Hernán Giralt acumula –entre las de Racing, la Selección Argentina, las de Maradona y muchas más– unas 1.300 casacas. “Tengo una con la transpiración de Diego impregnada”, resalta el coleccionista.

El 18 de junio de 1982, en Alicante, Diego Armando Maradona anotaba su primer gol con la Selección Argentina en un Mundial, el de España. Y ese debut en la red llegó por partida doble, en el 4 a 1 ante Hungría. “Y al gran Diego argentino, salud”, cerraba su relato radial Víctor Hugo Morales tras el segundo tanto, el del 3 a 0 parcial, marcado en el complemento, con la tradicional camiseta albiceleste, que años más tarde llegó a las manos (y al museo) de Hernán Giralt, un coleccionista porteño de casacas de su querido Racing de Avellaneda, la Selección Argentina, y de Maradona en sus distintas versiones: desde la última que usó en Argentinos Juniors hasta la del debut en el Sevilla, entre otras.

No importa cual sea el color

Hernán Giralt era Hernancito en 1985 cuando viajó por primera vez a Europa con su familia y se le despertó su pasión por las camisetas de fútbol. “Tenía unos 11 años y fuimos a España. Mi papá me compró algunas del Barcelona y del Real Madrid, y también estuvimos en Francia”, rememora este hombre nacido en el mundialista año 1974. “Las usaba –continúa– y después me las iba guardando. Mi papá, que viajaba bastante por trabajo, me traía remeras de cada lugar al que iba, o si algún conocido viajaba, le pedía que me traiga. Y así fui armando la colección, con camisetas de niños, que eran para mí”.

Pero mientras su armario se llenaba de las pilchas europeas, entraron a jugar las de su amada Academia: “Con el tiempo fui comprando camisetas de Racing, los modelos que iban saliendo”. Hasta que entraron en juego las plataformas de compra y venta online, y el sentido de la colección cambió de rumbo, con un fin más ambicioso: “Por el año 2002-2003, cuando arrancó todo lo de Mercado Libre, empecé a vender las viejas por ahí, y a buscar ya camisetas con números, de algunos jugadores que la vendían. Y una vez que te enganchás en esa de querer la que usaban los jugadores, las otras ya no tienen tanto valor”.

Hoy, el armario se transformó en museo. Predomina el celeste y blanco de Racing y la Selección, aunque “últimamente le empecé a sumar las de Maradona”, en sus distintas etapas de futbolista, ya sea clubes o en el combinado nacional. “Tengo unas 1.300 camisetas. Muchas son de Racing de los últimos tiempos, porque conseguí a alguien que me las fue dando, desde 2008 para acá”, cuenta.

La camiseta es como un D10S

El 4 de octubre de 1992, en el viejo San Mamés de Bilbao, Diego Armando Maradona hacía su debut oficial en el Sevilla, enfrentando al Athletic, el dueño de casa. La camiseta que lo vistió en ese partido –inédita, por tener invertido los colores del escudo– hoy descansa en el museo de Giralt. “Esa se la compré al periodista Lito Pinto, que vivía ahí con Maradona. La camiseta del debut, en un amistoso contra el Bayern Múnich, se la regaló a Marcos Franchi (representante del Diego en aquellos años), y la del debut oficial con el Bilbao se la dio a él. Y después que la tuve, coleccionistas del Sevilla me decían que esa camiseta era rarísima, porque se usó nada más que para ese partido y encima tenía un error, ya que en el escudo del Sevilla los colores estaban invertidos. Además es un modelo raro, que no se volvió a usar”, se asombra.

Sin embargo, el mayor tesoro del museo no es aquella remera blanca del conjunto sevillano que el Diego usó en su regreso oficial a las canchas después de un año y medio de suspensión por doping. Hay una que reúne un fuerte valor simbólico y estético, según su dueño: “Es la de Maradona del Mundial 82 con Hungría, que es un modelo que me encanta, de los más lindos que ha usado la Selección. Y encima, el valor sentimental que uno le puede dar que es cuando tiene, primero una camiseta de Maradona, que ya es lindo; que sepas que es buena, mejor; y que después puedas comprobar en qué partido la usó, con el ciento por ciento de precisión, es mejor aún”. Y todos esos condimentos reúne esa pilcha, que aún conserva manchas de sudor. “Tengo muchas de Maradona, que pueden ser de utilería, que no las llegó a usar, o que no se puede corroborar el partido. Tienen un valor enorme, pero no conectás de la misma forma”, admite el coleccionista, y remarca: “Cuando te dicen que es la que usó en tal partido y después lo ves en internet a Diego usando la misma camiseta que ahora tengo yo acá, eso es lo más lindo del mundo”.

Y da más detalles de aquella remera que enaltece la vitrina personal: “En los partidos se usaban dos camisetas, una por tiempo. Esta es la del segundo tiempo, comprobada. Tiene las axilas amarillas de la transpiración. Tiene todavía la transpiración de Maradona impregnada”, sentencia orgulloso, y añade: “En ese partido, que ganamos 4 a 1, hace sus primeros goles en un Mundial. Uno en el primer tiempo, y otro en el segundo. Maradona le regala esa camiseta en el vestuario a Menotti, que luego se la regaló a su nieto y le anotó el resultado del partido y el nombre del jugador”.

Mercado de pases

“De los precios no me gusta mucho hablar”, aclara de entrada Hernán cuando es consultado por los valores de las casacas, que en su mayoría consigue de ex jugadores, periodistas, y por la plataforma Mercado Libre, en la cual tiene que aguzar la vista para evitar comprar réplicas de las originales. “Las de Maradona, que tienen un gran mercado, son las que más truchas hay. Pero uno, con el tiempo, va afinando el ojo”, advierte este fanático de las camisetas, y explica su mecanismo para no ser estafado: “Lo que trato es de chequear la información que te dan, y cotejar. Tengo muchas revistas de El Gráfico para mirar eso. Con las telas de las camisetas te vas dando cuenta si es la original de la época o si es más actual. Mucho tiene que ver también la fuente, si te la vende alguna persona desconocida, o si es algún periodista o ex jugador”.

Es que claro, muchos vivos “te dicen «me la regaló Diego», pero de ahí a que puedas corroborar eso es difícil”, avisa. Y agrega: “La experiencia de tantos años de haber visto camisetas hace que me pueda dar cuenta. Igual, no creo estar exento de que me puedan enganchar con alguna mala, pero el margen de error va bajando con la experiencia”.

De la colección, “en su mayoría fueron compras”, aunque “algunas me las regalaron”, revela, y aclara: “Pero las de Maradona, por ejemplo, hoy ya nadie te las regala”. En este sentido, comenta que “lo que se hace mucho entre coleccionistas es comprar muchas camisetas a alguien y quedarse sólo con las que colecciona, y el resto las reubica con otro coleccionista, y con esa plata se paga las camisetas que compraron para ellos”.

En diálogo con este medio, narra que el campeón mundial del 78, el Negro Oscar Ortíz “me terminó vendiendo y dando toda la colección que tenía”, y explica que “entre coleccionistas nos vamos conociendo y nos vamos pasando los contactos de gente que tiene camisetas que necesitamos”.

Por último, alerta sobre los nuevos modelos: “Son más difíciles, porque las que se venden en las tiendas son iguales a las que usan los jugadores en los partidos. Así que puede venir una persona y decirme que la usó Messi, pero es la misma que yo puedo conseguir en Mercado Libre o en un local de ropa deportiva. Lo lindo es cuando tienen las manchas del partido, que no hayan sido lavadas, sino no se puede comprobar”.

Vestuario

Hernán Giralt señala que las distintas versiones de casacas racinguistas, maradonianas y albicelestes que acumula se pueden visitar a través de un portal creado para tal fin: www.museoracingclub.com y en las distintas redes sociales (en Twitter, Facebook e Instagram). “Cuando consigo una camiseta subo la foto ahí acompañada de una imagen del partido en que se usó y con una breve descripción de cómo la conseguí. Ahí se puede ver toda la colección”, dice el coleccionista, quien además se hizo construir “un mueble que llega hasta el techo, unos 3 metros de altura aproximadamente, y ahí las tengo a todas, con bolsas de plástico colgadas con percha”, donde las exhibe para amigos: “A veces hacemos asados con chicos, y me piden que les muestre las camisetas, y así les voy contando algunas anécdotas de cómo las conseguí”.

De todas maneras, reconoce que a esa gran colección aún le faltan algunas figuritas difíciles: “Me gustaría conseguir alguna de Maradona del Mundial 86. Tengo del 82, del 90 y 94. Y también me gustaría conseguir alguna real de Messi en la Selección. Tengo usadas por él en el Barcelona, pero no la de Argentina”.

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