Perotti y Bielsa se mostraron juntos, como el nombre del frente en el que participan. El PJ busca contener en la figura del contador los sufragios de la arquitecta. Sin internas, Bonfatti también busca medrar rascando en olla ajena. Y Corral se muestra con Carrió, la Del Caño de la derecha.

Con el regreso de la publicidad proselitista a la radio y la TV, la campaña política provincial volvió a emerger del letargo en el que había caído para la mayoría –agobiada en menesteres más urgentes– luego de las elecciones primarias del 28 de abril pasado. Uno de los hechos más significativos de esta semana fue la participación conjunta en una actividad pública de los contendientes de la interna del peronismo (el frente Juntos), la única que se produjo en las Paso, Omar Perotti y María Eugenia Bielsa, quienes dijeron que es la primera foto juntos y prometieron que no será la última. El justicialismo busca retener en las generales lo que cosecharon individualmente sus dos precandidatos en las primarias para desbancar al Frente Progresista de la Casa Gris, cuyo único postulante, el ex gobernador Antonio Bonfatti, mantiene su línea de continuidad de las políticas oficiales. El radical José Corral (Cambiemos), sufre la aparente polarización entre las otras dos alternativas y continúa mostrándose con figuras nacionales que, en teoría, deberían insuflarle adhesiones. Esta semana pasó por la provincia Elisa Carrió (Coalición Cívica) y, como una Del Caño de la derecha, aseguró que el peronismo y el socialismo son lo mismo.

Imagen y palabra

El nombre que el justicialismo santafesino decidió darle a la coalición de partidos que inscribió como frente para estas elecciones, Juntos, quedó plasmado esta semana en la primera aparición pública de Perotti y Bielsa.

Fue durante la presentación de un libro sobre las gestas peronistas, una actividad organizada por Encuentro por Santa Fe, el espacio que conduce Bielsa.

“Estamos juntándonos como dijimos que íbamos a hacer. Vamos a transitar esta campaña acompañándonos, como resulta de la lealtad que tiene que tener un espacio cuando va a internas”, sostuvo la arquitecta rosarina.

Perotti valoró “la gentileza” que su ex competidora “ha tenido en invitarnos” y dijo que ambos poseen la “voluntad y decisión de construir juntos no sólo la campaña electoral, sino los próximos cuatro años de gobierno”. Dejando entrever una posible participación del bielsismo en un potencial gobierno del PJ.

Durante la actividad, en el Centro Cultural Atlas, el candidato del PJ sostuvo que “los límites del frente Juntos son el socialismo y Cambiemos” y señaló que “María Eugenia a honrado su palabra” de acompañamiento.

Además, deslizó que podría compartir espacios institucionales en un potencial gobierno suyo en la provincia. “No sólo es esta foto, habrá otras. Esto nos va a llevar a compartir no sólo fotos sino actividades y el diseño final de la campaña y la participación de los espacios en el futuro gobierno de Santa Fe”, señaló.

Por su parte, Bielsa dijo que le “llama la atención” el meneado asunto de la foto porque pareciera que “la palabra vale menos que la imagen”. Fiel a su estilo, valoró más la primera que la segunda y dijo que “la palabra estuvo siempre”, acerca de su compromiso de acompañar a Perotti si resultaba perdedora de la interna del 28 de abril.

Aseguró que “estas fotos se van a repetir” pero que “no hay que darle más significado a la foto que el que tiene”. Y fue hacia lo más inquietante del asunto, lo que pone en cuestión el valor que –acríticamente– se le suele otorgar a la imagen de dos candidatos juntos, como si el electorado fuera una manada de zombies corriendo detrás del único humano que queda después de un apocalipsis. “Ahora, decir que una foto traspasa votos es muy arriesgado”, aclaró Bielsa.

Matemática política

La precandidata que resultó perdedora cosechó la nada desdeñable suma de 240 mil votos en las Paso de abril. Es cierto que representan el 33 por ciento del conjunto de la interna del PJ, en la que Perotti se alzó con el 66 restante.

La suma de ambos trepó a casi 705 mil sufragios, lo que le permitió al frente Juntos imponerse sobre el Frente Progresista por unos 200 mil votos, poco menos que la cosecha individual de Bielsa.

El objetivo de mostrarse unidos, entonces, procura contener en la figura de Perotti los votos que reunió Bielsa. En tiempos donde lo individual se impone sobre lo colectivo y los partidos políticos mayoritarios no representan ideas, principios y valores únicos e indubitables, la frase de quien resultó perdedora en la interna adquiere mayor valor. En política, dos más dos no necesariamente resulta cuatro. Y el PJ santafesino lo sabe.

De hecho, en el Frente Progresista apostaban al triunfo de Perotti en las Paso peronistas por entender que los votantes de Bielsa tenían un perfil que, en las generales, podían virar hacia el entramado oficialista más que al ganador de la interna peronista. O hacerlo, al menos, en mitades más o menos equivalentes.

Como sea, la diferencia en términos individuales entre Perotti (465 mil votos) y Bonfatti (510 mil) no luce insalvable. Menos de 50 mil sufragios cuando están en juego los 240 mil que fueron a Bielsa, quien cumplió la palabra empeñada y, aunque razonablemente no crea en el efecto traslativo de las imágenes, se tomó la foto y ratificó su apoyo al ex intendente de Rafaela.

De acuerdo al resultado de las Paso, las adhesiones que reunió Bielsa son las más apetecidas por los que siguen en carrera hacia las generales del 16 de junio. Además de esa fracción de votos, puede haber otros en juego.

De acuerdo al escrutinio definitivo, en las Paso hubo una participación del 69 por ciento del padrón, un guarismo que guarda relación con los datos históricos para ese tipo de proceso electoral. Que suele incrementarse entre un 5 y un 10 por ciento en el caso de los comicios generales, lo cual pone en juego otras 200 mil voluntades que los postulantes buscan captar para sí.

Los votos en blanco de las Paso treparon hasta el 6,8 por ciento de los sufragios válidos, lo que representa 120 mil boletas únicas sin tildar. Redimir a los desesperanzados también constituye parte de la tarea –la menos sencilla– de los candidatos.

Por último, los datos de las primarias dejaron otros 92 mil votos anulados, ora por error, ora por voluntad anarco. De esa olla también se puede rascar.

Solito y solo

Bonfatti, como se dijo, fue el único candidato a gobernador del Frente Progresista. La colación entre el Partido Socialista y la Unión Cívica Radical –como fuerzas mayoritarias del ese entramado que reúne a más fuerzas– ya probó su suerte electoral con un solo postulante.

Fue en 2007 cuando Hermes Binner era una figura política en crecimiento que había logrado, desde la Intendencia de Rosario y la cooperación de medios de comunicación, instalar la idea de que el peronismo santafesino era lo viejo, lo perimido.

Era, claro, un contexto diferente. Binner se impuso entonces a otro Bielsa, Rafael, en las primeras elecciones sin ley de lemas. Un turno más tarde, en 2011, el Frente Progresista sí tuvo internas entre quien finalmente fue elegido gobernador, Bonfatti, el socialista Rubén Giustiniani y los radicales Mario Barletta y Luis Changui Cáceres.

Cuatro años más tarde, aunque con una oferta menor, el radicalismo volvió a postular a Barletta como precandidato para enfrentar a Miguel Lifschitz, quien superó ese trance y sesenta días después se convirtió en gobernador. En esos comicios el Frente Progresista se impuso por apenas 1.300 votos al candidato de Unión PRO Federal, el cómico que no causaba gracia, Miguel Del Sel.

Ahora, Bonfatti intentará volver a la Casa Gris, pero no tiene otros votos del Frente Progresista en los que apoyarse. Y, como la única interna fue la del peronismo, aspira a rasguñar un puñado de voluntades que en las Paso acompañaron a Bielsa para mantener la diferencia que, en términos individuales, le permitió superar –ahí nomás– a Perotti.

No la tiene nada fácil el actual presidente de la Cámara de Diputados de la provincia. A favor, claro, posee la condición de ser oficialista y contar con el aparato del Estado y su idea de continuidad.

La campaña de Bonfatti se centra en apuntalar las principales políticas de la Casa Gris que inició Binner, continuó él, mantuvo Lifschitz y pretende extender durante una nuevo período de gobierno. La principal flaqueza que atraviesa es la de las políticas de seguridad pública. El viento fue favorable hasta ahora, en los comicios provinciales, a todos los oficialismos.

Acorralado

Un poco más atrás en la carrera a la gobernación arranca el pupilo radical de Cambiemos e intendente de la capital provincial, José Corral.

En las primarias, en las que no tuvo contendiente interno, obtuvo 322 mil votos. Que lo ubicaron como el tercer postulante individual más votado, por encima de Bielsa, y el mismo lugar en cuanto a coaliciones políticas. Se trata de un escaso 18 por ciento de los votos válidos, un número flojo para iniciar la segunda prueba.

Corral sufre lo que han padecido los demás candidatos provinciales de Cambiemos: la caída de la “marca” electoral que, ayer nomás, en 2017 y cuando estaba en ascenso, le permitió en esta misma provincia ganar los comicios legislativos de medio término al desconocido Albor Cantard.

Al intendente de Santa Fe, en cambio, le tocó el declive de la coalición gobernante a nivel nacional, cuyos resultados están a la vista a tres años y medio de asumir la gestión.

Esta semana se rodeó, como en la campaña para las Paso, de figuras del gabinete nacional. Primero se mostró con la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, quien a pesar de todas las críticas que puedan formulársele –y no son pocas, claro–, es una de las integrantes del gabinete con mejor imagen.

La instalación de la idea de que es una luchadora frontal contra el narcotráfico, y que en ese combate le va bien, cuaja perfecto con la de Santa Fe como meca del narcotráfico argentino, otra creación exitosa.

Además, Corral recibió el apoyo de Elisa Carrió, quien trocó su rol de pitonisa por el de cuco del electorado. “Tanto Reconquista como la provincia de Santa Fe tienen que votar al proyecto nacional que acá representa José Corral, porque del otro lado hay dos candidatos, Antonio Bonfatti y Omar Perotti, que van a responder a Alberto Fernández y cuyos votos van a ser para el cristinismo. Eso particularmente en este lugar, la gente que vive del campo debe saberlo”, asustó Lilita.

Por si no les había quedado claro, les dijo a los santafesinos que “acá como en el resto del país vamos a seguir adelante con este esfuerzo porque ya estamos saliendo”. Y les adelantó: “No vamos a volver atrás, porque volver atrás es volver a Venezuela”. No se refería a las vacaciones en la isla caribeña de Margarita, que muchos argentinos visitaron, sino a las imágenes de gente desesperada por un trozo de alimento en un supermercado. Como las que ofrece la cadena Coto en sus pasillos cuando ofrece cortes de carnes a precios pagables.

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