En Ámsterdam miles de manifestantes pidieron “cámaras de gas” para los israelíes, y en Barcelona el gobierno suspendió un acto de recordación del Holocausto. Mientras los pequeños cuerpos supliciados de los bebés palestinos descienden hacia sus tumbas, el legado de Primo Levi, el judío italiano que enseñó al mundo los entresijos del horror nazi, devela la perversa dialéctica de la muerte y señala la maldición de aquellos pueblos que se convierten en lo mismo que antes padecieron y combatieron.

“Hamas, Hamas, Joden aan het gas !”, gritaron miles de manifestantes en Ámsterdam. Fue durante una marcha de protesta contra el Estado de Israel por la masacre del pueblo palestino, a la que asistieron diputados del Partido Socialista holandés. La consigna, que causó escándalo y revuelo en toda Europa, contiene una sencilla rima y puede traducirse como “Hamas, Hamas, judíos a la cámara de gas”.

Allí, en “el país de la tolerancia y los derechos civiles”, a pocas cuadras de la casa de Ana Frank, en las mismas calles que durante la Segunda Guerra Mundial fueron asoladas por los sabuesos de las SS que buscaban judíos por los rincones, por las casas, por las alcantarillas, allí mismo, holandeses de izquierda, progresistas y de mente abierta, pedían “cámaras de gas”. Se pueden ver imágenes de esta manifestación en el sitio del diario italiano Corriere della Sera.

Y más allá de las definiciones de Perogrullo sobre las espirales de violencia, el responsable de arrojar la primera piedra y otros planteos por el estilo, es obvio que el horror que nos llega de Medio Oriente no puede generar más que indignación y furia. La muerte de más de 300 niños difícilmente dé lugar a la moderación y la concordia. Y mientras nadie pueda o quiera poner fin a la ciega violencia aplicada en la Franja de Gaza contra los “niños terroristas” y los peligrosos arsenales de medicamentos, víveres y ayuda humanitaria de la ONU, va a resultar imposible detener la violencia simbólica de las palabras, las manifestaciones y los repudios en todo el mundo.

En Barcelona, estaba prevista para el 27 de enero una Jornada Internacional de la Memoria, pero parece que las bombas y las balas de los tanques israelíes llegaron hasta allí, y el acto se suspendió y reprogramó, por decisión del gobierno de Catalunya y el municipio. La reacción de la comunidad judía no se hizo esperar, y sus principales referentes señalaron el hecho como “una represalia”.

Pero en medio de la confusión, los intereses ocultos nunca confesados, y el odio, todavía se dejan oír voces diferentes. Y muchas de estas voces pertenecen a militantes judíos. Rosetta Loy, la organizadora de la malograda Jornada Internacional de la Memoria en Barcelona, no cargó contra los musulmanes ni le echó la culpa al “fundamentalismo” por la suspensión del acto. Muy por el contrario, apuntó contra los responsables de la política belicista y expansionista del Estado de Israel. “La política de Israel que comenzó con Ariel Sharon ha significado una palada de barro sobre las víctimas del Holocausto”, aseguró Loy en una entrevista publicada este jueves por Corriere della Sera.

Una frase sencilla y poderosa de Primo Levi gobierna el Museo del Holocausto en Berlín. “El Holocausto sucedió, y eso significa que puede volver a suceder. Eso es lo más importante que tengo para decir”. Y el horror que hoy nos llega desde la Franja de Gaza confirma la certeza de las palabras del más célebre sobreviviente de Auschwitz, el hombre que siendo la conciencia viva del pueblo judío, tuvo el valor y la decencia de plantear sus diferencias con el Estado de Israel. Porque su frase tiene hoy un significado clarificador en medio de tanta confusión: el Holocausto volvió a suceder, efectivamente, muchas veces, y está sucediendo ahora mismo, en Gaza, más allá de quiénes sean las víctimas y quiénes los victimarios, más allá de los cambios de roles.

(Fuentes: Corriere della Sera, Libération, Il Manifesto, The Guardian)

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