Mantené los 2 metros de distanciamiento - Provincia de Santa Fe

 

La proliferación de armas es, para la jefa de la Policía de Santa Fe, uno de los principales problemas en materia de seguridad pública. Se secuestran ocho por día. En medio de hechos violentos que sacuden a la opinión pública cuando las víctimas son personas “inocentes”, Emisle Chimenti dijo a El Eslabón que “es muy difícil hacerle entender a la gente que es víctima de un delito que estamos trabajando y muchísimo”. También aseguró que “realmente queremos depurar la fuerza” de personas que se alejan del cumplimiento de la ley y remarcó que si bien sus integrantes merecen un mejor salario, “eso no los habilita a delinquir”. Pidió a los vecinos que denuncien los delitos de los que son víctimas, porque esa información es la que se utiliza para guiar patrullajes e intervenciones. En esta entrevista, reconoció que “hay un montón de cosas que revisar” en la prestación del servicio de seguridad para tener “una mejor policía” y afirmó que ante la demanda social “no hay tiempo” para mostrar esas mejoras.

¿Cuáles son los grandes problemas que identifica en la seguridad pública, sobre todo de Rosario y Santa Fe?

—El gran problema es la gran circulación de armas de fuego, es preocupante la cantidad de armas que hay en la calle. En lo que va del año secuestramos más de 2.200 armas, es un número importante teniendo en cuenta que es un promedio de 8 por día.

O sea que hay efectividad de la fuerza en el secuestro de armas, pero hay un nivel de circulación que llama la atención.

—Llama bastante la atención, porque sacando de circulación 2.200 armas seguimos teniendo un número importante de hechos que involucran armas de fuego. Estamos trabajando mucho en la identificación de dónde vienen estas armas con la Agencia de Investigación Criminal, para tratar de encontrar el punto.

¿Tienen detectado de dónde proviene mayoritariamente ese armamento ilegal?

—Como es una investigación que está en curso no puedo dar demasiados detalles.

Hay también otros delitos, como hurtos y arrebatos, que se han incrementado y que generan malestar social.

—Cuando empezó la pandemia, que no había circulación de gente, es un delito que bajó muchísimo y en algunos lugares no teníamos hechos de esa índole. Para la persona que le roban un celular o una garrafa, que sale un montón de plata, cada uno lo vive como una pérdida muy grande, porque hoy cuesta mucho comprar esas cosas. Cada hecho que sucede es grave para nosotros. Tenemos que evitar que la gente compre, porque si se roba es porque alguien está comprando.

¿Qué herramientas tiene la Policía para enfrentar tanto la narcocriminalidad, que explica la mitad de los homicidios que se han producido en lo que va del año, como estos otros delitos predatorios?

—Nuestra herramienta fundamental es la central 911, que maneja toda la información de los hechos que ocurren a diario. La información que se brinda de parte de los ciudadanos al 911 es lo que nos permite a nosotros orientar nuestros patrullajes y nuestros efectivos. Por eso digo que es importante que la gente se comprometa y denuncie cada hecho, por más que diga «bueno, lo voy a denunciar y no voy a tener resultado». El resultado está, porque nosotros leemos a diario el mapa del delito donde figura cada llamada que el vecino hace. En cuanto al tema de las armas de fuego, ya arrancamos con los operativos de intervención estratégica situacional, que es tener un número de efectivos que va a abordar algunos barrios, los más complicados y los que más hechos de estas características tengan. Estos son operativos dinámicos, que podemos trasladar de un lugar a otro según lo que vamos leyendo de esa información que nos va brindando el 911.

Un modo inteligente de hacer funcionar la policía. Analizar información para conocer la dinámica del delito y actuar en esos lugares que se identifican.

—Sí, nos estamos manejando en tiempo real y también analizando cómo actuar en cada lugar donde estamos trabajando. Se chequea la información y se controla también el accionar policial en el territorio. Para eso también está interviniendo la Agencia de Control Policial.

La Policía tiene 21 mil hombres y mujeres, una buena parte de ellos está abocada a tareas administrativas. ¿Considera que es una policía corta, o es una cuestión de redistribuir mejor esos recursos humanos?

—Es una fuerza que siempre tuvo muchas tareas administrativas, que es lo que estamos revisando, aunque a veces hay cosas que no se pueden evitar porque lo administrativo es importante. Pero estamos optimizando esos recursos. Estamos sacando a gente que estaba en tareas administrativas a la calle, porque es personal de seguridad.

El problema del personal que participa de aquellos delitos que debería perseguir, explica en parte los problemas que hay con la seguridad. ¿Considera que es un número importante o que son casos aislados?

—Es lo que estamos tratando de solucionar de fondo, la Agencia de Control está haciendo un trabajo muy importante y realmente queremos depurar la fuerza de estas personas. No sé si son hechos aislados, pero gran parte de la fuerza quiere trabajar y hacer las cosas bien, y nosotros estamos apoyando el accionar correcto de la policía. Y el que esté afuera de la buena policía, lo vamos a sacar de la fuerza, sin dudarlo.

¿Esos casos tienen que ver con cuestiones individuales o cree que las condiciones laborales de la policía –que no son distintas de otros trabajadores- incide en esas decisiones de cooperación con el delito?

—Nosotros somos partes de la sociedad y en todos los ámbitos hay personas que están involucradas en el delito, no solo la policía. No estamos ajenos a eso, también gente con mucho dinero delinque. Tenemos personal policial que es muy honesto, que no está pasando un buen momento económico y no lo hace. Creo que tiene que ver más con lo cultural, con lo social. No se explica por tener un bajo sueldo. Que deberían ganar más, seguro, pero eso no lo habilita a delinquir.

En cuanto a la capacitación de la fuerza de seguridad, imagino que debe ser despareja porque no se trata de algo homogéneo, ¿pero se encontró con una policía capacitada para enfrentar el delito predatorio y también el complejo, que requiere de mayores habilidades?

—La tarea del policía es una de las más complicadas que hay, porque todo el tiempo tenemos que estar actualizándonos en investigación. Si bien no es una parte que manejo yo, porque depende de la Agencia de Investigación Criminal, pero se está trabajando mucho en la capacitación constante del personal. Yo trabajé en la Escuela de Cadetes y hay un montón de cosas que revisar, lo estamos haciendo, para realmente tener una policía mejor y capacitada. Hay muchos frentes en los cuales estamos trabajando para llevarle a la gente una policía mejor.

Es difícil explicárselo a quien perdió un ser querido o fue víctima de un delito, pero tener una mejor policía requiere recursos y tiempo.

—Sí, pero no tenemos tiempo y realmente queremos solucionar esto para la gente. No es fácil, pero estamos acelerando un montón de cosas. Se están entregando camionetas a la policía y se están gestionando muchas cosas, pero del día a la noche no se puede hacer. Ojalá pudiéramos, pero estamos trabajando las 24 horas del día.

Entre la realidad que ustedes ven y analizan a través de la información que produce la policía y la percepción que tiene la ciudadanía sobre la seguridad pública, ¿hay una distorsión?

—Analizamos a diario la cantidad de delitos que se cometen y hacemos un seguimiento. El personal está trabajando muchísimos, es impresionante la cantidad de procedimientos que se hacen en todas las unidades regionales. Pero es muy difícil hacerle entender a la gente que es víctima de un delito que estamos trabajando y muchísimos. Se comprende la situación, porque cada uno siente las cosas de una manera diferente.

¿Y hay un incremento del delito en estos meses?

—En realidad, tuvimos una baja muy importante al inicio de la pandemia y ahora creo que estamos en los mismos niveles que antes. Sabemos la realidad social que estamos viviendo, que eso hace recrudecer el delito. Pero decirle a la gente que estamos trabajando mucho y abocados a esos temas.

El número de mujeres policías es bastante menor al de varones, pero se nota mucho más cierta tradición machista en los cargos de conducción. ¿Su condición de mujer le facilita el trabajo con sus colegas y subordinados o siente que se lo entorpece?

—Creo que facilita mucho el trabajo el hecho de ser mujer, no quiero que se ofendan mis compañeros, pero por ahí tenemos otra visión de un montón de cosas que quizás por tantos años de no llegar a ciertas jerarquías, es que las vivimos de otra forma. Cuando yo entré a la policía, las compañeras de mi promoción éramos 24. Entonces, las que hoy estamos en la jerarquía somos muy pocas, porque fue difícil llegar a los ascensos. Antes era muy difícil llegar, porque eran todos hombres, y hoy están dando resultados excelentes. Estoy muy contenta con las compañeras que han llegado, porque dejan todo. Hoy está cambiando eso, porque en la policía tenemos unas 7 mil y pico de mujeres, de 21 mil. Es un número que va creciendo bastante desde abajo, que va a demorar algunos años en regularizarse.

Fuente: El Eslabón

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