La pandemia exhibió la crueldad de la cosmovisión neoliberal: un sujeto aislado y ahistórico que excluye al otro y ataca el sentido comunitario. Leonardo Boff se manifiesta en las antípodas.

La propaganda neoliberal propone una visión del ser humano ahistórico, apolítico, autosuficiente, enmarcado en un profundo individualismo y aislado de la sociedad. Es decir: deja de lado el sentido comunitario. La pandemia exhibió, y puso al rojo vivo, que esta visión de la individualidad y de la libertad, otro concepto que se puso en discusión, produjo millones de muertos. Sin embargo, dentro de este sistema neoliberal, existen movimientos sociales, organizaciones, intelectuales y militantes que tienen otras lógicas, otra manera de ver la vida: ponen lo comunitario por encima de lo individual. Se podría pensar que esta discusión ni siquiera tendría sentido para los pueblos originarios de América, quienes entienden lo comunitario, así como el cuidado (primero de la Madre Tierra, y luego del otro) como sentidos incorporados, de manera central, en el seno de sus cosmovisiones.

Uno de los ejemplos de resistencia frente a la ideología capitalista es la Teología de la Liberación, y dentro de esta corriente, el trabajo del teólogo, ex sacerdote franciscano, filósofo, escritor, profesor y ecologista de Brasil, Leonardo Boff. 

Una visión del mundo integradora e inclusiva

El libro de Boff publicado en 2004, Saber cuidar, plantea la cultura del cuidado de la Madre Tierra y del otro. El cuidado como una forma ontológica del ser humano, con sus características y sus alcances. Muestra al cuidado desde el mito de Higinio (que revela que la esencia de los seres humanos es proteger y cuidar los unos de los otros) hasta sus nuevas formas a desarrollar en el mundo actual. Plantea la vuelta a los valores como el respeto, la ternura vital, la caricia esencial, la cordialidad fundamental, la justa medida, la convivencialidad necesaria. 

Boff se introduce de lleno en el tema del cuidado como modo de ser, criticando la cultura capitalista del descuido y la individualidad. Su pensamiento y sus propuestas apuestan a una visión del mundo integradora e inclusiva. 

“No se trata de pensar y hablar sobre el cuidado como un objeto independiente de nosotros, sino de pensar y hablar a partir del cuidado tal como es vivido y se estructura en cada uno de nosotros. Porque los seres humanos no tenemos cuidado; somos cuidado. Esto significa que el cuidado posee una dimensión ontológica, que forma parte de la constitución del hombre. Es un modo-de-ser singular del hombre y la mujer. Sin cuidado dejamos de ser humanos”, señala Boff. 

Es interesante partir de estas aseveraciones para ver cómo la sociedad puede pensarse en pandemia, cuando la salud colectiva depende de la individual y viceversa. Poco duró el pensamiento colectivo “nos salvamos entre todos” que surgió a principios de la pandemia, durante la cuarentena. A pesar de que el cuidado pasó a ser una cuestión de Estado, surgieron, con el tiempo, críticas a las medidas sanitarias que se tomaron en todos los países. Surgieron, más fuertes que nunca, los movimientos anti-vacunas y se utilizó en forma cínica y manipuladora el concepto de libertad. ¿Acaso la libertad es sólo individual y no se construye comunitariamente? ¿Esta libertad, conseguida mediante luchas populares, no incluye también una responsabilidad? Claro que sí, la responsabilidad de constituirse siempre con el otro. El concepto de cuidado responde a estas preguntas, partiendo de que el ser es uno con el cuidado.

El capitalismo salvaje hizo de este mundo un hábitat cruel para quienes luchan por la supervivencia, en medio de la Madre Tierra colapsada, del aumento de las desigualdades sociales, de la infodemia, de las falsas noticias, de los agrotóxicos, de los alimentos procesados y modificados genéticamente. En el medio de esta crueldad, el sistema capitalista propone olvidar la historia, la política, la vida en sociedad, para ofrecernos un mundo basado exclusivamente en la producción constante, el mercado y el consumo sin límites. Los Estados que mejor han llevado sus tareas en políticas públicas sanitarias son los más criticados.

El sesgo machista

El cuidado es un concepto, que aunque se pone en práctica, sigue siendo desvalorizado. Además, para un mundo capitalista y machista, el cuidado es una tarea que solo es llevada por las mujeres. Que el cuidado pase a ser cosa de todos, hombres incluidos, es un paradigma nuevo, que se lleva sus críticas, con el marcado sesgo machista que predomina aún en el inconsciente colectivo. 

“En este momento con presencia dramática del coronavirus estamos en el corazón de un poderoso caos, que afecta a todo el planeta y a cada uno de los seres humanos. Pero él nos hace descubrir a la Tierra como un todo y que somos también Tierra, parte consciente de ella y no sus dueños y señores”, señala Boff.

“El virus ha invalidado los soberanismos tradicionales, pues no respeta los límites de las naciones. Nos ha hecho descubrir que nuestra esencia humana está  hecha de colaboración/solidaridad, y de la ética del cuidado de unos hacia otros y para con la naturaleza”; dice Boff en la nota “Marcos teóricos para entender la crisis actual” publicada en la red en el sitio Amerindia

Boff deja entrever que la cultura del cuidado es una forma de vida comunitaria, en busca de la paz social y la cooperación.

El teólogo brasileño propone, para estos duros tiempos, retornar y practicar el sentimiento de la compasión. Afirma  en la nota “Sufrir con quien sufre: la actualidad de la compasión” publicada en el diario El País, que “la pandemia nos está haciendo descubrir nuestra humanidad profunda: la centralidad de la vida, la interdependencia entre todos, la solidaridad y el cuidado necesario. Nos hace más sensibles. Ha traído de vuelta la compasión. Tener compasión no es tener pena de los otros, mirándolos desde arriba. Compasión es la capacidad de sentir y compartir la pasión del otro, decirle al oído palabras de esperanza, ofrecerle un hombro, y decirle que estás ahí, a su lado para lo que sea, es ser capaz de llorar juntos pero también de animarse mutuamente. La compasión es un sentimiento humano transcultural. Se encuentra en todas las culturas: todos se inclinan sobre el caído y ante la dignidad del sufrimiento del otro”.

Dentro del sistema capitalista y con todo en contra, Boff plantea estos paradigmas, conceptos y realidades basadas en el cuidado, como un hacer diario dirigido a fortalecer los sentimientos de compasión hacia la humanidad y hacia la Pacha Mama: “El cuidado, con sus muchas resonancias, es el artesano de nuestra humanidad”.

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