Un borrador del nuevo Diseño Curricular para la Educación Primaria de Santa Fe, presentado el pasado 14 de agosto, genera un intenso debate en la comunidad educativa. Según una publicación del Ministerio de Educación de la provincia Fe en sus redes sociales: “La provincia de Santa Fe tendrá un nuevo diseño cu rricular para la escuela primaria. Luego de 27 años comenzó el proceso de construcción colectiva con los equipos de supervisión y especialistas, que involucrará a todos los actores y miembros del sistema educativo. La propuesta es más que una actualización; es un camino que traza un horizonte común para que los chicos puedan encontrar en la escuela un espacio de aprendizajes para la vida”.

A pesar de que el documento busca ser una propuesta vanguardista y participativa, ha recibido críticas por su presunta falta de claridad, viabilidad y coherencia con las realidades de las aulas y la sociedad actual. Entre los puntos más cuestionados se encuentran la falta de autoría explícita, la idealización de conceptos como la alfabetización y la inclusión, y la desconexión con las realidades sociales y materiales de las escuelas. Este análisis busca desentrañar las tensiones entre las intenciones del documento y los desafíos que plantea su implementación práctica en el aula.

¿Qué es un Diseño Curricular Provincial para la Educación Primaria? Un diseño curricular provincial es un documento oficial que establece los lineamientos pedagógicos, objetivos, contenidos y estrategias de enseñanza para todas las escuelas primarias de la jurisdicción. Su propósito es garantizar una educación de calidad, equitativa y adaptada a las necesidades locales, promoviendo el desarrollo integral de los alumnos. ​Este marco busca orientar a los docentes en su práctica diaria, definir las áreas de conocimiento y establecer criterios para la evaluación y la inclusión educativa con calidad.

La ausencia de autoría: ¿Una estrategia de poder? El borrador del diseño curricular no presenta una autoría explícita, lo que genera críticas sobre su legitimidad. Según el análisis del discurso, esta falta de nombres propios refuerza la idea de una autoridad abstracta y monolítica, dificultando la identificación de los protagonistas responsables de las decisiones.  Aunque el documento menciona procesos participativos, como mesas de trabajo y consultas con expertos, no detalla quiénes participaron, lo que debilita la confianza en su representatividad y transparencia.

La negativa del Ministerio de Educación a dialogar en paritarias -con los gremios docentes (Amsafé y Sadop) cuestiones salariales y técnico pedagógicas, como el presente documento, titularizaciones y traslados de docentes- contradice su discurso de promover un diseño curricular a través de una “consulta participativa”. Esto convierte la supuesta “participación” en un monólogo o una imposición, desmintiendo la idea de una “construcción colectiva” genuina.

Foto: Ministerio de Educación de Santa Fe

Alfabetización: entre la teoría y la práctica. La propuesta de alfabetización que se presenta aspira a una visión moderna y holística, sin embargo, su implementación enfrenta varios desafíos. El Plan de alfabetización santafesino Raíz, aunque inspirado en un enfoque sociocultural y sistémico, ha sido objeto de críticas por considerarse desequilibrado en la práctica, ya que privilegia la escritura y la oralidad por encima del aprendizaje basado en unidades con significado.

Si bien la teoría puede parecer sólida para niños que ya son hablantes y oyentes, su aplicación en el aula resulta compleja. Los docentes se enfrentan a la heterogeneidad de los alumnos, a la falta de recursos y a la necesidad de una formación constante para un enfoque que demande flexibilidad y un profundo conocimiento del proceso de aprendizaje individual de cada niño.

El llamado enfoque “equilibrado” busca una síntesis entre los métodos fonológicos (que enseñan la relación entre letras y sonidos) y los de la “lengua completa” (que priorizan la comprensión). Sin embargo, algunos críticos argumentan que, en la práctica, se pone demasiado énfasis en la comprensión de textos y se descuida la enseñanza clara del código alfabético. Esto puede generar dificultades en el reconocimiento de palabras, especialmente para algunos alumnos.

En este contexto, el debate sobre el Plan Raíz no es un caso aislado. Se inscribe en una discusión pedagógica de larga data en Argentina y en Latinoamérica sobre si la enseñanza debe comenzar con unidades desprovistas de sentido (como fonemas) o con unidades significativas plenas (comprensión). La tensión entre estos dos polos se refleja directamente en las críticas a la implementación de programas como el mencionado.

Finalmente, la decisión del Ministerio de Educación de no dialogar con los sindicatos sobre los cambios curriculares puede ser vista como un intento de limitar la relación con los docentes a una cuestión de jerarquía laboral en lugar de una negociación colectiva. Esto tiene como efecto la despolitización del docente, reduciéndolo a la categoría de “empleado” y no a la de un actor social y político crucial en la construcción de políticas educativas. Este enfoque, centrado en la “gestión eficiente” más que en la “participación democrática”, puede incluso asegurar el fracaso de la implementación de la propuesta curricular.

Inclusión y transversalidad: ¿Realidad o idealización? ​El enfoque inclusivo del borrador, aunque valioso, idealiza el trabajo colaborativo y carga al docente con responsabilidades complejas sin ofrecer recursos concretos. ​La inclusión plena, sin apoyo especializado, puede convertirse en una “inclusión sin aprendizaje”. ​ Por otro lado, la transversalidad curricular, que busca integrar temas como ciudadanía, derechos humanos, interculturalidad, educación sexual, educación ambiental y educación para la convivencia democrática, enfrenta críticas por su falta de concreción y el riesgo de superficialidad en su implementación. ​

También el documento es superficial al abordar el rol de la escuela. Si bien menciona su función de propiciar la participación familiar y el uso de las TIC, no aclara su rol central en la enseñanza explícita del código alfabético. Al enfocarse en los ambientes de aprendizaje externos, el texto desvía la atención de la necesidad de que la escuela, y en particular el docente, asuma un papel decisivo en la enseñanza sistemática y rigurosa de las relaciones entre letras y sonidos, la ortografía y la gramática.

Foto: Télam (Archivo)

Flexibilidad pedagógica y Aprendizaje Basado en Proyectos: ¿Utopía en el aula? La flexibilidad pedagógica y el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) son propuestas innovadoras, pero su aplicación práctica enfrenta obstáculos. Edith Litwin advierte en sus investigaciones que el éxito del ABP depende de una planificación cuidadosa y recursos adecuados, algo que muchas escuelas no tienen.  Además, existe el riesgo de que los proyectos se queden en la superficie, sin profundizar en el contenido académico. La idealización del rol docente, la falta de estructura para gestionar proyectos y la brecha digital son algunos de los desafíos que dificultan su implementación. ​Además, el ABP puede generar fragmentación del conocimiento si no se acompaña de una intervención didáctica sólida. ​

Evaluación formativa: una propuesta ambiciosa. La evaluación formativa, presentada como un modelo progresista, enfrenta desafíos en su implementación.  La carga horaria y administrativa de los docentes dificulta la aplicación de instrumentos diversos y retroalimentación constante. Además, la conciliación entre evaluación formativa y calificación sigue siendo un punto conflictivo. 

La propuesta tiene serios desafíos planteados por la gestión y la diversidad. La variedad de instrumentos de evaluación que plantea consume un tiempo que no es realista para docentes con grupos numerosos. Aunque la propuesta busca la equidad, su visión es demasiado homogénea y puede no ser adecuada para todos los alumnos, ya que asume que todos tienen la confianza y las habilidades para participar en autoevaluaciones y evaluaciones entre pares, lo cual invisibiliza las necesidades de alumnos con dificultades de aprendizaje o problemas emocionales.

Diversificación del currículo: un ideal difícil de alcanzar. El borrador propone diversificar el currículo para atender la diversidad de los alumnos, pero esta idea enfrenta críticas por su falta de concreción. Los mismos docentes señalan que la propuesta idealiza su rol, atribuyéndoles capacidades casi ilimitadas para transformar la organización escolar, algo que no se corresponde con la realidad de las aulas.

Utiliza términos como “justicia curricular” o “superar modelos normalizadores” sin ofrecer un “cómo” concreto. Esta falta de especificidad podría dejar a los docentes sin un plan de acción definido. También se genera una ambigüedad al conciliar la diversificación con el “núcleo común de saberes”, ya que el texto no explica cómo se mantiene la estandarización mientras se flexibilizan los caminos para alcanzarla.

Se corre el riesgo de minimizar la necesidad de apoyos específicos, al sugerir que la inclusión en el aula regular, sin la intervención de especialistas, es suficiente para todos los alumnos. Por el otro, al buscar una “misma planificación para todos”, se podría caer en la superficialidad de la enseñanza, impidiendo la profundización en los contenidos o en las metodologías, lo que podría empobrecer la calidad educativa para todos los alumnos.

Inclusión: ¿realidad o idealización? La inclusión es uno de los pilares del diseño curricular, pero su implementación genera dudas. La educadora Flavia Terigi señala que la inclusión no debe limitarse al acceso físico al aula, sino garantizar que los alumnos realmente aprendan. La falta de recursos y apoyo especializado pone en riesgo este objetivo.

Aunque se menciona que las propuestas deben ser revisadas, no especifica cómo se evalúa su efectividad. Esta falta de criterios para el proceso inclusivo podría convertir la “revisión” en un mero ejercicio burocrático. En cuanto al derecho a la educación, el texto lo reduce al acceso a la escuela, sin profundizar en que el verdadero derecho es a una educación de calidad inclusiva y con sentido. Si los “ajustes razonables” no se aplican de manera efectiva, un alumno puede estar presente en el aula, pero no estar aprendiendo, lo que pone en entredicho el cumplimiento de este derecho fundamental.

Foto: Télam (Archivo)

Transversalidad curricular: un enfoque ambicioso. El borrador apuesta por la transversalidad curricular, integrando temas como ciudadanía, derechos humanos, interculturalidad, educación sexual, educación ambiental y educación para la convivencia democrática. Sin embargo, la propuesta enfrenta críticas por su complejidad y riesgo de superficialidad. Docentes advierten que la falta de formación y tiempo podría dificultar su implementación efectiva.

El documento asume que la escuela puede formar ciudadanos críticos simplemente integrando estos enfoques, ignorando el peso determinante de factores externos como la familia, los medios y el contexto sociopolítico. Asimismo, el texto utiliza una jerga pedagógica abstracta (“plurales y multireferenciales”, “posicionamientos ético-políticos”) que, si bien es sólida en lo conceptual, carece de la concreción necesaria para que el docente pueda aplicarla de manera efectiva en el aula.

Áreas curriculares: ¿fragmentación del conocimiento? El modelo tradicional de áreas curriculares, aunque común, es criticado por generar una visión fragmentada del saber. Esta estructura rígida crea una desconexión con la realidad. Los contenidos se perciben como abstractos, sin relación con la vida cotidiana de los alumnos, lo que puede llevar a un aprendizaje pasivo y memorístico. Los expertos en educación de niños y niñas proponen alternativas como módulos interdisciplinarios y proyectos integrados para conectar los contenidos con la realidad de los alumnos.

El borrador del Diseño curricular para la educación primaria en Santa Fe presenta una visión ambiciosa y moderna, pero su desconexión con las realidades del aula y las limitaciones del subsistema educativo santafesino lo convierten en un documento idealista. ​Para que estas propuestas sean viables, es necesario un mayor apoyo a los docentes (sueldos acordes, formación continua, traslados, concursos, recursos concretos) y una planificación que considere las desigualdades sociales y materiales de las escuelas en sus territorios.​ Sin estos elementos, el diseño corre el riesgo de quedarse en el plano teórico, sin impactar de manera efectiva en la educación de los niños y niñas de la provincia. ​

 

*Doctor en educación, ex rector del Instituto Superior de Educación N°16 de Rosario. 

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