Del pogo en las sierras cordobesas al agite del peronismo provincial, sin escala, el titular del justicialismo santafesino Ricardo Olivera confiesa que no se tomó vacaciones este verano, salvo “una escapada” el fin de semana al Cosquín Rock, para tener “al partido abierto permanentemente”. El espacio se encuentra en pleno frenesí tras la inscripción de un gran frente (se llamará “Juntos”) y de cara a la presentación de postulantes, a pura reunión, firma de actas, formalidades varias y mucha rosca. El 22 de febrero, fecha fijada por el calendario electoral para la inscripción de precandidatos, comienza a cocinarse parte de lo que propios y extraños definen como una “oportunidad histórica para el PJ de recuperar la Casa Gris”. Y Olivera lo sabe. “Estamos en mejores condiciones que nunca para volver, si no ganamos es culpa nuestra”, afirma convencido.

En diálogo con El Eslabón, el dirigente que hace tan explícita su pasión por el rock como por el peronismo hizo un repaso de lo que fue esta temporada estival movida por una agenda electoral tempranera, que no dio lugar a veraneos, al menos en el PJ santafesino, donde se presenta, a priori, la interna más atractiva. “Hemos tenido en todos estos días un laburo importante e intenso”, ilustra el presidente del justicialismo provincial.

—¿Cómo se vivió este verano en el PJ, con un cierre de alianzas y presentación de candidatos tan al inicio del año?

—Desde enero estuvimos laburando en acercar posiciones. Entre otras cuestiones, se trabajó sobre propuestas como la idea que planteaban desde algunos espacios que impulsaban una lista de unidad, que yo en lo personal veía muy difícil que se logre. Pero creo que avanzamos bastante entre los tres espacios, donde nos hemos juntado a definir algunas estrategias comunes que nos permitan llegar a unas Paso ordenadas. Cuando me refiero a los tres espacios hablo de Agustín (Rossi), de Omar (Perotti) y de María Eugenia (Bielsa). A esto hay que agregar el trabajo territorial con los senadores, los diputados, etcétera. Hubo mucho diálogo y consultas. El partido estuvo abierto permanentemente para llegar la semana que viene para constituir las alianzas en un frente que seguramente vamos a inscribir el domingo.

—Si bien ha habido algún chisporroteo, una que otra opereta, parece que al menos en esta etapa viene siendo una campaña tranquila. Con la experiencia que tenés, de haber visto varias internas, ¿cómo evaluás esta previa a las primarias?

—Ha sido todo muy respetuoso. Los que tenemos años en la política sabemos que en las internas algún chispazo siempre hay, lo anormal sería que no ocurra. Yo he participado en tres o cuatro reuniones con los distintos espacios en este tiempo, y creo que venimos bien. Lo importante viene después, que es un poco el rol que vamos a asumir desde el partido. Yo tengo muy presente la experiencia del 2017, de la interna con Alejandra (Rodenas) y Agustín (Rossi), en la que se pusieron de acuerdo, nos sentamos en una mesa, definimos estrategias y logramos mantener los votos, que es tal vez lo más difícil.

Pasadas las internas todo va a depender de la generosidad del que gane o la que gane, y de la grandeza de quienes pierdan. Lo peor es que le podría pasar al justicialismo es que luego de la internas no esté esa generosidad y esa grandeza. Nosotros vamos a hacer todos los esfuerzos desde el partido. Lo hemos charlado con los candidatos y creo que ellos vienen con una actitud muy piola, porque coinciden con nosotros en que estamos ante una oportunidad histórica de volver a ser gobierno en la provincia. Pero para eso a nadie le alcanza solo. Creo que esto está asumido.

— En el caso de las listas de diputados provinciales, ¿va a haber muchas listas, o te parece que se van a acomodar en los dos o tres carriles que mencionabas al principio?

—No. Yo creo que en ese caso va a haber algunas listas más. Espero que no sean tantas. Por lo que estoy charlando, he hablado con los posibles candidatos, va a haber más que las listas a gobernador, pero me parece que esto significa también potenciar el laburo de dirigentes que no están dentro de los esquemas que mencioné antes, y que pueden colaborar mucho con la estrategia del partido.  

—¿Es esta tal vez la posibilidad más grande que tiene el peronismo de recuperar la provincia desde que se perdió en 2007?

—No tengo ninguna duda de que el peronismo tiene todo para recuperar la provincia. Estamos en mejores condiciones que nunca para volver. Pienso que si no ganamos, si no lo logramos, es culpa nuestra. Porque hoy tenemos todas las condiciones. Tenemos una estrategia de construcción colectiva que me parece que los distintos espacios la están entendiendo. Tenemos una oferta electoral muy interesante porque estamos hablando de candidatos como Marilín, Marcos, Quico, María Eugenia u Omar, que tienen un plus hasta desde el punto de vista generacional, pero además son todos candidatos con mucha experiencia en la cosa pública.

Las fuerzas y los candidatos que se van a enfrentar luego de las primarias, tanto del Frente Progresista como de Cambiemos, y sus respectivos desgastes provincial por un lado y nacional por otro, ¿constituyen otro elemento que alimenta esa ilusión de victoria posible para el peronismo y aliados?

—Creo que sí. Si analizás Cambiemos, esa marca que tiempo atrás pudo sumar mucho, hoy tiende más a ser una mochila. El desgaste se nota cuando uno recorre la provincia, habla con los sectores productivos, de la Educación, de la Cultura. Yo soy docente universitario y veo que cada vez tengo menos alumnos porque no se pueden bancar la carrera. Hay un montón de datos. Todos estamos padeciendo el modelo de ajuste, endeudamiento y achicamiento del poder adquisitivo, con una capacidad productiva instalada que cayó a casi el cincuenta por ciento.

Y por otro lado el Frente Progresista sufre el desgaste de 12 años de gestión. Le ha pasado al justicialismo. Todo ese tiempo tiene un costo, más allá de que podés haber tenido algunos aciertos y virtudes. La persistencia de determinadas asignaturas pendientes, como el tema seguridad, es un ejemplo en ese sentido. Cuando los problemas no se resuelven, luego de doce años, y la cosa no avanza, crece el desgaste. Y esto genera la necesidad de apostar a algo diferente.

—Con todo este agite de campaña, ¿te pudiste ir de vacaciones?

—No, ciertamente no. Solamente me fui un par de días al Cosquín Rock. Me fui el viernes y volví el lunes, tuve casi 20 horas rock entre sábado y domingo y acá estoy como nuevo. No mentira, en realidad me duelen todos los huesos, pensá que estoy en los 65 años, pero lo disfruté.

—Te viniste del pogo del Cosquín Rock, al del PJ santafesino.

La verdad que sí. Por estos días estamos a full. Después del 22 nos tranquilizamos un poco, y el problema pasa a ser de los candidatos.

Fuente: El Eslabón

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