En una ciudad en la que siempre se discutió el uso del espacio público, el intendente de Rosario Pablo Javkin utiliza la ironía y el sarcasmo para evitar debatir con los actores sociales que quieren participar en la planificación del desarrollo urbanístico.

La vida política del Intendente comienza allá por los años 80 en Franja Morada, en el Colegio Superior de Comercio. Luego ingresaría a la Facultad de Derecho, llegando a ser presidente del Centro de Estudiantes, luego de la Federación Universitaria de Rosario, para terminar ocupando, durante el menemismo, la presidencia de la Federación Universitaria Argentina. Una larga carrera política en la que siempre se reivindicaron alfonsinistas, dialoguistas, defensores de las instituciones y profundamente democráticos.

En su segundo mandato en la intendencia de la ciudad, con algunas dificultades en la gestión por el modo de llevar adelante las políticas públicas, transformó aquella impronta muy propia de su personalidad pública. Quizás acorde a los tiempos políticos que se viven en el ámbito nacional, cambió las grullas de la campaña por las declaraciones altisonantes utilizadas para desacreditar a quienes no coinciden con su visión acerca de la gestión del Estado Municipal en una ciudad en permanente movimiento, con una vida política muy activa, en la que la participación de organizaciones y particulares es una constante.

Desde el comienzo de su segundo mandato, Javkin se ha confrontado con vecinos y organizaciones por divergencias en cuanto a obra pública haciendo explícitas disputas (que por lo general no trascienden) que erosionan la imagen de dialoguista que había sabido construir durante su primera intendencia. 

En los últimos dos meses, dos hechos generaron desgaste al titular del Ejecutivo municipal. Por un lado, el parque acuático en la Rambla Catalunya, un espacio muy utilizado por quienes no pueden pagar la entrada a La Florida. Tras los anuncios de la aprobación del proyecto, se procedió al cercado del predio y a la demolición del bar Mordisco en medio de movilizaciones de diferentes sectores sociales que hacen uso de la costa. Ambientalistas, kayakistas, pescadores y gente que iba a tomar sol y mates, se organizaron rápidamente ante la posibilidad de privatización de un lugar estratégico de acceso al río.

Lo primero que afirmó el mandatario es que quienes defendían el uso de la rambla opinaban sin conocer la propuesta. Que había sectores que hacían circular información falsa. Lo cierto es que la propuesta tardó en llegar y tampoco estuvo sometida a debate. Cuando se realizan obras que definen el acceso a espacios que utilizan los rosarinos y rosarinas, es importante convocarlos a debatir y legitimar los proyectos.

Hay un viraje en el modo de hacer política de Javkin que lo va acercando en los modos al gobierno nacional. El presidente Javier Milei ha impregnado de un modo vulgar y cruel a toda la política. Muchos dirigentes se suben a la impronta prepotente de dirigirse a quienes no piensan como ellos de un modo despectivo y humillante. Desacreditar la opinión de las personas a las que tenés que representar es un error estratégico, pero además es antidemocrático.

No corresponde con el espíritu de la política en una sociedad con garantías constitucionales. Quizás el radicalismo sólo es democrático cuando el peronismo está en el poder. Basta ver nuestra historia. En los gobiernos dictatoriales ocuparon cargos, fueron presidentes comunales, intendentes, sin que eso les genere ninguna contradicción. No hace falta volver a 1955 para descubrir el rol que jugaron las fuerzas políticas opositoras al peronismo –entre las que se encontraba la UCR– para derrocar a Juan Domingo Perón. Podemos ver en esa línea histórica un discurso profundamente coherente con los principios de la democracia, pero también de la dictadura, emulando aquella vieja frase de Groucho Marx: “Estos son mis principios y, si no le gustan, tengo estos otros”.

Volviendo a Rosario, la actitud del Intendente respecto al manejo inconsulto del parque acuático también se vio reflejada en el pedido de excepción solicitado al Concejo por el cual se solicitaba la autorización para la construcción de una torre de once pisos en la zona del Parque Nacional a la Bandera. Históricamente, frente a situaciones en las que el municipio decide llevar adelante alguna obra pública que genere conflictos de intereses o dudas acerca del patrimonio arquitectónico, o que implique la proyección y la planificación de la ciudad, se consultaba al Colegio de Arquitectos acerca de la factibilidad de esos emprendimientos.

No solamente se abstuvo de consultar a dicho organismo, quitó el proyecto que solicitaba la excepción y presentó uno nuevo que modifica la normativa y permite la construcción hasta los 35 metros, cuando el máximo permitido era de 14,5. “Hay un club que prefiere que una propiedad patrimonial se caiga por su estado de ruina antes que generar una solución normativa”, declaró en dicha oportunidad.

En este recorrido por las declaraciones de Pablo Javkin podemos comprender algunas cuestiones que hacen a la construcción de políticas en tiempos de Milei. Es cierto que hacer política es construir poder. Este poder puede ser visto como un medio o como un fin. Cuando el poder es un medio, lo que define los fines es la ética, son los valores que se construyen, que son colectivos y son compartidos por quien detenta el poder con la comunidad a la que pertenece. Cuando el poder es un fin en sí mismo, suceden situaciones como las que involucran al Intendente de nuestra ciudad. Ataca a quien dice representar, desacredita a los actores sociales, se burla de quienes no piensan como él y no escucha las opiniones de quienes no coinciden con su gestión del Estado.

Lo hace porque cree que está de moda ser prepotente y autoritario. Se olvida que alguna vez apeló al pluralismo, que levantó las banderas de la democracia participativa. Es factible que en función de seguir reproduciendo poder al infinito, cierre filas con los sectores más recalcitrantes de la derecha para encaminar su carrera a la gobernación. Y si bien, como él mismo dijo, que los vecinos tenían memoria de pez, es poco probable que reciba el apoyo que recibió en las anteriores elecciones. Le faltó el respeto a organizaciones, vecinos y periodistas con su prepotencia, y más tarde o más temprano tendrá que rendir cuentas.

Publicado en el semanario El Eslabón del 11/7/26

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