pareciera que quieren toda la torta aunque eso implique ponerle todas las trabas posibles a los espacios culturales, sociales, independientes y autogestivos. Pero sería interesante que lo digan ellos. ¿Por qué están retirando todo tipo de apoyo a los desarrollos que tienen que ver con este universo económico?”. En este sentido, añade: “Te pongo de ejemplo que una provincia aliada de Santa Fe como Córdoba, tiene un Ministerio del Cooperativismo, mientras que la ciudad de Rosario se está cercenando en esta y otras experiencias. Porque el Mercado del Patio también empezó como una experiencia que iba a destinar espacios a cooperativas y eso se fue achicando y capaz que ahora quedan una o dos”.
El vocero del Almacén recordó que en 2016 realizaron una movida denominada Mil ferias para Rosario: menos control urbano y más calor humano reclamando que los productores y vendedores locales que venían trabajando fuera del circuito municipal sufrían cientos de trabas de parte del gobierno municipal con controles excesivos e invisibilización frente a la promoción que tenían y tienen las ferias oficiales.
“Nos parecía que más allá de que nosotros desarrollamos ferias que tienen como particularidad que son de productores directos y si es posible de cooperativas, que todo el mundo tiene derecho en una situación de contexto económico desfavorable a ganarse el mango y que no podía ser reprimido por el Estado, en todo caso tenía que ser ordenado. En ese momento nos trazaron el concepto de la autogestión pero te obligan a poner los manteles de tal color, los gazebos de aquel color, con un coordinador de la Municipalidad controlando todo. Eso no es autogestión, autogestión es otra cosa. En definitiva, lo que no quieren es dejar de tener una relación clientelar y por eso no quieren que se asocien, que se desarrollen empresas sociales, que se desarrollen cooperativas porque es mejor tenerlos agarrados del cuello. Se aprovechan de la necesidad. Eso es lo que se está haciendo desde la Subsecretaría de Economía Social y la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat, que la verdad la persona que la tiene a cargo debería renunciar porque no hay ningún desarrollo humano y menos del hábitat. Lo que estamos viendo en Rosario son represiones crueles y violentas de los sectores más vulnerados de nuestra sociedad a quienes los matan a palos para sacarlos del lugar donde viven”.
Para finalizar, Roberto García concluye: “Lo que podemos destacar de todo esto es que esta situación, y sobre todo la forma en que lo manejaron desde la Secretaría, nos hizo ver que estamos muy bien plantados, con un grado de unidad tremendo y que la gente se movilizó para acompañarnos”.
Otra economía es posible
El concejal Pablo Basso, quien siempre estuvo ligado a la defensa y la promoción del cooperativismo, le señaló a este medio que “lo que está en disputa es que están construyendo el Mercado del Río con un patio gastronómico cedido a distintas empresas de comida rápida en su mayoría, que poco tienen que ver con el río y la economía social o solidaria”.
“Los distintos gobiernos están impregnados de este clima de época de pensar al Estado exclusivamente como garante de los negocios del sector privado, que todo lo que existe en la sociedad tiene que ser factible de explotación privada. Pero la sociedad no se construye, ni se construyó, ni se han resuelto la mayoría de los problemas que tiene nuestro pueblo dentro de lo que es el sector privado”, subrayó.
Al respecto, remarcó que “a esta ciudad no la hicieron solamente las grandes empresas privadas. Rosario se hizo con clubes, con asociaciones civiles, con cooperativas, con trabajadores y trabajadoras que le ponen la sangre y el cuerpo a la construcción de la ciudad y de la comunidad”.
“Los espacios públicos son de todos los rosarinos y las rosarinas, no tienen porqué ser entregados exclusivamente para la explotación comercial de un privado. No es la única economía que existe. Hay una economía que se invisibiliza y que es la que se inventan los trabajadores y las trabajadoras, la economía popular o social. Una economía que genera respuestas y puestos de trabajo, que resuelve problemas de la sociedad”, añadió.
Por último, Basso apuntó: “En cada actividad económica que existe en el mercado hay una cooperativa que ofrece desde otra lógica, desde otra manera de organizar el trabajo, el mismo servicio, el mismo producto. El Estado no escucha, no la ve y no se sienta a pensar cómo se desarrolla esa economía. Y éste, el del desalojo violento y autoritario del Almacén las Tres Ecologías, es el mejor ejemplo”.
Publicado en el semanario El Eslabón del 7/2/26
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