En el marco del pasado 12 de Octubre, los pueblos originarios Mocoví, Qom, Corondá, Abipón, Chaná, Mapuche, Kolla, Diaguito-Calchaquí y Tonocoté mantienen viva la lucha ancestral en la provincia de Santa Fe.

“Es un día de luto”, sintetizó el portavoz del pueblo mocoví, Ariel Araujo, antes de presidir el acto en el que invitó a reflexionar sobre el significado del 12 de Octubre para las comunidades que, antes de la llegada de los españoles, no imaginaban que la tierra, los árboles y hasta los cielos tendrían dueños. De ese despojo hay una memoria que como un rayo no cesa, y que quinientos años después aún debe seguir hablando de derechos y legados. O de su contrapartida, “la represión de Villa Mascardi”, explicó. Y dijo que la prioridad en la agenda que gestionan es ocupar las tierras cedidas por la Provincia, pero que fueron intrusadas por ganaderos, o no quedar en medio del fuego en las islas donde viven y pescan. 

“La reflexión busca que la sociedad comprenda y tenga en cuenta y visibilice a los pueblos originarios que aún están presentes en el territorio provincial y nacional”, enunció Araujo, asistente técnico de la Dirección de Comunidades de Pueblos Originarios, un organismo oficial creado en marzo de 2021, que depende del Ministerio de Desarrollo Social y dirige Rosana Esquivel, representante del pueblo Qom de Rosario. 

Foto: Dirección de Comunidades de Pueblos Originarios Santa Fe

Los pueblos originarios vienen de sobrellevar siglos de colonización y exterminio al que siguieron las políticas de asimilación forzada ejecutadas por los distintos Estados nacionales, explicó. Y dijo que estas políticas consistían en dejar de lado cultura, idioma y espiritualidad, para adoptar costumbres y religiones occidentales, y que esa fue la situación que se extendió hasta la década de 1980, hasta la última dictadura militar. 

“Con el retorno de la democracia, llega el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. Se abrió un proceso que llevó varias etapas, que aún continua, del cual surge la necesidad de establecer un diálogo de respeto mutuo, intercultural, donde Argentina reconozca que es un país plurinacional, multiétnico y plurilingüístico”, explicó. Y dijo que el camino en el que se avanza es el de una mayor autonomía, es decir mayor poder de toma de decisiones, de recuperación de sus territorios.

Claro que a pesar de lo que se logró, no todo es lecho de rosas. “Aún vemos resabios de esas políticas colonialistas, como los hechos acontecidos hace pocos días en Villa Mascardi, en Río Negro, con la comunidad mapuche, que muestra cómo el aparato represor del Estado aún tiene vigencia para con los pueblos indígenas”, enfatizó. Y añadió que esto justamente, invita a ir reflexionando, o más aún, a plantear interrogantes: si cuando hablamos de derechos indígenas, si realmente lo hacen los políticos como cuestión electoral, o lo hacen en profundidad, en base a “un respeto y reconocimiento pleno, efectivo, lo que implica muchas cosas”, sostuvo.

“El reconocimiento de un territorio, el que fue usurpado, robado, la restitución parcial de ese territorio es un reclamo que los pueblos indígenas vienen haciendo, así como que se concluya con el relevamiento territorial de sus comunidades que se viene haciendo desde el año 2007 y que nunca termina, a pesar de que estaba previsto para tres años y se extiende con leyes y leyes de prórroga”, relató. Y agregó el reconocimiento de la libre determinación con sus propias pautas culturales y de organización.

“Todo esto es lo que hay que reflexionar, así como hay que ver qué políticas públicas se están dando en los Estados, si son efectivas, o queda mucho por hacer. Todas estas son las cuestiones que hacen a este día de reflexión”, señaló. Y reiteró la necesidad del diálogo intercultural que permita construir sociedades en todos los niveles, que se respete la diversidad que es capaz de potenciar a la sociedad, tal como ocurrió en naciones industrializadas, que fueron capaces de tomar la multiculturalidad como factor de desarrollo pero que a la vez respete las diferencias.

Santafesinos de veras

¿Quiénes son los pueblos originarios en territorio santafesino? ¿Dónde viven? ¿De qué trabajan? ¿Qué necesidades aún gestionan? “La provincia cuenta con una diversidad cultural muy amplia que integran nueve pueblos originarios, algunos son mayoritarios como Mocoví y Qom, y otros numéricamente más chicos como Corondá, Abipón, Chaná y Mapuche”, enumeró. Y sumó otros pueblos que vienen de migraciones internas como Kolla, Diaguito-Calchaquí y Tonocoté en Rafaela. Entre ellos, Abipón, Mocoví, Qom, Corondá, Chaná y Mapuche, son los preexistentes, estaban antes de que los conquistadores legalizaran la propiedad de las tierras y las aguas, fundando asentamientos y corriéndolos hacia la espesura o llanura adentro.

Foto: Prensa Ministerio de Desarrollo Social

Según Araujo, comunidades indígenas, asentamientos o gente de estos pueblos están en todo el territorio provincial, desde Rufino al sur, hasta Florencia o Gato Colorado en el norte. “Diría que de los 365 distritos o localidades que hay en Santa Fe, el setenta u ochenta por ciento cuenta con familias indígenas de distintos orígenes. Mocoví y Qom son los que más predominan”, señaló. Y a modo de ejemplo citó a los Corondá en Coronda, Chaná en Puerto Gaboto, Abipones en San Jerónimo del Sauce y Reconquista. 

La mayoría son mano de obra especializada en oficios como albañiles, obreros de la construcción, agricultores migrantes como los mocovíes que trabajan en el ciclo de cosechas de frutilla, caña de azúcar o en los cordones hortícolas de Rosario y Santa Fe. Además, quienes habitan en la costa del Paraná tienen la pesca como actividad económica principal, como en Granadero Baigorria y más al norte, las comunidades costeras de Mocoví, Qom, Corondá y Chaná. 

“Las artesanías también constituyen un medio de vida, como es el caso de los Qom en Rosario, además de proyectos más innovadores como los de la economía circular en el reciclaje de residuos, muchos de quienes se les dicen cartoneros en las grandes ciudades, son indígenas”, reseñó. Y dijo que algunas comunidades tienen proyectos de desarrollos productivos más avanzados como el turismo comunitario indígena, capacitándose como guías o micro emprendimientos con alojamiento, gastronomía o pesca.

La lucha en la actualidad

“La lucha se centra en las tierras, en su recuperación parcial. Santa Fe tiene dos leyes de Reparación Histórica, las N°12.086 y 12.091, que establecen que en las tierras fiscales de la Provincia, es prioridad la cesión o transferencia a los pueblos indígenas”, enunció Araujo. Y no pasó por alto que la provincia, si bien extensa, tiene un territorio bastante fraccionado y concentrado con alta producción agrícola y agropecuaria, lo que le confiere un valor económico muy alto y constituye un obstáculo para su acceso. 

En la actualidad llevan recuperadas unas 28 mil hectáreas de tierras en toda la provincia pero aún falta mucho más. “La meta fijada es tener una recuperación de 900 mil hectáreas de tierras en todo el territorio provincial, que reflejaría un poco el valor de la restitución histórica de tierras, de acuerdo a los números que va dando el Relevamiento Territorial de Comunidades Indígenas.”

“Esto implica una lucha muy larga. Tenemos situaciones como Colonia Dolores o San Javier, donde la Provincia reconoció diez mil hectáreas de tierra a las comunidades y nunca se ha cumplido, es decir que tenemos invasiones, intrusiones, así como la situación en las islas fiscales sobre el río Paraná, donde la mayoría está otorgada a comunidades indígenas pero están con intrusiones, ganaderos o problemas muy graves de incendio, como lo que ocurrió hace unos días, frente al Túnel Subfluvial, donde una comunidad mocoví, que vive en la isla, quedó en medio del fuego”, fue el relato estremecedor de Araujo. 

Foto de archivo: Prensa Ministerio de Desarrollo Social

“En la Dirección de Pueblos Originarios se tramitan expedientes para el cumplimiento efectivo de la cesión de tierras que en muchos casos son ganaderos que tiran sus vaquitas en las islas y las llevan y comercializan en Entre Ríos, hay una situación donde los ganaderos son de Santa Fe”, enfatizó. Y dijo que por los incendios en las islas, las comunidades indígenas se vieron muy afectadas en sus recursos de pesca, caza y recolección.

“Los expedientes están bajo nuestra responsabilidad, los estamos haciendo marchar haciendo las denuncias que corresponden, como hace muy poco, que tuvimos una situación en Recreo, donde hay 400 hectáreas restituidas a la comunidad mocoví, y que estaban usurpadas por un colono, con siembras ilegales, y logramos coordinar acciones con la fiscalía del Ministerio Público de la Acusación, para que cese el estado antijurídico y se restituyan esas tierras a la comunidad”, explicó. Y comentó que en la zona de las islas están trabajando situaciones similares, “la Justicia debe determinar los procesos de desalojo y el Estado debe concurrir con sus medios y recursos para garantizar el acceso efectivo, como señala la Constitución”.

En la semana que termina, la Whipala ondeó en diferentes actos, recordando el valor sagrado de la tierra, evocando la cultura, la energía y la fuerza, el tiempo y las transformaciones. En cada ocasión relataron una vez más quiénes son, cuánto sufrieron, cuánto falta aún saldar con ellos y sobre todo, recuperar la dignidad de la que los despojaron, de entre los pliegues más tristes y siniestros de la historia.

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