Abanderados de gloria, nuevo libro de Ever Palermo, homenajea a los 21 campeones y campeonas locales a nivel nacional. Esas historias de vida y sobre el ring se mezclan con “lo social, lo político, lo cultural”, remarca el autor.
Ever Palermo, investigador y autor de Puños rosarinos (tomos 1 y 2) se tomó un “descanso” de esa zaga –que, en verdad, sigue escribiendo y llegará hasta el 5–, pero no del boxeo. Ahora lanzó Abanderados de gloria. Homenaje a los campeones argentinos del boxeo rosarino (año 1921 a 2025).
Ésta, la de celebrar y reconocer a los púgiles locales coronados a nivel nacional, fue la idea original del autor antes de sentarse a escribir. “Quería relatar las vidas, crónicas de las peleas de los campeones argentinos de la ciudad”. Pero la investigación, la cantidad de datos recogidos lo pasaron por encima. “Noté que la riqueza de Rosario era inmensa”. Y por eso avanzó con la pretenciosa idea de los 5 tomos. En el medio, volvió al principio y cumplió con esa deuda pendiente.
Sean eternos los campeones
Aunque Elio Plaisant nació en Italia en 1901, a los 8 años ya vivía en Rosario. Contemporáneo de Luis Ángel Firpo, este estilista y de “excelentes actitudes defensivas” debutó en su etapa amateur en 1917. La Guía Pugilística Provincial de 1938 lo describe como dueño de una “consumada técnica” y un “juego depurado de piernas” que le permitió evitar ataques rivales. “Fue, sin dudas, el mejor estilista de aquellos tiempos”.
En su récord figuran algunas peleas “sin decisión”. Era la época de la prohibición de este deporte, antes de Firpo-Dempsey en 1923 en EEUU. Muchos combates terminaban antes de tiempo ante la amenaza o la presencia policial. Sin embargo, la ND (No Decisión) que figura en el enfrentamiento de 1929 ante el español Antonio Ballester fue por la huída de los jueces antes de mostrar sus tarjetas al réferi. Asustados, revela Palermo, ante la impaciencia y hostilidad del público.

Antes, el 15 de octubre de 1921, Plaisant se convirtió en el primer campeón nacional mediano al vencer a Luis Galtieri. Ese día, desde 2023 y por iniciativa de Palermo, se celebra en la ciudad el Día del Boxeador Rosarino. “Es un boxeador muy importante para la historia nacional y continental, porque también fue campeón Sudamericano. Además, fue el primer boxeador al que le filmaron una pelea”, destaca Ever.
A la revancha ante Galtieri, un año después, Plaisant llegó tarde y borracho. Y en el primer round fue a la lona. La Federación, ante el enojo del público, declaró desierto el título.
Perita
A Alfredo Bilanzone, Palermo lo define como un boxeador “académico, científico”, un “fino esgrimista”, “veloz, inteligente”. Como del boxeo hizo arte, dice, algunos lo llamaron “el artista del ring”.
Sus apodos, hay que admitirlo, no transmitían severidad ni temor. Daban pistas de que la fiereza en el cuadrilátero no era su principal fuerte. A Perita Bilanzone, que así le decían por el pronunciado mentón, también se lo conoció como Pepe el Tranquilo. No era el Toro Salvaje (como Firpo), ni siquiera el Torito (como Justo Suárez). Él era –según otro de los motes– El Torero de los golpes, el que hacía pasar de largo manos ajenas. Este rosarino peso liviano fue, remarca Ever, un anticipo de Nicolino Locche.
Logró el título nacional en 1933 al derrotar en el Luna Park (ante más de 20 mil espectadores) a Víctor Peralta, que venía de vencer al popular Suárez. De regreso a casa, en la estación Rosario Norte lo esperaba una multitud. “Recibió un Cinturón de Oro de un diplomático inglés”, un tal Millington Drake. “Era un premio que se daba a los pesos livianos de esa época. De los tres argentinos que lo recibieron hubo un rosarino que fue él”, subraya el investigador.
Bilanzone fue hincha de Newell’s y utilero. En el aniversario 35 del título nacional, el plantel de la Lepra compuso y le cantó una canción alusiva a aquella gesta. En su ocaso económico, el ambiente del box organizó una velada a beneficio en Sportivo América. Con lo recaudado, le compraron un pequeño departamento.
Perón, mi buen amigo
Quizá el más famoso de los de acá, Alfredo Prada fue otro de los campeones nacionales de la lista que elaboró el escritor para Abanderados de gloria. Son recordados y eternos sus combates con José María Gatica, el rival histórico. Ambos peleaban, además, por ser más peronista que el otro.

“Prada era amigo personal de Perón. Evita era amiga de Gatica. Fue la rivalidad más importante de la historia argentina”, aporta Palermo. Ya retirados, Prada contrató al Mono (o al Tigre, como le gustaba que le digan) para que se pare en la puerta de su restaurante como “llamador” de clientes.
Pasta de campeón
Amelio Piceda, alias Kid Noli, “era un boxeador clásico que iba siempre para adelante pero esquivando”, según lo describe el investigador rosarino. Ese movimiento le valió el mote de El Péndulo. “Mientras esquivaba te devolvía ganchos, cross”.
Piceda nunca se rendía, ni siquiera cuando peleó contra el entonces joven Eduardo Lausse, que llegó a ese combate con 16 victorias por la vía rápida en 17 peleas. Por eso lo apodaban KO. Pero aquella noche de 1947 en el Luna, la experiencia se impuso a la juventud. “No llores pibe, peleaste con el campeón argentino, no te ganó cualquiera. Soy Amelio Piceda”.
Rosario siempre tuvo historia
“En la provincia, el boxeo nace en Rosario en 1914. Así lo comprueba un acta del club Gimnasia y Esgrima, en el que certifican que compran un par de guantes más porque no les alcanzaban para la práctica”, comenta Ever Palermo, ex boxeador amateur, luego devenido en sparring y ahora escritor e investigador.
“Después de dejar la competencia y ayudar a guantear a los que seguían, se me despertó esto de contar historias, investigar. Historias de vida, mezclado con lo social, lo político y lo cultural” de las y los protagonistas.
En todo este laburo, destaca la importancia que tuvo el Estadio Norte, una especie de Luna Park rosarino, ubicado en la esquina de José Ingenieros y Alberdi, donde hoy funciona una galería. “Ese lugar movía a una gran parte de los rosarinos de la época”.

En las páginas gloriosas del boxeo rosarino y del libro de Palermo conviven campeones (y las campeonas Victoria La Leona Bustos y Daniela La Bonita Bermúdez) de todas las épocas. “Tenemos una de las ciudades (sino la primera) con más campeones argentinos. Buenos Aires también tiene, pero aún se debe una investigación así”.
Por eso, este trabajo permite que sean eternos Elio Plaisant, Alfredo Bilanzone, Amelio Piceda, Alfredo Prada, Oscar Pietta, Alfredo Bunetta, Héctor Hugo Rambaldi, Nelson Alarcón, Macario González, Rubén Riani, Jorge Guido Cambiasso, Apolinario Godoy, Hugo Corti, Omar Weis, Sebastián Lujan, Pablo Barboza, Victoria Bustos, Matías Vidondo, Daniela Bermúdez, Carlos María Alanis, Tobías Reyes. A estos púgiles y campeones rosarinos, ¡salud!

¿Dónde se consigue? El libro se puede adquirir en El Club de Boxeo, el gimnasio de Matías Vidondo (Mitre 785, entre Córdoba y Santa Fe), en la librería Buscalibros (de Alberdi y José Ingenieros, donde justamente funcionó el Estadio Norte), o comunicarse con el autor al WhatsApp 341-2787841 o a su Instagram.
Publicado en el semanario El Eslabón del 7/2/26
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