El 8 de marzo de 1985, Esperanza Labrador, fundadora de Madres de la Plaza 25 de Mayo, fue convocada a participar del acto y concentración y le pidió a su querida Ana Moro que la ayudara a armar un guión. Antes de subirse al tapialcito de la plaza Pinasco –actualmente Montenegro–, Esperanza cae en la cuenta de que querían expulsar a sus compañeros del movimiento de liberación homosexual de Rosario (MLH), por ser varones. Al grito de “¡putos o no putos, si están con las madres bienvenidos sean!”, Esperanza puso cuerpo y vozarrón para que el grupo diverso-disidente pudiera participar de las actividades pensadas para ese 8M que resplandecía en el crepúsculo de la democracia.
Décadas pasaron desde aquel día plagados de actos, manifestaciones y festivales. Multisectoriales de mujeres, movimientos feministas, hasta la actual organización de una Asamblea lesbotransfeminista. Hoy, 8M de 2026, nos encuentra en un escenario distinto, la plaza de San Martín entre San Juan y San Luis quedó chica para un movimiento que supo en estos años construir músculo político, organizativo y con consensos que permiten que puedan marchar una diversidad de identidades políticas y sexogenericas a pesar de las diferencias.
Este es un año redondo, se cumplen 50 años de uno de los golpes de estado más sanguinarios que le tocó vivir a nuestro pueblo y que dejó como saldo 30 mil compañeras y compañeros desaparecidos, miles de presas y presos políticos, más de 300 personas a las que les sustrajeron su identidad y fueron empujados a vivir en el horror y el engaño.
Lejos quedó aquel marzo de 2004 en el que Néstor Kichner bajó los cuadros y pidió perdón al pueblo en nombre del Estado. Otro tanto desde que el gobierno de Cristina Fernández de Kichner sancionara las leyes de Identidad de Género y Matrimonio Igualitario.
Hoy, las garras de los cíviles, instigadores y beneficiarios del genocidio, son quienes nos gobiernan.
A través de negaciones y reivindicaciones golpistas, siembran la violencia mediática, política y física. Nadie se salva, todas y todos somos perseguidos en nombre de la libertad del mercado, el individualismo salvaje y la venta por partes de nuestra soberanía.
Hoy marchamos desde la plaza San Martín al parque Nacional de la Bandera. Son más de diez cuadras de cuerpos e identidades políticas unidas, organizadas y en pie de lucha contra la Reforma Laboral, en defensa del agua, la denuncia por el genocidio en Palestina, la violencia y persecución a nuestros viejos, las proscripciones y encarcelamiento de líderes políticos como Milagros Sala y Cristina Fernández. Y nuestro repudio a todos y todas las que votaron para que encarcelen a nuestras niñeces.
Hoy marchamos en un acto político, sororo y de barricada porque están persiguiendo nuestro presente y encarcelando nuestro futuro.
8M: Trabajadoras y Trabajadores somos Todas, Todos y Todes.
Publicado en el semanario El Eslabón del 14/3/26
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