Robert Plant con su banda Saving Grace hizo un poderoso set acústico, con algunas reminiscencias bluseras y con su voz a pleno, pero sin lugar a la nostalgia y solo algunas versiones de clásicos. Rosario aplaudió de pie.
Los juegos de voces de Plant con Suzi Dian fueron un verdadero manantial musical con una base acústica compuesta por un chelista, (Barney Morse-Brown), un banjoista (Tony Kelsey) guitarras (Matt Worley) y bateria (Oli Jefferson), que en algunos momentos se transformó en eléctrico y en otros en una colchón de sonidos en trance.

El público más rockero y zeppeliano se quedó con las ganas. Solo hizo una versión folk de Ramble on, que levantó al público de sus asientos en un momento de emoción, aplausos y gritos. Luego, hubo algunos guiños bluseros, pero todo enfocado en una propuesta musical con toques celtas, country, gospel, entre otros y con intervenciones de armónica del propio Plant. Volvió a Zeppelin con una versión de Four Sticks y al final con Going to California.
Los asistentes que colmaron el Metropolitano este sábado por la noche en su mayoría peinaba canas pero también estuvieron muchos jóvenes admiradores de uno de las leyendas vivas de la música popular.
“Damas y caballeros welcome to Saving Grace, welcome Rosario”, dijo Plant, de muy buen humor, tirando frases en español como “atención señores pasajeros”. Por la tarde, se lo vio caminar por la zona del parque a la Bandera en donde se tomó fotos con la gente.
El astro no apeló a ninguno de sus ya clásicos de la historia del rock, sino que apostó, a sus 77 años, a un formato intimista y coral, con momentos hipnóticos y músicas con reminiscencias al oriente, en una experiencia sonora que Rosario tuvo el lujo de poder presenciar y que despidió con extensos aplausos.


