La aplicación plena de la ley de Educación Sexual Integral (ESI) se hace rogar en las aulas y queda más librada a la convicción de docentes y directivas que a decisiones firmes del Estado. Pero sus contenidos no esperan y se cuelan por todos los espacios de participación posibles. Miles de chicas que se suman en todo el país a las marchas de mujeres y se manifiestan con sus pañuelos verdes por el aborto legal, seguro, gratuito y en el hospital, y también por la ESI, hablan de esta historia que se escribe en los bordes de la escuela. Y donde también están las educadoras que se organizan para agitar esta enseñanza ¿Cuánto aportan los movimientos feministas, de la diversidad, los colectivos de mujeres de los más diferentes colores, a la ESI?

Un grupo de educadoras, militantes de diferentes espacios y movimientos sociales rescata la contribución de los colectivos feministas y de la diversidad a pensar en maneras más amorosas de dialogar y relacionarse, además de develar el accionar del patriarcado para no resignar sus privilegios

“Si consideramos que la sociedad en su conjunto educa, los movimientos sociales, y en particular todos los movimientos en defensa de los derechos de las mujeres y las diversidades sexuales, se nos presentan como claves a la hora de pensar la educación sexual integral”, sostiene María de los Angeles Menna, antropóloga, investigadora del Centro de Estudios Antropológicos en Contextos Urbanos (UNR) y delegada de los Equipos Socioeducativos Interdisciplinarios (que dependen del Ministerio de Educación). Y recuerda que las adolescencias y juventudes se informan y acercan a distintos espacios para conocer sobre cuestiones que les preocupan y ocupan, tanto en la escuela como por fuera de ella. Sin embargo, lo importante aquí –señala– es la posibilidad que ofrecen estos colectivos de construir una propuesta pedagógica que vaya desde el jardín de infantes hasta la universidad, y que “tome a la ESI como un espacio fundamental de la formación de los sujetos que transitan las aulas”. Y el soporte de esa oportunidad –dice– lo da lo que irrumpe en las calles, “como han sido los debates por el derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo, los Encuentros de Mujeres, los pañuelazos, los agitazos por la ESI, el movimiento Ni Una Menos, las marchas del Orgullo, el 8M, el 25N…”.

Para la educadora –quien también es maestra y docente universitaria– los espacios institucionales de la ESI resultan indispensables para abrir un debate que permita pensar en “una sociedad distinta, con menos certezas y más preguntas, más amorosas, más comprometidas en el vínculo que sostiene y da, menos prejuiciosa”.

También Mariana Rossi considera principal el aporte de los diferentes movimientos que se dan alrededor de la ESI. Es profesora en distintas escuelas secundarias de Granadero Baigorria, integra la agrupación docente La Freire y la Colectiva de Docentes Feministas del Cordón Industrial.

Reconoce en estos movimientos un apoyo fundamental para el trabajo con la ESI en la escuela, en particular en aquellos espacios donde hay resistencia hasta en los propios docentes para su aplicación. Para hacerle frente a este desafío, dice que es necesario romper con “los moldes hegemónicos de las pedagogías ya establecidas”, y construir otros alternativos con los aportes de los distintos colectivos de la diversidad y feminismos.

Su experiencia le indica que estos movimientos de mujeres son buenos referentes para aprender a andar en nuevos aprendizajes, pero también para acudir cuando se los necesita. Destaca el trabajo de territorio que, por ejemplo, hacen en Baigorria “las compañeras de Las Mirabal”.

“Ahora vemos una pibada que quizás nunca ha leído a Judith Butler (filósofa, autora de Cuerpos que importan) pero milita en distintas agrupaciones y eso es maravilloso”, expresa la profesora al valorar el capital cultural con el que llegan a la secundaria y el impacto que los movimientos tienen en el estudiantado. “Quienes amamos y llevamos adelante la bandera de la ESI nos sentimos abrazadas por estos colectivos”, aprecia.

Mariela Degano es licenciada en educación para la salud con un posgrado en sexualidad. Ha coordinado distintos espacios de capacitación en ESI. Opina que la Educación Sexual Integral es “el instrumento político para construir nuevas ciudadanías”, y que el aporte del feminismo a esta herramienta es decisivo.

“Es un acto político, social, educativo y ético que nos atraviesa”, dice Degano del feminismo. Y sostiene que “la teoría feminista en relación íntima, sólida e indispensable, alimenta la ESI desde sus cimientos, ya que ésta es pensada desde un marco de derechos, de diversidad y con un enfoque de género”.

“Hoy siento y puedo afirmar –enfatiza Degano– que el feminismo recorre la ESI como un eje medular, rompiendo y transformando mandatos y estereotipos sociales, derribando mitos y preconceptos que históricamente estuvieron anclados en procesos de discriminación, estigmatización y normalización”.

Viviana Della Siega es comunicadora, feminista y una de las fundadoras de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Dice que “uno de los mayores aportes del feminismo ha sido develar al sistema patriarcal como un sistema de opresión hacia las mujeres”. Algo que explica la resistencia a la aplicación plena de la ley de educación sexual integral (26.150) de 2006. “Tras argumentos mentirosos en cuanto a los objetivos y contenidos, se esconde el miedo a sus consecuencias. Formar en la igualdad, en el respeto a todas las identidades sexuales, en la consideración  de la salud sexual como un derecho humano, provoca el espanto de los sectores conservadores atentos en mantener un statu quo que garantiza el orden establecido y el sistema capitalista”, alerta Della Siega.

“En ese statu quo –continúa–, los hombres y adultos tienen un poder que no quieren resignar. No importan los niños y niñas abusados, las mujeres maltratadas, violadas y asesinadas, las maternidades forzadas a muy temprana edad. Se acostumbraron a tener a niños, niñas o mujeres a su disposición, para lo que necesiten: cuidados, planchado, lavado o atenciones sexuales. Al decir de Silvia Federici, «la respetabilidad  se convierte en la compensación por el trabajo no remunerado y la dependencia del hombre»”.

Recuerda aquí un dato fundacional también para la ESI: cuando en 2005 se crea la Campaña Nacional por el aborto libre, seguro y gratuito, se acuñó la triple consigna “Educación para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. “En ella intentamos sintetizar nuestra propuesta que a la hora de analizarla, luego de 14 años, podemos advertir su claridad y la necesidad de que se cumpla”.

Está convencida (y convence) de que el feminismo se transformó en un actor político, capaz de movilizar y dar respuestas sólidas. “Pero no basta –aclara–, se requiere de un Estado comprometido con los derechos humanos de la niñez, la adolescencia, las mujeres y todas las identidades sexuales. Un Estado laico que a la hora de legislar se sustente  en todos los tratados y convenciones de derechos humanos que son parte del plexo constitucional y no en credos religiosos, que cada quien tiene la potestad de ejercer pero nunca de imponer al resto de la sociedad”.

Proyectos bajo las sotanas

Pasó febrero y la aprobación de dos leyes provinciales que afianzaban la ESI en las escuelas quedó bajo la sotana de la mayoría de los senadores santafesinos. Una es la iniciativa de la ley provincial de educación, que contiene artículos referidos a la ESI pero cuestionados por los sectores más conservadores, por atender a la perspectiva de género. El senador por el departamento General López, Lisandro Enrico, es el más entusiasta defensor de los intereses de las iglesias: milita la no aplicación de la ESI y se muestra favorable al accionar de los referentes antiderechos. Esta iniciativa alcanzó media sanción de Diputados en septiembre del año pasado y desde entonces espera ser tratada en el Senado.

El otro proyecto es el de ESI: la idea es que Santa Fe cuente con una ley propia en esta materia siguiendo los lineamientos de la norma nacional. La propuesta, que también alcanzó media sanción en Diputados en 2018, no fue tratada por los senadores. Lo único que han hecho hasta el momento es atender los llamados de los obispos y sectores que se oponen a esta enseñanza.

Hasta la fecha no ha pasado nada con estas dos leyes. Y todo indica que nada va a cambiar en materia de educación. Una representante y referente de los movimientos feministas confió a este medio que la salida que queda es “hacer mucha calle” para reclamar por estos derechos.

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