Hijo, primo y hermano de futbolistas, Nicola Higuaín se lanza como cantante. Fana del tango –por su abuelo Santos Zacarías– y de los Redonditos de Ricota, acaba de publicar su primer disco: Amistad es lo primero.

Nicolás Higuaín no usó su voz para gritar goles, como Gonzalo y Federico, sus hermanos menores. Tampoco para ordenar una defensa, como su padre Jorge. Y mucho menos para dar indicaciones y consejos a jóvenes boxeadores, como su abuelo Santos Zacarías. Nicola, tal su nombre artístico, usó la voz para cantar. De muy breve paso con los cortos, siguió ligado al fútbol como representante de sus hermanos (entre otros futbolistas). Desde que se retiraron, el deporte le interesa mucho menos, contrariamente a lo que le ocurrió con la música. Casi a la par que se desligó del mundo de la redonda lanzó su primer disco: Amistad es lo primero, disponible en plataformas digitales desde el viernes.

Entre la tango y el tango

Don Santos Zacarías se destacó más fuera del cuadrilátero –como entrenador– que dentro –como peso mediano–. Con los guantes cosechó más derrotas que triunfos en su muy corto período como profesional, que apenas se extendió entre 1948 y 1950. Como mentor, acompañó en el rincón a Sergio Víctor Palma y a Juan Martín Látigo Coggi, entre otros. Era hincha de Lanús y fanático de Carlos Gardel. Nicola, su nieto, afirma que su pasión arrabalera le viene de ahí, del padre de su mamá Nancy, “la más artista de la familia”, ya que “es una apasionada del arte, y nos inculcó a nosotros todo lo que es música, pintura, literatura”.

En la casa de los Higuaín-Zacarías “la música siempre estuvo muy presente a través del abuelo. Y era tango las 24 horas”, rememora el compositor y cantante en diálogo con El Eslabón. Confiesa que “con el correr de los años, en mi adolescencia, fui descubriendo cosas nuevas de esa época que me generaban cierto interés y fui despertando una pasión que hoy te diría que no puedo vivir sin escuchar música”. Y argumenta: “No miro televisión, soy consumidor de música todo el día: si no es en vinilos es Spotify, sino cualquier formato. Soy un apasionado”.

De todas maneras, Nicola no pudo gambetear la tradición futbolera de su familia: su padre Jorge, el Pipa original, fue emblema de River (también jugó en Boca, San Lorenzo, Gimnasia, en el fútbol francés). Después lo siguieron los Pipitas: Federico jugó en Nueva Chicago, Independiente, Colón, América de México, entre otros, y se retiró en el mismo Inter de Miami donde también colgó los botines, hace un mes atrás, su hermano Gonzalo, crack con pasado en River, Real Madrid, Nápoles, Juventus y la Selección Argentina. Y como si faltara algo, su primo Claudio Zacarías, vistió la camiseta de San Lorenzo, con la que fue víctima de un atentado en un vestuario que lo alejó de las canchas.

Sin embargo, aclara: “Tuve la suerte de nacer en una familia en la que nunca se exigió nada más que poner el alma en lo que elegíamos como profesión. Nunca tuve la presión de mis padres de tener que ser jugador de fútbol, mis hermanos tampoco la tuvieron. Sí se inculcó estudiar, hacer deportes. Pero pude haber sido jugador de tenis y estaba todo bien”. Y agrega: “Lo que sí estaba claro es que mi mamá nunca me dejó ser boxeador, que ya conocía el deporte por mi abuelo. Eso sí fue una imposición en casa”. Pero Nicola, pese a no subirse al ring, se salió con la suya: la segunda canción del flamante disco se llama El último round.

Si bien la música fue, es y será lo suyo, el más grande de los hermanos Higuaín no se arrepiente de ese amor que se tradujo en las inferiores de Atlanta y Almagro, y en la Primera de San Telmo a fines de 1999. “Tuve la suerte de haber pasado por el fútbol, pero no sentía que era lo que más me gustaba. Lo hacía, pero no me llenaba”.

Entre la redonda y los redondos

La melodía que llegaba a oídos del joven Nicolás no sólo era aquella surgida a orillas del Río de la Plata. “Tengo un primo más grande… –piensa y se corrije– , que en realidad no es un primo sino un tío segundo, que es fanático de Los Redondos. Estaba todos los días escuchando”. Afirma que con 11 o 12 años, Patricio Rey “fue un viaje de ida”. Agrega que luego, “por una cuestión generacional, fui a la disquería a comprar El amor después del amor, estaba en 7° grado y recuerdo haber hecho la cola para comprar ese disco”, que terminó siendo, hasta el día de hoy, el más vendido de la historia del rock nacional.

El mayor de los hermanos Higuaín asegura que el Indio Solari y Fito Páez “fueron los dos artistas que más me influyeron”, y que “después, con los años, me hice muy escucha de Andrés Calamaro, en la época que estaba con Los Rodríguez”.

Ya de más grande, repartió sus días entre la pelota y la música. Tras su paso por el Candombero, vistió la celeste de Defensores Unidos (CADU), e hizo un último intento en Defensores de Belgrano, donde no alcanzó a debutar. Pero su compromiso con el fútbol continuó fuera del verde césped: “Por una cuestión de desarrollo familiar, me tocó cuidar las carreras a mis hermanos y así conocí a otros jugadores”, cuenta sobre su rol como representante de jugadores. “Así que decidí que cuando Gonzalo se retirara no iba a seguir más. Porque en verdad, lo que me llena y me apasiona es estar todo el tiempo creando música”.

Cantalo, cantalo

A mediados de octubre, el ex delantero de la Selección Argentina y tantos otros importantes clubes europeos, colgó los botines, recargados con más de 300 goles. “En esos días que se retiró Gonzalo, yo venía procesando ya –después de 2 o 3 años– esto del disco”. Recuerda que “cuando lo acompañé al Inter de Miami” como representante “sabía ya que ese iba a ser su último club y empecé a preparar mi carrera artística, porque creía que ya había dado todo a nivel fútbol”. Acto seguido, se juntó con su amigo Pato Lange, y le soltó la idea: “Me dijo «mirá que no se hace un disco de un día para otro. Vos sos medio loco». Le dije que se quedara tranquilo, que ya nos poníamos a trabajar. Así que a partir de ahí comenzamos. La idea fue hacer canciones de rock nacional. Tanto Pato como yo somos dos chicos muy nutridos del rock nacional”.

El puntapié inicial lo dio con el videoclip Vamos, que ya cuenta con más de 200 mil visitas en YouTube, y que abre el disco Amistad es lo primero. Si bien adelanta que “no creo que haya fútbol en mi música”, algo de su pasado en las canchas se cuela: “En el video de Vamos, una de las ideas fue pasar por los lugares donde yo fui creciendo, como el club de baby fútbol en el que me crié, hay un bar con camisetas, filman el puente de La Boca donde tomaba el bote para cruzar a entrenar a San Telmo. Son circunstancias de mi adolescencia”. Aunque aclara: “Respeto todas las ideas pero no me gusta hacer canciones de fútbol, no las siento”. A la hora de determinar influencias, Nico remarca: “Las inspiraciones son del tango, porque soy un apasionado, pero hay sentimientos de esperanza, Vamos, por ejemplo, es una invitación a salir a la calle a caminar, después de la pandemia. También hay muchas canciones personales, de encuentros, desencuentros, de fracasos”.

Antes de despedirse, el cantautor subraya: “Hoy la música es todo en mi vida. Antes era muchísimo, pero le dedicaba tiempo a otras cosas. Hoy es la profesión que siento que amo. Todo lo que hago por la música, sea para componer, para mejorar el canto, lo hago con ganas. Me deja una plenitud y un agradecimiento por todo esto que me está pasando en la vida”.

Vamos, vamos, Argentina

En el marco de la Copa del Mundo que se disputa en las lejanas y desconocidas tierras de Qatar, Nicola Higuaín se pinta las rayas de la camiseta en la piel. “Me considero un fanático de la Selección Argentina, juegue quien juegue siempre quiero que le vaya bien”, devuelve de entrada ante la pregunta de cómo ve a la Scaloneta de cara al certamen ecuménico, y agrega: “Desde temprana edad tuve la suerte de ver a la Argentina campeona del mundo en el 86. Y después los mundiales que siguieron, como el del 90 que me marcó mucho”.

Tras confesar que “lo que no estoy siguiendo mucho es el fútbol a nivel local”, el músico detalla: “Es como que se me fue un poco la pasión. Me pasó algo muy particular a mí: ver todo el tiempo a familiares jugando al fútbol y de repente no los tengo más. Entonces me cuesta ver un partido y no ver a mi papá, primer duelo. Segundo duelo: no ver a mis hermanos, mis primos. Toda la vida vi a mis familiares jugar y ahora no los veo, tengo un duelo con eso”.

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