El Rojinegro rompió el maleficio y obtuvo su primer victoria en el campeonato. En un durísimo encuentro ante el Lobo mendocino, sobre el final pudo destrabarlo con un gol de Mazzantti y desató gritos desaforados de desahogo en el Coloso.
La Lepra derrotó por 1 a 0 a Gimnasia y Esgrima de Mendoza este sábado en el Coloso Marcelo Bielsa, por la fecha 12 de la Zona A del Torneo Apertura 2026, en un partido vivido por los hinchas como si fuera una verdadera final, luego de una semana negra tras la goleada 5-0 ante Lanús, la renuncia de Roberto Sensini como director deportivo y una movida de hinchas enfurecidos.
En un clima todavía muy espeso, con tribunas con claros nunca vistos, se abría un nuevo desafío para los leprosos que buscaban levantar cabeza frente a un rival recién ascendido y que, como están las cosas, será un competidor palmo a palmo en la zona roja de abajo de la tabla.
La Lepra arrancó con todo. El Lobo mendocino cedió el terreno y esperó agazapado.
En los primeros minutos, los muchachos de Frank Kudelka se lanzaron furiosos al ataque e incluso convirtieron un gol que luego fue anulado a instancias del VAR.
Pero lentamente el partido entró en el terreno trabado que proponían los de Cuyo, y que tuvieron una muy clara con un cabezazo de Agustin Módica que Williams Barlasina pudo desviar con la punta de los dedos.
El segundo tiempo se repitió el mismo esquema, aún con Gimnasia más retrasado.
Y cuando Newell’s —a pesar de intentarlo una y ora vez—, parecía impotente y el partido languidecía, surgió una jugada rápida de Jerónimo Russo, quien desbordó, envió el centro por lo bajo y Walter Mazzantti la empujó hacia la red. El parque explotó de locura.
Pero en el Coloso hubo sufrimiento y temor hasta el pitazo final, incluso con un hombre menos por la expulsión de Armando Méndez: un último centro de la visita, hasta el arquero del Lobo mendocino, César Rigamonti, fue a cabecear.
El alma les volvió al cuerpo a los ñulistas cuando la pelota quedó en manos de Barlasina.
La horrible racha había terminado. La fe es lo último que se pierde.


