Donald Trump se lanzó a la reelección con un discurso xenófobo y anti-inmigrantes, con muchas amenazas y autoelogios. Prometió deportaciones masivas de “millones de indocumentados” en el marco de un acto en Florida, Estado clave para su triunfo en 2016.

El presidente de EEUU, Donald Trump, se lanzó oficialmente a la reelección con vistas a las elecciones de noviembre de 2020 en Orlando, Florida. En su primer discurso de campaña volvió a utilizar las estrategias que le dieron buenos resultados en 2016: racismo, prepotencia, violencia, críticas a los demócratas, y una serie infinita auto elogios por la presunta buena situación económica de su país. Efectivamente, los números macroeconómicos marcan una mejoría en algunos sectores puntuales de la economía. Pero como suele suceder, esas cifras están lejos de la economía real, y dejan fuera a millones de excluidos.

La semana pasada Trump despidió a tres encuestadores que trabajaban para su equipo de campaña, luego de que se hicieran públicos los resultados de sondeos que mostraban que el magnate se estaba quedando atrás de candidatos demócratas en algunos estados clave.

Las encuestas realizadas por el equipo de campaña de Trump muestran que el precandidato demócrata Joe Biden cuenta con un 55 por ciento de apoyo en Pensilvania, comparado con un 39 por ciento para el presidente, mientras en Wisconsin, el demócrata tiene un 51 por ciento de apoyo comparado con 41 por ciento para Trump, quien también aparece siete puntos por detrás de Biden en Florida. Estos son estados clave para una victoria en los comicios de noviembre de 2020, de los que saldrá el presidente para el período 2021-2024.

No es casual que Trump haya elegido lanzarse en Orlando, Florida. Ese estado fue clave en 2016, porque le aportó buena parte de los dólares y los votos necesarios para ganar, ayudado asimismo por el poco democrático sistema electoral estadounidense, que le permitió ser presidente pese a que su rival demócrata, Hillary Clinton, sacó casi tres millones de votos más. La candidata superó al presidente electo por casi 2,9 millones de votos, al ser elegida por 65.844.954 personas (48,2 por ciento del padrón) contra las 62.979.879 (46,1 por ciento).

Los partidarios de Trump hicieron cola desde la noche anterior, bajo la lluvia, para entrar al estadio deportivo donde tuvo lugar el acto de lanzamiento. Pero este fervor no se refleja, por ejemplo, en muchos de los medios de comunicación de EEUU, incluso de Florida, que militan contra el magnate. El principal diario de Florida, el Orlando Sentinel, anunció que no apoyaba su reelección del magnate. En un editorial, declaró: “Después de dos años y medio, hemos visto suficiente”.

Uno de los ejes principales de su campaña es el racismo, la xenofobia y un discurso fuertemente anti-inmigrantes. Antes del acto de lanzamiento del martes, el lunes a la noche, a través de Twitter, Trump anunció redadas masivas de “millones” indocumentados.

“La próxima semana ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) va a comenzar el proceso de sacar a millones de extranjeros ilegales que encontraron formas ilícitas de entrar a EEUU. Serán deportados tan pronto como entren”, tuiteó Trump.

Las reacciones dentro y fuera de EEUU no se hicieron esperar. Autoridades locales y estatales salieron a rechazar la amenaza de Trump, e incluso instruyeron a la ciudadanía sobre cómo comportarse ante el avance de las autoridades.

El alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, emitió un contundente comunicado: “Las amenazas de la Casa Blanca de redadas y redadas masivas son inhumanas, vergonzosas y peligrosas, recordando momentos oscuros en la historia que han llevado a un sufrimiento impensable y una pérdida inimaginable. Son un débil intento de enmascarar el fracaso de este gobierno en la inmigración”.

Según informó el sitio de noticias de Los Ángeles Univisión, Garcetti indicó que en esa ciudad se hará todo lo posible por proteger a los angelinos de los daños y la tragedia de la separación de familias. “Las familias a las que amenaza no son ilegales: son nuestras madres y padres, amigos y vecinos, colegas y confidentes”, agregó Garcetti.

Por su parte, el gobernador de California, Gavin Newsom, escribió en Twitter: “Las políticas de inmigración inhumanas de Donald Trump son una mancha en la historia de nuestra nación. California no permitirá que este administrador intimide a nuestras comunidades inmigrantes con deportaciones masivas. Nos levantaremos, hablaremos y defenderemos los derechos de todos aquellos en California».

Las autoridades, por otra parte, comenzaron una campaña para informar a la población sobre sus derechos. La idea es intentar evitar abusos de parte de los oficiales de migraciones que, desde antes del anuncio de Trump, vienen implementando verdaderas cazas de indocumentados. Se calcula que en California viven más de dos millones de personas “sin papeles”.

Según informó el sitio Univisión, la abogada especialista en inmigración, Noemí Ramírez, indicó que no hay que dejarse intimidar por los agentes de inmigración y que no hay que caer bajo presiones para firmar documentos. “No tengan miedo, no les crean. Un agente de inmigración no tiene el derecho de quitarle o poner en adopción a un hijo. Es importante que mantengan la calma y más que nada, no firmen nada”, comentó Ramírez, al tiempo que ofreció una serie de detalles sobre cómo tratar con oficiales de inmigración y Control de aduanas (ICE), en la casa, calle, o en algún otro lugar.

“Usted tiene derecho de permanecer callado y puede rechazar hablar con un oficial de inmigración. No dé información sobre dónde nació o cómo entró a los EEUU”, señala una de las instrucciones.

“ICE no puede entrar a su hogar sin una orden judicial firmada por un juez. No abra la puerta a menos que el agente de ICE le enseñe la orden judicial. Si un agente de ICE quiere mostrarle una orden judicial, que lo haga a través de la ventana o por debajo de la puerta”, señala el instructivo.

“Usted tiene derecho de consultar a un abogado, quien puede estar presente si ICE y otro oficial de la ley le hacen preguntas”, agregan las instrucciones.

“Antes de firmar cualquier documento, consulte con un abogado. No firme nada que no entienda y se deje presionar por los agentes de ICE. Siempre cargue con un documento de inmigración válido, ya sea un permiso de trabajo, una tarjeta de residencia permanente. Evite llevar consigo documentos de otro país, como un pasaporte extranjero”, se indica en otro ítem.

“Hágale saber al agente de ICE que es padre, ya que si usted es el principal responsable del cuidado de un ciudadano estadounidense o residente permanente que tiene menos de 18 años de edad, ICE puede ejercer discreción y no arrestarle”, señala el instructivo anti-redadas.

El mandatario celebró el trabajo realizado por México para mermar el flujo de inmigrantes a su país. En realidad, se aplaudió a sí mismo por lo que logró amenazando a México (su forma preferida de “negociación”).  

“México, con sus leyes migratorias, está haciendo un gran trabajo al detener a las personas mucho antes de llegar a nuestra frontera sur”, afirmó en referencia al resultado de sus aprietes contra el país latinoamericano. Tras amagar con imponerle aranceles a las importaciones provenientes de México, el presidente Manuel López Obrador debió capitular y, para frenar esa medida ruinosa para la economía de su país, aceptó militarizar la frontera sur de su país, que lo separa de Guatemala, con el envío de seis mil efectivos de la Guardia Nacional.  

Auto elogios por la economía, palos a demócratas y periodistas

El eslogan de la campaña de 2016 “Hacer grande a EEUU otra vez” se convirtió ahora en “Mantener grande a EEUU”. Durante el acto de lanzamiento, el mandatario mantuvo esa suerte de diálogo con el público y atacó una y otra vez a los “falsos medios” y hasta señaló, en realidad marcó en gesto amenazante, con nombre y apellido, a los periodistas de los principales medios del país que cubrían el acto.

“¡Construyan el muro!”, fue uno de los gritos más escuchados de parte del público que asistió al acto de lanzamiento de Trump.

Junto con los medios que lo atacan, los otros malos de la película son los demócratas. “Los demócratas quieren negarles el futuro que ustedes piden y el futuro que EEUU se merece y que está por obtener. Quieren destruirlos y destruir al país como lo conocemos”, dijo.

Entre otras acusaciones, Trump señaló que los demócratas intentan hacer ingresar al país a inmigrantes para “ampliar su base electoral”.

Trump acusó a los demócratas de mentir sobre el Rusiagate, la investigación oficial que intenta determinar si la campaña presidencial de Trump en 2016 se complotó con el gobierno de Rusia para perjudicar a la entonces candidata rival, Hillary Clinton, “Nadie fue más duro con Rusia que yo. Fortalecí a las Fuerzas Armadas, impuse sanciones y aumenté la producción de energía en abierta competencia a Rusia”, señaló Trump.

En cuanto a la economía, pidió “un poco más de tiempo para continuar bajando los niveles de desempleo”. Además hizo referencia a la necesidad de “negociar el mejor acuerdo posible con China” y “crear un futuro de independencia energética”.

También se metió en el tenso debate sobre el aborto, un tema que volvió a tomar fuerza en la era Trump: “Los republicanos creen que cada vida es un regalo sagrado de Dios y, por eso, le pido al Congreso que prohíba el aborto en embarazos avanzados”.

Y no faltaron las amenazas hacia América Latina: “Vamos a seguir trabajando con los cubanos y venezolanos para terminar con los dos gobiernos de esos países”, dijo.

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