Evo Morales venció en primera vuelta a Carlos Mesa, que no reconoció el triunfo e inició una serie de acciones de desestabilización. Nuevas elecciones, (con proscripción de Evo), o directamente el derrocamiento, con paros y piquetes, es el explosivo menú de los golpistas.

El pueblo boliviano votó el 20 de octubre. Y volvió a ganar el presidente Evo Morales. Pero la oposición de derecha no aceptó el resultado y comenzó un proceso de desestabilización, que incluye actos de violencia e implica un intento de “golpe de Estado”, según denunció el mandatario. Por estos días se suceden en Bolivia marchas a favor y en contra del gobierno.

La oposición de derecha primero dijo que se debían repetir las elecciones, algunos incluso pretenden que los nuevos comicios sean sin Evo como candidato, y otros, directamente, piden que se vaya el mandatario: la consigna “Fuera Evo” deja en claro la intención golpista de quienes pretenden una restauración conservadora que destruya los logros de la gestión que refundó y cambió la historia de ese país.

Ante este panorama, Evo cortó por lo sano: convocó a la Organización de Estados Americanos (OEA), un organismo que siempre fue crítico de su gestión, para auditar el escrutinio con la participación de observadores de México, Paraguay y España. Treinta expertos dilucidarán si hubo irregularidades en el proceso electoral ante las denuncias de fraude de la oposición. Pero Mesa, que fue invitado a participar, rechazó la propuesta, dejando claro que su jugada (con todos sus vaivenes e inconsistencias) sólo busca derrocar al mandatario a través de un golpe.

Cada vez son más los movimientos sociales, de campesinos y de pueblos originarios que se vuelcan a las calles en apoyo a Evo y el respeto al resultado de las elecciones.

Los comicios definitivos dieron por vencedor a Morales, del gubernamental Movimiento al Socialismo, con el 47,8 por ciento de los votos. La alianza Comunidad Ciudadana, que llevó como candidato a Carlos Mesa, obtuvo el 36,51 por ciento.

Esta diferencia del 10,57 por ciento es suficiente para consagrar el triunfo del mandatario en primera vuelta. Pero la diferencia exigua sirvió de excusa para que la derecha hiciera lo que venía diciendo que haría: desconocer el triunfo de Evo.

La ley electoral de Bolivia exige el 50 por ciento de los votos más uno, o el 40 con 10 puntos de ventaja sobre el segundo para vencer en primera vuelta.

Este lunes 28, Evo participó de una masiva concentración en El Alto para reivindicar su triunfo en las elecciones. “¡Patria o muerte!”, con esa frase empezó el presidente discurso en una masiva concentración que respondió “¡Venceremos!”, según informó el diario La Razón. El mandatario señaló que vencieron en las elecciones del 20 de octubre y que ahora se levantan nuevamente para “derrotar a esas propuestas de fuera Evo”.

La movilización en El Alto, uno de sus bastiones políticos del oficialismo, compitió con un encuentro similar en la zona Sur de La Paz, en el que participó Mesa, segundo en votación, llamando a la continuidad en las manifestaciones de aquellos que denuncian fraude en las elecciones.

“Todos nos estamos nuevamente levantando primero a derrotar a esas propuestas de fuera Evo”, remarcó Morales, y dijo estar seguro que los sectores sociales “van a defender la democracia, la Casa Grande del Pueblo y el proceso de cambio”, ante lo que la multitud respondió: “¡Evo no estas solo!”.

Según La Razón, dirigentes de distintos sectores que apoyan a Evo participaron de la marcha y llamaron a defender el triunfo de Morales de forma pacífica frente a los paros con bloqueo que se dan en diferentes ciudades capitales, principalmente, para pedir segunda vuelta o anulación de las elecciones.

El dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Guarachi, hizo referencia en el acto a la marcha de mineros de este lunes 28 en el centro de La Paz con la detonación de cartuchos de dinamita. A su paso, despejaron los puntos de bloqueo que se habían instalado por grupos de personas que rechazan los resultados de las elecciones.

“Hoy día los mineros les hemos dicho basta, simplemente es una pasadita, una calentadita, les vamos a enseñar cómo se hace un paro, un bloqueo, vamos a cercar la sede de Gobierno”, advirtió el dirigente minero.

Por su parte, el representante de los cooperativistas, Simón Condori, advirtió que sus bases saldrán a desbloquear caminos de no levantarse los bloqueos.

Morales estuvo acompañado por el vicepresidente Álvaro García y otras autoridades. Para el presidente, los que se movilizan en contra de su triunfo “buscan un muerto”, y llamó a sus bases a no prestarse a esos intentos, aunque denunció que volvió el racismo en Santa Cruz con agresiones a gente del área occidental.

En Tarija, Santa Cruz, Pando y Potosí fueron quemados los tribunales electorales por turbas que cuestionan el resultado electoral y responden a Mesa.

Evo volvió a afirmar que está dispuesto a una auditoría de las elecciones con participación de la comunidad internacional: “No tenemos miedo”.

“Que demuestren, que traigan pruebas de dónde está el fraude. ¡¿Qué fraude?!”, cuestionó y volvió a asegurar que “no volverán” los neoliberales.

También informó que el canciller Diego Pary le comunicó que más de 90 países respaldan su victoria. Y concluyó su discurso con la consigna “¡Patria o muerte!, ¡venceremos!”.

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