Mientras esperamos la primavera en esta parte acovachada del mundo, la editorial Libros Silvestres sacó a relucir Mi gato interior, de la escritora, poeta y crítica de arte Beatriz Vignoli (Rosario, 1965). El libro reúne tres cuentos inéditos: Mi gato interior, Del mar no se vuelve y Kanga, más la reedición de Tritigre, ya publicado en 2013 por la editorial artesanal SoqueteTerrorista de Lisandro Murray. Este título, que está a precio promocional en preventa hasta el 30 de septiembre inclusive, es parte de la colección ÑU de cuentos y novelas del sello rosarino, pero está especialmente dirigido a un público juvenil y adulto (aunque no sea excluyente para criaturas de todas las edades y especies, claro). 

En la contratapa de este libro, que está ilustrado por el docente y artista visual Hernán Camoletto (San Jorge, 1976) se advierte que son cuentos que tienen “argumentos intrincados” combinados con “humor sombrío”, y es cierto. El ingenio y la erudición de Beatriz Vignoli ponen a prueba a lectores y lectoras con historias complejas y desenlaces totalmente impredecibles y delirantes, pero con una lógica interna implacable. Hace poco en una entrevista el escritor Manuel Quaranta, parafraseando a Jacques Rancière, insistía en que lo que importa en el arte ¡es el montaje!, la audacia de unir lo disímil, lo contradictorio, lograr un contrasentido y desbaratarlo todo. La osadía de romper con las fórmulas del entretenimiento y lo predecible. Por ahí va esta apuesta de la autora rosarina. Mi gato interior es un nuevo bestiario, un libro de ficciones de zoología fantástica pero con el registro cyberpunk y urbano propio de Vignoli, entre lo culto y lo trash, la ciencia ficción, y el género distópico que, fuera del pacto de lectura, nos viene pisando los talones en los centros comerciales y en los noticieros de todo el mundo, aunque más que temerario, el futuro se percibe como una broma de mal gusto.

En Del mar no se vuelve, un programa que experimenta con regresiones a vidas pasadas descubre que las personas que nacieron entre mediados de los años ‘60 y comienzos de los ‘80 son almas que por primera vez reencarnan como humanos, ya que antes habían sido mamíferos acuáticos. El escenario de este cuento es Atopia, la ciudad en la que transcurren varias de las ficciones de Vignoli, como en las novelas Es imposible pero podría mentirte (Homo Sapiens, 2014) y DAF (Bajo la luna, 2014). Incluso, este relato tiene un guiño de continuidad con DAF, cuyos personajes también pertenecen a esa “generación inútil”, según la propia Vignoli, socializada en la resaca del miedo post dictadura y el no future.  

En la misma sintonía, aparece Kanga, un gran marsupial que la protagonista de la historia conoce en un viaje en el tiempo, específicamente a 1984, el legendario bar El Cairo. En esta narración, una empresa ofrece paquetes turísticos pero de viajes en el tiempo, aunque exclusivamente a los ramales secundarios de esta dimensión, ¿qué puede salir mal?

En Tritigre, una teratóloga islandesa, en un perfecto castellano rioplatense, intentará convencer a un chacarero de que su gato, al que hizo famoso en redes sociales por sus particulares malformaciones, no le importa a nadie. ¿Acaso todas las personas creen que sus mascotas tienen algo especial? Sí, todas. “¡Soy la mitad de inteligente que mi gato! —O el doble de tonto”, repuso la estrambótica especialista, ante el entusiasmo del dueño del gato y de una finca en medio de la Pampa. Sin embargo, este felino será la excepción a la regla. Como dice el dicho, cría cuervos… y ¡cuidado con criar gatos que se creen cuervos!, algo que ocurre en otro relato del libro, el primero y el que da título: Mi gato interior, el más poético y breve de todos. 

Con todo, estos cuentos, que son verdaderos montajes experimentales, nos avisan que la literatura también puede ser esto que está sucediendo pero de mil modos diferentes, con variaciones mínimas y monstruosas, en las distintas dimensiones del multiverso. El libro, con cierto sarcasmo, deja una pregunta flotando ¿acaso esta vida es de verdad? 

Sobre la autora 

Vignoli es escritora, traductora, curadora independiente y ensayista especializada en literatura y artes plásticas. Desde hace más de 20 años es colaboradora permanente del suplemento Rosario/12. Tiene numerosos libros de poesía publicados; entre ellos, Almagro (EMR,2000; Nebliplateada, 2019), por el que obtuvo una mención del jurado en el concurso municipal de poesía Felipe Aldana. Y en 2019 recibió el Premio Provincial de Poesía José Pedroni por su libro Árbol solo (Iván Rosado, 2017). Publicó cuatro novelas y Reality (EMR, 2004; Bajo la luna, 2014), se alzó con el segundo premio de narrativa Manuel Musto en 2004. Mi gato interior es su primer libro de cuentos. 

 

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