En los últimos meses aparecieron en Rosario dos libros de poesía que en muy poco tiempo se arrimaron entre ellos en una pila de mi biblioteca como si los uniera algún parentesco no tan lejano. Con propuestas estéticas diferentes, no son tan distintos: ambos son el primer libro de cada autor/a, las dos son publicaciones autogestionadas, y tienen la misma matriz argumental o temática: la música o mejor dicho la canción, ritmo, melodía y armonía, ese talismán que tiene miles de años, que se ordena en los mejores discos de rock, o se mezcla en el aleatorio de un playlist, ese oráculo moderno que va cifrando nuestro paso por el mundo como el I ching. Se trata de Yo sólo quería escribir canciones, de la periodista y productora cultural Lucia Rodriguez (Resistencia, Chaco, 1987), y ¿Cuánto vale una canción?, del joven músico y productor musical Martín Míguez, alias Imaginario (Rosario, 1997). Las canciones son la sustancia de estos poemas que cada cual recrea y modela en un lenguaje personal, propio, y singular (un poco parafraseando a Saer), con las reglas de sus pasiones. Estos poemas, los de Lucía Rodriguez por un lado y los de Martín Miguez por el otro, dan con la forma de una plegaria, de un recuerdo muy nítido en la retina o debajo de la piel, de un manifiesto, o de una melodía que nos lleva de la mano tan lejos como se pueda. Una coincidencia en ambos libros que desmenuzamos por separado más adelante. 

 

Yo sólo quería escribir canciones

Los poemas fueron escritos entre 2018 y 2021 en el marco del taller de escritura que dicta en Rosario el escritor Agustín González. Además, González corrigió y editó el libro junto a Anabel Martín, también poeta de la ciudad y amiga de la autora. Ambos señalaron en la contratapa que “este libro se compone de videoclips, cortos y roadmovies, biografías no autorizadas con escenas que encenderán una película en la imaginación de quien lea sus páginas”. Mientras leía en orden aleatorio los poemas de Yo sólo quería escribir una canción, se fueron ordenando en mi cabeza las secuencias de una historia que empieza con el bordado de lentejuelas de un disfraz, el tejido abrigador de una amistad, el chico que no era y una puerta que se deja abierta, sin cerrojo, para que el amor entre sin permiso. Lucía Rodriguez nos recuerda a través de los Stones que “no siempre podés obtener lo que querés, pero si lo intentás, podés encontrar lo que necesitás”. La autora que quería escribir canciones inventó poemas con las canciones en las que a veces se ordena el mundo en su breve duración, para seguir en la búsqueda inagotable de un destino, pero también para hacer un alto en el camino y agradecer. “Yo sólo quería escribir canciones/ devolverle algo al sueño que ama la vida/ como esos tres acordes/ amaron salvarme”, resume la autora de este libro que está separado por módulos presentados con epígrafes de citas de Alejandra Benz, Martin Buscaglia, Lorrie Moore y Jeff Tweedy. Los títulos de los poemas aparecen en el extremo derecho de la página en vertical: todos los detalles están cuidadosamente dispuestos como parte integral de la obra, y si bien los poemas no están agrupados por una relación lógica con estos textos, funcionan como elementos de un collage, lo mismo que las ilustraciones que dialogan con el texto y el diseño editorial del conjunto, lo primero a cargo del hermano de la autora, Federico Rodriguez Seveso, y el diseño de Joaquina Parma. El resultado es un libro objeto precioso. 

La edición se solventó a partir de una pre venta a través de la cual Rodriguez, que también es comunicadora social y productora radial, vendió alrededor de 150 ejemplares. La autora explicó en un programa de Radio 2 que la idea de la autopublicación, es decir, de prescindir de un sello editorial, tuvo como ventaja el control total del armado del libro; en especial la diagramación, que forma parte importante de la propuesta estética del libro, pero también el enorme esfuerzo que conlleva el trabajo de edición y distribución.

 

¿Cuánto vale una canción? 

Este es el primer libro de Imaginario, pseudónimo artístico de Martín Miguez, músico y productor musical que nació en Rosario en 1997. Entre el manifiesto y la protesta, Miguez rechaza  al mundo hipermediatizado, es decir, al modo en que experimentamos hoy al mundo para seguir más o menos en él. Los primeros poemas de este libro evocan el desencanto de una generación “de transición”, como la denomina el autor, frente a lo que alguna vez fue promesa: “El rock ya ni incomoda/ la poesía ya no incomoda”. La voz poemática, pero también ideológica, se posiciona en esta generación de transición que abraza al amplio espectro de millennials y centennials, jóvenes viejos que deambulan insatisfechos en “la resaca de un mundo que ya no existe”, masticando la nostalgia por lo que nunca se tuvo, o lamentando algo que perdimos por haber llegado demasiado tarde. “¿Puede una canción cambiar al mundo?/ ¿fue posible alguna vez?”, se pregunta el poema que contiene el espíritu del libro. Julia Enriquez escribe en la contratapa: “Con esas ruinas se construirán peldaños”. Para ello sólo basta recuperar al chico que desde el asiento trasero “entendió que no existe en el mundo nada más poderoso que una canción”. 

¿Cuánto vale una canción? es un pequeño poemario en el que intento buscar una verdad en un mundo en el que las verdades no importan si no son compatibles con las plataformas de streaming. Una búsqueda por revalidar  aquellas canciones que nos hicieron mejores personas, que nos hicieron soñar con un mundo algo menos mezquino”, explicó Imaginario sobre este libro que se abre paso entre algunos rezongos, pero también en evocaciones luminosas: “Todo lo que sé sobre la vida lo robé de alguna canción”.  Para empezar a saber algo sobre la vida o, incluso mejor, para abandonar cualquier pretensión de comprenderla, las canciones siguen siendo un fundamento para vivirla. 

Martín Miguez forma parte de la banda Jimmy Club, con la que editó los álbumes de estudio Aviones de Papel (2017), Bestiario (2019) y Bestiario Remixes (2020). Y bajo el pseudónimo de Imaginario, lanzó Medusas en el Jardín (2018) y Música de Cañerías (2018). 

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