Yo no sé, no. Con Pedro nos acordábamos de aquella semana en que en la escuela se nos informaba que se venía la foto. Las fotos, bah: una con el curso y otra con un compañero y una de las seño. Yo particularmente estaba preocupado porque mi viejo había escondido el fijador para el lope y hacía unas semanas que me daba con jabón, como para sostener el peinado. Tendríamos unos 11 años y los findes nos pegábamos de lo lindo con la glostora y el brylcreem, que hacía  su aparición. Pero como eran caros para nuestros bolsillos, se usaba los sábados únicamente.

Al tiempo jugamos un partido en barrio Acindar, y lo que más nos interesaba era la foto. Yo quería que me sacaran una con el peinado engominado como el Chino Mesiano, y terminar el partido con la lamida de vaca en el marote intacta. Cuando fuimos a la secundaria, y más cuando se terminaba la dictadura de Lanuse y compañía, en el Superior todavía había reglamentaciones y autoridades que trataban de imponer el pelo corto bien peinado. Después de aquella toma del colegio, logramos entre muchas otras cosas, con el pelo largo y libre, decirle adiós a la gomina y a las políticas que restringían. La participación estudiantil se hizo sentir. 

La otra noche tropecé con una caja llenas de fotos, busqué aquella de cuando con 11 en la escuela salí bien peinado en el grupo. En la otra, la que era acompañado, me quedé con las ganas de salir con la Ana, o con la Susana, con las que me hacía el lindo con el peinado con aroma a lavanda. Pero no la encontré. Aparecieron retratos de tíos, abuelos, amigos del tiempo del ñaupa, de fiestas en las que cuesta reconocernos, fotos amarillentas, amarronadas. También busqué alguna del Superior, pero no me acordaba que la noche que vino un fotógrafo yo había faltado. Igual busqué, quería una que estén las compañeras y los compañeros, con aquellas sonrisas llenas de vida, pero no, quizás nunca me saqué una con los cumpas. Estoy tentado de juntar algunas que aparecen públicas en los muros de la web y pegarle alguna mía de la época. Pero no, mejor seguir buscando. Quizás algunas fotos estén detrás de la cómoda pesada, difícil de mover, y un día de estos, pronto ya, presiento que muchas entre TODOS vamos a mover.

Algunas serán encontradas, la de la primaria, la de aquel equipo que posó en barrio Acindar, algunas de aquellos años del Superior. Y a lo mejor, con aquellos peinados intactos, como diciendo seguimos jugando con muchos partidos en el lomo, con mucha milonga, con aquellos sueños de una patria para todos, como diciendo acá estamos, fresquitos, sin despeinarnos, que esto… esto recién comienza.

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