Newell’s no pudo dar rienda suelta a la euforia previa al clásico: este sábado por la noche, pasó la penúltima prueba del año con un ajustado empate frente a Racing en el Coloso. Pero ya piensa en el examen final en Arroyito, ante Central.

La noche pintaba para fiesta y locura en el parque de la Independencia pero se quedaron contenidas. No solo porque Racing logró empatar dos veces el partido, sino porque hubo tramos en los que el equipo del Chocho Llop cayó en lagunas, aunque el primer tiempo lo tuvo como claro dominador y se fue con un 2 a 1 arriba con merecimientos que le podrían haber dado aún, una mayor diferencia. El público aplaudió a rabiar al equipo al terminar los primeros 45 minutos.

Pero en el segundo tiempo el Rojinegro salió dormido y la preocupación ganó a los hinchas cuando los de Avellaneda volvieron a igualarle el marcador. Ni qué hablar cuando se quedó en el piso Brian Sarmiento y pidió el cambio –estaba jugando un gran partido–, o cuando Nehuen Paz se fue expulsado por segunda amonestación y se perdía, así, el próximo clásico. Fueron dos momentos que frenaron el ímpetu leproso, fuera y dentro del campo de juego.

Sobre el final hasta lo pudo perder, ya que se salvó sobre la línea de gol, lo que hubiera sido demasiado premio para Racing. Pero la imagen de zozobra del cierre fue suficiente para dejar un sinsabor en el paladar rojinegro.

Al final, los del parque no pudieron subirse a la ola ganadora previa la clásico pero se aferraron a la esperanza de rendir con un diez en la última bolilla del año ante la otra academia, en Arroyito, en donde se juega el aprobado final a un año complicado.

“Jugando de esta manera vamos a conseguir más puntos de los que vamos a perder. Ojalá sigamos así”, sostuvo Llop.

Para sumar optimismo a la salida del vestuario, el propio Sarmiento dijo que sufrió solo un calambre y que salió por precaución. El clásico “es el partido más importante del año”, dijo y resaltó que es el sueño de toda su vida: “Lo voy a jugar como un hincha y como un jugador de barrio”, adelantó el volante rojinegro.

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