Evo no tuvo tiempo ni de fetejar
Evo no tuvo tiempo ni de fetejar

El presidente boliviano, Evo Morales, celebró su victoria en el referéndum revocatorio celebrado el pasado domingo, que ganó con el 63 por ciento de los votos, y llamó a la “reconciliación”. Para Morales la votación fue el primer paso para salir de la empantanada situación política boliviana. Su oferta de diálogo ya ha sido rechazada por Rubén Costas, el gobernador de la poderosa provincia de Santa Cruz, quien ganó la elección local con el 66 por ciento.

Menos en el caso de los tres gobernadores que han perdido la votación -el de Oruro, partidario de Morales, y los de Cochabamba y La Paz, ambos opositores-, los cargos públicos sometidos al escrutinio popular seguirán en sus puestos y todos ellos con un respaldo popular mucho mayor del que consiguieron cuando fueron elegidos. Esto significa que ganan todos, pero algunos más que otros, especialmente el Gobierno que ha visto que después de dos años y medio de gestión su popularidad sigue siendo alta.
Pero los gobernadores rebeldes también han obtenido grandes resultados que van del 66,6% de Costas en Santa Cruz al 64,5% de Mario Cossío en Tarija, pasando por el 61,2% de Ernesto Suárez en Beni y el 56,3% de Leopoldo Fernández en Pando. En estas zonas, Morales ha obtenido un resultado lejos de su media nacional, lo que ha permitido a los líderes regionales atrincherarse en sus postulados.
Las primeras palabras de Morales y las declaraciones efectuadas a lo largo del día de ayer por miembros del Gobierno han sido para, al menos en la forma, tender la mano al diálogo con la oposición, pero no con los partidos (los grandes perdedores), sino con los líderes regionales, que encabezan un proyecto político hasta ahora incompatible con la "refundación boliviana" de Morales.
Aunque legalmente es muy difícil casar la Constitución pendiente de aprobación que defiende el presidente boliviano con los textos autonómicos aprobados por cuatro provincias, las palabras de Morales proponiendo incluir los estatutos en la Constitución tienen gran importancia porque se trata de la primera propuesta concreta para terminar con la crisis.
Además, el presidente evitó cuidadosamente un lenguaje de confrontación en un momento de victoria. "Quiero expresar nuestro respeto a los gobernadores ratificados. Respetaremos la credibilidad que tienen y quiero convocarlos a trabajar por al unidad del país", subrayó.
La mayoría de los gobernadores de la provincias rebeldes, concientes de que en estos momentos son la verdadera oposición, tampoco elevaron el tono, como el de Tarija que pidió "un desarme espiritual para llegar a la reconciliación"; el de Pando, quien reconoció que "ambas partes deben ceder"; o el de Beni: "Estamos de acuerdo con el diálogo".
Sólo el representante de Santa Cruz, la región más rica de Bolivia, mostró su desconfianza hacia el presidente. Ante miles de personas que coreaban el grito de "¡Autonomía! ¡Autonomía!", el gobernador Costas tachó el referéndum como "el más vergonzoso fraude montado por el gobierno del MAS y la intervención de un Gobierno extranjero", en alusión a Venezuela.
 

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