Mónica Santino es presidenta de La Nuestra, un grupo de chicas que luchan por los derechos de género en una cancha de la Villa 31 de Buenos Aires.

La Nuestra Fútbol Femenino es un espacio que concentra a una gran cantidad de mujeres fanáticas de jugar a la pelota, que complementan esa tarea con talleres en los que reflexionan desde una perspectiva de género. Este sábado desembarcará en Rosario como una de las tantas delegaciones que coparán cada rincón de la ciudad en el marco del XXXI Encuentro Nacional de Mujeres. Mónica Santino, con pasado y presente en este deporte, es quien capitanea a este grupo de militantes que se ponen los cortos para saltar a la cancha y contar –con picado de por medio– la experiencia que desarrollan desde hace casi nueve años con el fin de disputar el monopolio de la redonda, casi exclusivo de los hombres.

Primer tiempo

Los comienzos de esta experiencia que hoy se enmarca dentro de una asociación civil fueron allá por fines de 2007, en la populosa Villa 31 de Retiro. El paso por el barrio porteño de una estadounidense que estaba haciendo su tesis de Sociología fue la piedra fundacional de este espacio que en la actualidad contiene a unas 60 chicas, pero por el que pasaron más de 200 en los casi nueve años de existencia. “En principio nos hicimos cargo de unas diez chicas que unos años antes habían empezado a entrenar con una mujer que vino becada y que entró al barrio por intermedio de una amiga”, cuenta la referente de La Nuestra, y recuerda que la yanqui “no podía entender cómo en Argentina a las mujeres le costaba tanto jugar al fútbol porque venía de una experiencia totalmente contraria, debido a que allá es más un deporte de mujeres que de varones”.

La partida de esta mujer no significó el fin de la iniciativa que –como define una de sus impulsoras– “usa el fútbol como excusa para convocar chicas y trabajar con derechos, sobre todo en mujeres de los sectores más vulnerables, las que menos tienen acceso al deporte”.

Esta hincha de Vélez, que define al fútbol como “uno de los deportes de grupo por excelencia”, remarca que “son muchos los prejuicios que hay con respecto a esta práctica de las mujeres, los estereotipos y la violencia de género”. Y agrega: “El fútbol es parte de nuestra cultura, pero muchas tienen obstáculos para poder jugarlo”.

La cancha Güemes, ahora más conocida como la canchita de las mujeres, es el espacio donde las chicas despliegan sus habilidades. Para la ex jugadora y actual entrenadora, “el gran logro de estos años fue conquistar la cancha del barrio, que es una de las más grandes”.

“En los barrios es muy difícil que se edifique sobre las canchas de fútbol. Siempre las construcciones de las casas son para arriba o para los costados, pero las canchas siempre se respetan, son espacios públicos por excelencia, ya que la línea de cal no se invade”, reflexiona Mónica. “Sin embargo, en ese tipo de lugares las mujeres casi no tienen cabida, siempre es de los pibes, y para ingresar tuvimos que disputarlo cuerpo a cuerpo”, dice literalmente, y subraya: “Por todo lo que significa ese espacio, poder ingresar lo vemos como un logro político. A partir de conquistar ese derecho se han construido muchísimas cosas y se han derribado muchos prejuicios”.

Hay equipo

monica-santino

Santino cuenta con una larga experiencia dentro y fuera del verde césped. Primero fue jugadora, defendiendo los colores de All Boys en los torneos oficiales de la Asociación del Fútbol Argentino en la dura década del 90, y hoy es Directora Técnica. Se define como “fortinera a morir” y no se pierde nada que tenga que ver con el más popular de los deportes. “Nos gusta mucho, a pesar de que siempre se dice que las mujeres no podemos opinar. Las pibas se juntan a ver los partidos, sobre todo cuando juega la Selección o cuando juegan Boca o River. Nos encanta ver fútbol e ir a la cancha, aunque ahora está muy difícil con el retiro del público visitante. Y además cuesta mucha guita”, se lamenta.

La ex volante central del conjunto de Floresta, que labura en el barrio con jóvenes que van desde los 6 hasta los 20 años, sueña con formar un club y hacerle frente dentro de un campo de juego a equipos de AFA. “Estamos necesitando alguna competencia distinta, esto es algo pendiente y la idea es organizarnos para que sea posible, porque cada vez hay más equipos de mujeres”, comenta. Y añade que “por el momento jugamos un torneo los sábados a la mañana, que organizamos nosotras mismas, y después por invitación a algún encuentro con escuelas de fútbol”.

No fue magia

“La organización vence al tiempo”, es una de las frases favoritas que Mónica Santino elige para hablar de su experiencia con La Nuestra, citando a Juan Domingo Perón. Es que encaja perfecto cuando explica que “esto pudo funcionar –y seguirá funcionando– siempre y cuando estemos bien organizadas”, y subraya: “Entendimos que es colectivo y estamos convencidas de lo que buscamos”.

Mónica, quien fue una de las plumas del libro de cuentos Pelota de Papel (escrito por ex y actuales jugadores), no gambetea la situación que atraviesan los sectores más vulnerables de la capital del país. “Los barrios nunca estuvieron ajenos a los fenómenos sociales y las villas estuvieron muy atravesadas por las dictaduras y el neoliberalismo de los años 90. Entonces hubo que hacer como una recomposición del tejido social, que esperemos que en este contexto no se pierda porque costó un montón recuperarlo, sobre todo en los 12 años que pasaron”, analiza la presidenta de La Nuestra, quien relata que “acá, la mayoría de las pibas son hijas de los 90, de padres desempleados, y entonces lo primero es recuperar la esperanza”. Y para colmo –continúa– “los discursos sobre los barrios en los medios de comunicación son de delincuencia, o que si entrás te matan. Y la verdad no es así, porque acá pasan cosas muy buenas”.

Ante este panorama, Santino le pide a los suyos “estar todos juntos” porque “lo que viene es represión, control y más sospecha, que es totalmente distinto a lo que pasó con el gobierno anterior”. Y en cuanto al espacio que ha ganado su género en el último tiempo, sostiene que “hay que revalidarlo y sostenerlo, porque sino se puede perder”.

A todos lados, voy con vos

Las chicas que integran La Nuestra Fútbol Femenino participarán en Rosario de su tercer Encuentro Nacional de Mujeres, tras dar el presente en las ediciones anteriores realizadas en Salta y en Mar del Plata. En esta ocasión, Mónica Santino cuenta que “este año, junto con Fútbol Militante, que es otra organización que no trabaja en la 31 pero que tienen una mirada muy parecida a la nuestra, organizamos el Encuentro Nacional de Jugadoras de Fútbol” que tendrá lugar “en algún espacio verde” donde pueda rodar la pelota, este sábado –entre las 17 y las 21– al término de los talleres. “Proponemos juntarnos a jugar y armamos los equipos con quienes quieran sumarse. Después haremos una reflexión sobre la práctica del deporte para ver si podemos formular una consigna para sumar a la marcha del domingo a la tarde”.

Mónica, pionera en el país de la práctica del fútbol femenino y cuyo proyecto en la villa fue reconocido mundialmente como uno de los mejores a nivel social-deportivo, reclama “que el feminismo y las agrupaciones de mujeres incluyan el deporte en su agenda y que no lo tengan como el último orejón del tarro, porque debemos ver al fútbol, y al deporte en general, como un derecho”.

Y concluye: “La idea es sumar visibilidad a lo que hacemos, para poder generar los cambios. Y que las mujeres vayan ocupando espacios en el deporte que siempre fueron casi exclusivos de los hombres”.

  • Orgullosamente trava

    Jackeline Romero es militante partidaria, activista por sus derechos y por los derechos de
  • Donante de palabras

    La antropóloga argentina estuvo en Rosario brindando un seminario de tres días organizado
  • “Mi pasado está hecho mierda”

    Katyana Curcio tiene 63 años y es una de las 30 travestis que recibió la reparación histór
Más notas relacionadas
Más por Facundo Paredes
Más en Deportes

Dejá un comentario

Sugerencia

Orgullosamente trava

Jackeline Romero es militante partidaria, activista por sus derechos y por los derechos de