Luego de arduas investigaciones, se determinó que varios instrumentos que fueron robados del observatorio de la Vigil, fueron donados fraudulentamente a la Municipalidad. El nombre de José Roberto Menegozzi, entre las sombras.
La Vigil no es un lugar común en la ciudad, ni siquiera en el país y me atrevo a decir en el continente. Con más de 70 años de historia, es un gran ejemplo de cómo la cultura, la educación y hasta observar las estrellas pueden transformar un barrio y sus alrededores. Un lugar donde podías encontrar desde una escuela, un teatro o una biblioteca hasta un museo de ciencias naturales. Sin dudas, un gran proyecto que fue víctima de los planes económicos extorsivos de la última dictadura cívico-militar. La pata militar de la dictadura convenientemente fue la más visible y la más juzgada pero, por otro lado, quienes pasan desapercibidos de alguna manera son esos civiles que aportaron su granito de arena para que el río siga su cauce. Tal es el caso de José Roberto Menegozzi, quien estuvo a cargo de desmantelar, entre otras cosas, el observatorio propio de Vigil que había sido inaugurado a fines de los años 60. No sólo el observatorio sufrió el usufructo de sus bienes sino también el museo de ciencias naturales, entre otros.
En los últimos días, tras un arduo trabajo de investigación, el equipo de archivo y memoria de Vigil dio con que en el observatorio astronómico municipal había instrumentos pertenecientes al observatorio ubicado en el séptimo piso del histórico inmueble de Alem y Gaboto, y que habían llegado como forma de “donación” aunque como suele ser la metodología de la dictadura fue de forma clandestina y no queda ningún registro de los involucrados. El principal apuntado es el tesorero de Vigil en esos años oscuros, Roberto Menegozzi. Se trata por un lado de un telescopio reflector de 300 mm de la empresa alemana Zeiss y un filtro monocromador Lyot que permite hacer observaciones directas al sol. En el caso del observatorio de Vigil, se utilizaba para monitorear e investigar manchas solares, incluso contaba con un área de investigación asociada a otros observatorios de todo el mundo.
Reconstruir memoria
“El trabajo encomendado por compañeras del archivo de Vigil y abogados de APDH (Asamblea Permanente de los Derechos Humanos) consistió en realizar entrevistas a diversos actores tanto de Vigil como del Municipal, en el cual nos dieron una certeza bastante grande de que esos artefactos podían estar en el observatorio municipal”, sentenció Roberto Frutos, presidente de la Vigil. Todo esto cabe aclarar se está dando en el marco de una causa que investiga los delitos económicos perpetrados en los años dictatoriales, lo que llevó a exigirle a la Municipalidad el pedido de que reconozcan que los instrumentos emplazados en su observatorio son propiedad de Vigil. “Ante la falta de respuestas de parte de la Municipalidad, se elevó un pedido dirigido al Concejo a través de la figura de su presidenta, la concejala María Eugenia Schmuck, en el que pedimos que esos elementos de la biblioteca Vigil sean restituidos. Todo ese equipamiento, que fue sustraído aparentemente entre 1980 y 1982, deben ser restituidos y en caso de que sea necesario la reparación técnica de los mismos. Además que en esa nota le pedimos al comité municipal que inicie una investigación exhaustiva para saber de qué manera efectivamente ingresaron esos bienes ya que no hay constancia de donación alguna. Y pedimos también que se investigue, según datos que hemos recolectado, todos los elementos donados al observatorio entre los años 1978 y 1983 ya que pensamos que puede haber más elementos sustraídos del observatorio Vigil que ya no están allí”.
“Es muy importante que en este contexto político nacional avance una causa que investiga a civiles, algo que siempre ha sido muy difícil, y en el caso de Vigil la mayoría de sus desguazadores son civiles, abogados, contadores, tasadores o escribanos que participaron de toda esa destrucción masiva. Es muy importante que se investiguen todos los delitos económicos. Todos los interventores de Vigil en dictadura están fallecidos pero poder imputar a Menegozzi es un hecho muy importante”.
En el mientras tanto, avanza la causa que investiga los delitos económicos perpetrados en dictadura para desmantelar Vigil, muchas cosas se quemaron o fueron utilizadas para realizar tiro al blanco, actos que demuestran que la crueldad del proceso dictatorial iba de la mano con el poco aprecio y valor que se le daban a instituciones públicas al alcance de vecinos o quien se acerque. El desmantelamiento es también una forma de realizar política, una forma destructiva de la misma que buscaba dejar en el olvido la biblioteca popular que gracias a sus vecinas y vecinos fue recuperada y puesta en valor. El observatorio, aunque con partes faltantes, todavía se encuentra abierto al público para poder mirar el cielo desde la cúpula de la biblioteca. En tiempos angustiantes, políticamente hablando, un lugar como Vigil pone en valor que el trabajo colectivo siempre queda no sólo en la memoria de la gente sino que se impregna en la esencia de quienes transitan estos espacios. La mejor manera de hacer memoria es habitar lugares como Vigil y seguir investigando qué pasó con sus objetos desaparecidos no sólo por su valor material sino por la memoria in vitro que cargan consigo.
Publicado en el semanario El Eslabón del 16/5/26
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