
Los números hablan por sí mismos. Al completar sus primeros 730 días de gestión, el presidente Mauricio Macri habrá endeudado al país con el exterior en unos 330 mil millones de dólares. Cuando recibió el gobierno la cifra no superaba los 160 mil millones. La increíble colocación de bonos a cien años es sólo una muestra del encadenamiento de la economía nacional a los intereses del poder financiero internacional.
De acuerdo a un reciente informe del Ministerio de Finanzas que conduce Luis Caputo, uno de los cuestionados funcionarios offshore del gobierno de Macri, la deuda externa argentina subió de a 100 millones de dólares por día en el primer semestre de este año. Según el estudio oficial, la cifra total alcanzó los 307.295 millones de dólares.
Del informe, levantado por la avispada sección económica de la agencia Noticias Argentinas, se desprende que el pasivo de la Argentina se incrementó en unos 18.343 millones de dólares en los primeros seis meses del 2017, por lo que el ministro Caputo, tomó o autorizó la emisiones por más de 100 millones diarios, sin descansar días feriados o fines de semana.
Según el informe del Ministerio de Finanzas, la deuda ascendió de los 275.446 millones de dólares hasta los 293.789 millones de dólares a fines de junio, incluyendo la deuda no presentada a los canjes.
“Si a esa cuenta se le suma lo que la Argentina aún debe del cupón del Producto Bruto Interno (PBI), el pasivo total asciende hasta los 307.295 millones de dólares”, indica el relevamiento realizado por NA sobre el estudio, cuya fuente es oficial y de libre consulta en la web del Ministerio de Foinanzas.
“El pasivo siguió creciendo en lo que va del segundo semestre sumaría unos 20.000 millones de dólares más al cerrar diciembre”, añade el cable de NA.
El endeudamiento iniciado desde diciembre de 2015 somete a la economía argentina al arbitrio de los intereses del sistema financiero internacional –buitres y bancos que jamás velarán por el interés nacional sino todo lo contrario. La reciente visita del Fondo Monetario Internacional (FMI), y el plan de “reformas” para los sistemas laboral, jubilatorio y tributario iniciados a su medida y solicitud, con el fin de “recortar el gasto público” para “hacer sustentable” la economía, es un claro ejemplo.
En tiempos en que presuntos hechos de “corrupción” y de funcionarios del gobierno anterior son utilizados –selectivamente– por Cambiemos y su dispositivo de poder político-judicial-mediático para estigmatizar y perseguir opositores, viene bien registrar el dato señalado tres días atrás Javier Lewkowicz en Página 12, en el que se consignó que “el 75 por ciento de la nueva deuda financió la fuga de capitales”. Esa salida descontrolada de divisas, sumada a la timba de las Lebacs, constituyen una verdadera estafa al pueblo argentino y sus generaciones futuras.
Otro dato –ya que estamos de comparaciones entre el gobierno anterior y el presente–: según el informe del 18 de marzo de 2016 publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), “la deuda externa bruta total a fines de diciembre de 2015 se estimó en US$ 157.792 millones, con una disminución de US$ 485 millones respecto del trimestre anterior”.
Fuentes: Redacción Rosario/El Eslabón/La Señal Medios/Página 12/Perfil/NA/Indec